SamMolly

julio 14, 2015 1:35 pm

Pasó ya un cuarto de siglo desde que el amor sin fronteras que protagonizaron Patrick Swayze y Demi Moore lograra un éxito inesperado, superando a Pretty Woman y logrando el Oscar a mejor guión.

No fue una historia de amor más. Ghost se ubicó como una de las películas románticas más emblemáticas del cine.Todo comenzó hace 25 años, cuando debutó en las salas estadounidenses el 13 de julio de 1990. Rápidamente, el romance de Sam y Molly no dejó indiferente a nadie.

Un joven Patrick Swayze encarnaba al banquero Sam Wheat, quien vivía junto a su pareja, la artista Molly Jensen, interpretada por la bella Demi Moore. Aunque Sam se negara a decirle “te amo” (respondiendo un ‘idem’ cuando ella lo hacía), la relación seguía un buen rumbo.

Pero a solo minutos de iniciada la historia, el joven sería asesinado por un supuesto ladrón, dejando a Molly gritando en medio de un oscuro callejón de Nueva York.

El protagonista, no obstante, continúa en la historia en forma de fantasma.

Las claves del éxito

La película, dirigida por Jerry Zucker, contó con un presupuesto de US$ 22 millones. Contra todo pronóstico, la cinta se convirtió en un éxito de taquilla, recaudando US$ 500 millones. De hecho, dejó atrás a la famosa “Mujer bonita” (también de 1990), protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere, la que recaudó cerca de US$ 460 millones.

Moore se convertiría además en la actriz mejor pagada de entonces, mientras Swayze cimentaría la carrera que había iniciado con otro éxito: Dirty Dancing. Los honores, sin embargo, serían para Whoopi Goldberg, quien interpretó a la mentalista Oda Mae. Su trabajo le valió el Oscar a mejor actriz de reparto, logrando una hazaña adicional: terminar con la sequía de 50 años para las mujeres afroamericanas en esa categoría, donde antes sólo había triunfado Hattie McDaniel, ‘Mammy’ en Lo que el viento se llevó (1939).

Junto a eso, el guionista Bruce Joel Rubin consiguió el Oscar quedando sobre Woody Allen, que postulaba en la misma categoría con “Alice” (1990).

El guionista, sin embargo, quiso alejarse de la comedia romántica usual. Rubin declaró que en los años 60 había consumido LSD junto a un compañero de piso. “¿Cómo sería la historia desde el punto de vista de un fantasma?”, se preguntó drogado. Así llegó con la trama a varios estudios cinematográficos. Al llegar a Paramount, esperaba que su película contara con un director como Steven Spielberg o Martin Scorsese. “Pensé que Jerry Zucker era probablemente la peor elección”, reconoció.

Lo que no se vio

Mientras Moore convenció rápidamente a los creativos, el rol de Sam pudo haber quedado en actores como Harrison Ford, Michael J. Fox o Paul Hogan. Finalmente, Swayze se quedó con el papel.

La química entre ambos era tal que la escena de la “arcilla” fue modificada. En origen, se pensó que dicho momento terminaría en una relación sexual, pero a juicio de los creadores, dicho momento “demostró ser tan erótico que no necesitamos nada más”, reveló Zucker.

Incluso la música que rodea la imagen, la canción “Melodía desencadenada” (1965) de The Righteous Brothers, reapareció rápidamente en las listas de Billboard ese año.

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