poder judicial mendoza

junio 23, 2014 8:40 am

Ver reunidos a los principales partidos con representación legislativa es algo común, pero lo extraño –y hasta insólito– es que esta tertulia no se realizó en ningún recinto de la Casa de las Leyes, ni siquiera en el Salón de los Pasos Perdidos, donde generalmente se suelen consensuar posturas para volver a ingresar al recinto.

En esta oportunidad la reunión se llevó a cabo en el frío recinto de la Sala Nº 1 de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza y tuvo como protagonistas, por una parte, a los representantes del Gobierno, encabezados por Carlos Ciurca, junto a Jorge Tanús, Rodolfo Olfi Lafalla, Marcelo Costa y Eduardo Bauzá; y del otro lado, a los radicales Sergio Pinto, Néstor Parés, Gerardo Del Río, Juan Carlos Jaliff, Víctor Scatareggia y Jorge Albarracín.

El tema a tratar fue el ya trillado ‘endeudamiento’, problema que parece no tener solución, y que, de seguir así, se terminará definiendo en la Justicia.

 

¿Pelea técnica o política?

En el Poder Ejecutivo insisten por todos los medios en seguir dilatando la negociación, como esperando que en algún momento la oposición cambie de opinión y les conceda el apoyo en el tan ansiado endeudamiento.

Pero según todos los comentarios en los mentideros políticos, la posición del radicalismo es inflexible, y aseguran en la calle Além que el endeudamiento, aparte de ser caro, es innecesario, y están convencidos de que el Gobierno tiene los fondos suficientes como para no tener que recurrir a un “crédito salvador”.

Para los legisladores que intervienen por el radicalismo en las negociaciones hay superávit fiscal, mientras que por lo bajo aseguran que el justicialismo se quiere endeudar con fines electorales. Además, vuelven a dejar bien en claro que no hay riesgo de incumplimiento de los compromisos paritarios acordados por el Gobierno con los diferentes sindicatos.

Claro que en el oficialismo dicen todo lo contrario, y aseguran que esta oposición al crédito “es un capricho de los radicales, que actúan como nosotros nunca lo hicimos con ellos. Por el contrario, desde el justicialismo siempre votamos el endeudamiento que los diferentes gobiernos radicales nos solicitaron”.

Hasta hoy parece que la situación será difícil de destrabar. La próxima reunión será el jueves y de no llegar a un acuerdo, seguramente terminará definiendo la Justicia en un plazo de veinte a treinta días.

 

Mala relación del Gobierno con la UCR

Los que estuvieron en la reunión en la Suprema Corte de Justicia, se encargaron de decir que los ánimos no eran de los mejores, y a pesar de los chistes de ocasión, se notaba a simple vista la mala relación que desde hace tiempo tiene el Gobierno con el radicalismo.

No son pocos los que desde el oficialismo aseguran que detrás de esta oposición se encuentra el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, del que dicen se encarga de poner el palo en la rueda a cuanta propuesta efectúe el ejecutivo.

Como era de esperar, desde el lado radical niegan esta versión y de paso se quejan: “Culpan al Alfredo (Cornejo) cuando ellos son los que permanentemente lo agreden e insultan, con Paco Pérez a la cabeza”. Y vuelven a insistir en que “los números no cierran y que la reconducción presupuestaria que quieren hacer a través de la reforma de la Ley de Contabilidad es inconstitucional y eso no lo pueden negar”.

A esta altura es muy confuso saber quién tiene la razón, pero es seguro que uno de los dos al menos no dice la verdad: o hay superávit o no lo hay, la deuda es necesaria o simplemente es para hacer obras con fines electorales, la oposición del radicalismo es seria o caprichosa, se cumplirán o no los compromisos paritarios…

Sin duda que es difícil determinar a ciencia cierta quién terminará imponiendo su voluntad, pero lo que parece irreversible, a simple vista, es la mala relación del Gobierno con la oposición, poniendo la mirada en el año y medio que queda de función, donde la campaña electoral juega un papel fundamental en las decisiones de los dos partidos mayoritarios de la provincia.

El jueves se volverán a ver la cara, pero quizás esa sea la última reunión.

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