Agosto

agosto 28, 2014 9:07 am

Desde los Acuerdos de Paz de Madrid en 1991 se ha avanzado poco en la construcción de un área geográfica, social, económica, política y religiosa, donde pueda coexistir pacíficamente el Estado de Israel y la Comunidad Palestina. Por lo tanto, cansado de fracasos, presionado, a su vez, por el sector duro y belicoso de la plana política de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) y al calor, todavía muy latente, de la ofensiva sobre Gaza a la que anoche puso fin una tregua improvisada y sin estrategia a implementar en un futuro, el presidente palestino Mahmud Abbas apuesta ahora por una movida riesgosa y colmada de imprevisibles consecuencias.

Anoche, en su Mukata de Ramalá, propuso al liderazgo palestino un plan que contempla un calendario para la creación de un Estado Palestino de pleno derecho, ya fue reconocido como observador en Naciones Unidas en noviembre de 2012, con ayuda de la comunidad internacional, sin pasar por otro proceso negociador como el que, el pasado 29 de abril, se hundió en el fracaso otra vez, tras nueve meses de contactos.

Según informan fuentes de la OLP, la propuesta de Abbas plantea “poner fecha al fin de la ocupación”, aunque anoche el debate aún seguía y las posibles fechas no han tomado forma definitiva en el calendario. Esta iniciativa “llevaría” a crear un país, llamado Palestina, demarcado en las fronteras previas a 1967, esto es, con Gaza, Cisjordania y Jerusalén.

La milenaria ciudad sería la capital tentativa, pero sin los casi 600.000 colonos judíos que ahora residen en estos dos últimos territorios. En 2011, el presidente Barack Obama aceptó estas lindes para el nuevo Estado, algo que también apoyó la Unión Europea. Sin embargo, Ofir Akunis, viceministro en la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha replicado que “ninguna nación renuncia a su patria nativa”, que “Judea y Samaria (como denomina Israel a Cisjordania), son la cuna del pueblo judío” y que retirarse a esas fronteras de hace 47 años equivaldría a un “suicidio nacional”. “Los resultados de la retirada de Gaza en 2005 no trajeron la paz, trajeron la guerra”, advierte.

Esta situación se plantea cuando Netanyahu está cercado por las críticas de algunos de sus principales aliados de Gobierno por haber negociado con Hamas y con sólo el 50% de la población satisfecha con su gestión en la ofensiva contra Gaza, según un sondeo realizado a la población hebrea.

Abbas ha hecho un “intenso” llamamiento a la comunidad internacional para que lo ayude en este proceso y apadrine su hoja de ruta. El calendario podría fijarse en una conferencia internacional o a través de una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Allí la iniciativa puede toparse con EE.UU., que suele ejercer su derecho de veto a favor de Israel.

Si no prospera la iniciativa, fuentes palestinas confirman la intención “firme” del Gobierno palestino de firmar el Tratado de Roma y reconocer así la Corte Penal Internacional de La Haya, en la que podrían denunciar a su adversario por supuestos crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio, una amenaza que, “al parecer”, preocupa a Netanyahu y a Obama.

Dejá tu opinión

comentarios