Macri Cornejo

noviembre 26, 2015 1:00 pm

El resultado fue tal vez algo más estrecho de lo que los encuestadores manejaban. En la Argentina estaba instalada una brecha y como se puede apreciar luego de los resultados de este domingo, divide por la mitad a los argentinos. Lo que hay que destacar es que siempre es buena la alternancia en el poder, y por eso, más allá de la escasa diferencia con que Macri logró acceder a la Presidencia, ya se puede apreciar ese cambio de oxígeno tan necesario para que quienes están en el poder no se anquilosen en él y no adquieran mañas propias de los que se creen imprescindibles y eternos, como resultado de tantos años en el Gobierno.

El cambio de aire se notará, seguramente, con un presidente dando sucesivas conferencias de prensa, con ministros protagonistas de la vida pública en el país y no como hasta ahora, en que todos los temas los manejaba la presidenta CFK con una gran omnipotencia.

Habrán aires nuevos también en las relaciones internacionales, y ya de apoco se pueden ver algunos cambios, como la revisión del tratado con Irán, el pedido ante la OEA por los presos políticos en Venezuela y, seguramente, un mejor diálogo con EE.UU.

Los miedos con que el Gobierno y el equipo de campaña de Scioli introdujeron en la campaña del balotaje lograron instalar temor en muchos argentinos desprevenidos e hicieron que la ventaja no fuera más grande. Pero lo más probable es que en el tema que más preocupa a todos, el económico, los cambios se producirán en forma gradual. Por más que el Gobierno de Cristina quiera hacer aparecer que deja las cosas ordenadas, lo cierto es que no hay reservas en el Banco Central y deja como herencia una inflación del 30%. De esta manera, los primeros meses serán los más difíciles y paulatinamente se intentará nivelar la economía del país.

A poner la casa en orden

Alfredo Cornejo tendrá una gran tarea cuando asuma la gobernación de Mendoza. En estos meses de dura transición pudo darse cuenta del paupérrimo estado de las arcas mendocinas, con deudas a municipios, proveedores, cheques voladores y falta de insumos en todas las áreas de la administración pública, especialmente en la salud.

Ímproba será entonces la tarea del nuevo Gobernador, que prometió “ética y eficiencia”, algo que ya pudo demostrar en Godoy Cruz y que tratará de repetir en la provincia. Su impronta se pudo percibir desde el momento en que anunció que disminuirá el número de ministerios y decidió no sostener cargos jerárquicos innecesarios, toda una señal a la opinión pública.

También se vienen épocas en las que tendrá que dialogar mucho con los gremios y la oposición, y algo de eso se pudo percibir en la reunión que mantuvo con casi todos los sindicatos estatales la semana pasada. Pero también se espera madurez por parte de los representantes de los trabajadores para comprender la situación de crisis extrema que vive nuestra provincia.

Cero y a marzo

¿Cómo se hace para castigar a un pésimo gobernador? ¿Cómo demostrar su mala praxis, tal como se hace con los médicos que han desarrollado mal su función? ¿Qué castigo tendrán Paco Pérez y algunos de sus intendentes ante su propia ineficacia, que roza con lo delictivo? ¿Qué hacer con los López Puelles o los Lobos? ¿Cómo ponerle fin a ese desprecio hacia los mendocinos, con funcionarios vagos, sin el nivel adecuado para manejar la cosa pública? ¿Qué hará el nuevo Gobierno con el sello de goma que es actualmente el Tribunal de Cuentas de la Provincia, un ente autárquico que sólo sirve para que cobren varios funcionarios sin funciones, porque en la práctica su labor es irrelevante?

Parece que los malos funcionarios nunca son alcanzados por la Justicia. Sólo –por suerte– han sido castigados por el pueblo, que mostró su enojo en las urnas. Si vienen épocas de cambio tendría que haber un escarmiento riguroso para los inescrupulosos que fueron responsables de que en los hospitales no haya insumos, que los edificios escolares se encuentren en muy mal estado, que no se pueda circular en casi ninguna calle debido a la gran cantidad de baches y que la Provincia esté en bancarrota.

En fin, para no amargarnos, pensemos en el futuro, que seguramente será mucho mejor que lo dejado como herencia por la gestión de Paco Pérez, porque la ética y la eficiencia serán aspectos distintivos en el Gobierno desde el 10 de diciembre.

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