tapa

julio 4, 2016 7:00 pm

Un usuario de la Línea 7 denunció un acto de vandalismo dentro del colectivo: un ladrón le había robado las zapatillas a otro pasajero y el resto de los viajeros –ejecutando justicia por mano propia– lo retuvieron contra el piso, hasta que llegó la Policía.

Esta situación que vivió Sergio, es uno más de los múltiples hechos de violencia que se están registrando en los medios de transporte mendocinos.

En Mendoza, los sucesivos gobiernos atendieron esta problemática quitándole paulatinamente el manejo de dinero a los choferes. Esto provocó que disminuyera la cantidad de robos a los trabajadores, pero derivó en que los ladrones atacaran a los pasajeros.

En el caso de los taxis, la situación es similar, pero se suma el hecho de que los choferes no quieren implementar el pago con tarjeta y el blíndex de seguridad nunca se instaló en las unidades.

A nivel nacional, las estadísticas tienen un índice altamente negativo: por hora, 20 personas sufren un robo en los medios de transporte público.

En ese sentido, los especialistas indican que los más comunes son protagonizados por ‘pungas’, pero también aseguran que va creciendo la modalidad de asaltos a mano armada en las paradas de colectivos.

En San Rafael, por ejemplo, se comprobó un caso de estos cuando un sujeto de 35 años fue detenido por la Policía como sospechoso de cometer al menos dos asaltos a mano armada a colectiveros.

Se calcula que el uno por ciento de los ataques termina con las víctimas gravemente heridas o directamente asesinadas.

“Hay una máxima en términos de inseguridad y la lógica de la delincuencia, donde las aglomeraciones de personas siempre son un blanco preciso para las bandas criminales. En ese marco, en los últimos tiempos, los usuarios del transporte público son víctimas de manera constante”, dijo Luis Vicat, licenciado en Seguridad Pública.

Y agregó que “lo clásico son los hechos producidos por pungas y arrebatadores, aprovechando descuidos de los usuarios, aunque vienen creciendo los asaltos a mano armada cuando se reúnen varias personas en las paradas de colectivos”.

La violencia, también presente

Otra situación denunciada por muchos mendocinos es la violencia ejercida por algunos usuarios. “La otra vez, un pasajero empezó a insultar al chofer, quien no le contestaba, hasta que éste le dijo algo y el agresor empezó a patear la puerta. Cuando otros pasajeros lo reconvinieron, amigos del sujeto comenzaron a agredir verbalmente también”, comentó Dora, una pasajera que debió continuar el viaje atemorizada por la situación.

Medidas que se pensaron y no funcionaron o nunca se aplicaron

La sociedad mendocina vio cómo sucesivos gobiernos trabajaron en el tema de la inseguridad en los medios de transporte, pero tras discusiones con los afectados ningunas propuestas no prosperaron.

Primero se eliminó el manejo de dinero en los colectivos mediante el uso de tarjetas y un par de años atrás se ubicaron policías de civil dentro de las unidades para que circularan por los barrios peligrosos, lo que poco después se dejó de hacer.

Con respecto a los taxis, después de una seguidilla de asaltos se emitió en 2014 un proyecto de ley para que llevaran en su interior un blíndex, cámaras de seguridad y un sistema de pago por tarjeta. Después que los dueños de taxis se quejaron, todo continuó como siempre, es decir, con ataques casi siempre violentos contra los conductores.

Dejá tu opinión

comentarios