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septiembre 13, 2016 3:46 pm

María Laura Blanco es profesora de danza, y luego de dos años de investigación y trabajo decidió estrenar Ni dueñas, ni esclavas… Libres. Esta historia, contada a través de la danza-teatro, subirá a las tablas del Plaza, el miércoles. En diálogo con La platea, la directora y coreógrafa cuenta detalles del proceso y de la historia.

“Cuando decidí armar este trabajo me basé en mujeres huarpes y mapuches. Viajé a Lavalle y rescaté algunas cosas. En la obra se hace un ritual huarpe pidiendo agua para siempre. Hacemos un repaso de Macacha Güemes, Juana Azurduy y Carmen (Funes), la fortinera. Todo está representado por danzas. Hay otro cuadro que es de Dorotea (Bazán), la cautiva, que la tomaron los indios ranqueles. El cacique la hace su esposa y está 20 años viviendo con ellos. Por su parte, Rosario Vera está representada con niños, como si fuesen sus alumnos.

La obra tiene una puesta en escena con un destacado vestuario y escenografía. Los textos “son orientativos para que se comprenda la danza, son muy breves, para no aburrir. Es danza-teatro porque buscamos una interpretación de la historia”, cuenta Blanco.

Aunque lo que resalta a la obra es justamente el cuerpo de baile. “Hice un trabajo de integración con chicos con síndrome de Down, bailarines profesionales y mujeres recuperadas de la violencia de genero”. (Ver aparte).
Las cinco mujeres en cuestión dejaron su sello en la historia, aunque no hayan sido reconocidas como lo merecieron.

Laura Blanco cuenta un poco de cada una de ellas:
Macacha Güemes: “Era la hermana de Miguel. Ella dejó todo para acompañar su hermano en la lucha contra los realistas, para luchar por la Independencia. Me dejó la fuerza de un ideal que creo que se ha perdido un poco. Del mismo modo que San Martín, ella fue detrás de la libertad”.

Juana Azurduy: “Es más o menos lo mismo que Macacha, aunque fue más fuerte. Ella fue a la lucha por la Independencia con toda su familia y perdió a su marido y a sus hijos. Muere en la pobreza total, al igual que Belgrano. Tuvo la fuerza de perseguir la libertad y siguió adelante, pese a todo”.

Carmen Funes: “Lo que me impactó de ella fue su humanidad y solidaridad. Tenía mucha vocación de servicio por el campo para que los hombres pudieran trasladar los animales y los heridos curarse. Tenía una solidaridad muy fuerte”.

Dorotea Bazán: “Ella tuvo la decisión de poder indentificarse. Era una mujer de piel blanca, descendiente de españoles que fue tomada cautiva por los indios y, 20 años después, renunció a volver cuando la van a buscar. Decidió hacerse india y eso me impactó”.

Rosario Vera Peñaloza: “Ella lucha contra todos los formatos del momento para poder tomar conciencia de que todos necesitábamos educación y alfabetización”.

Por Fernanda Verdeslago – Diario El Ciudadano

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