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mayo 20, 2015 4:30 pm

El Ciudadano llegó hasta el barrio Empleados de Comercio de Godoy Cruz, al mismísimo complejo en el que alguna vez funcionó un supermercado y hoy no sólo alberga algunos negocios particulares, sino también una fundación que tiene historia.

Gabriela Fernández, responsable de la coordinación del programa dentro de la organización contó que “la fundación nace en el seno de la iglesia evangélica El Encuentro, en 1997, antes de tener su personería jurídica con dos actividades: ropero y despensa comunitaria y un programa para ayudar a personas con problemas de adicciones. Los miembros de la iglesia conformaron la fundación para que fuera el brazo social de la institución y así poder trabajar con todo tipo de gente, el municipio, universidades, etcétera”.

Mejor juntos

El programa de prevención y ayuda en la recuperación de adicciones era llevado adelante por una pareja perteneciente a la iglesia, que había podido cambiar su historia y quería ayudar a la comunidad. En ese momento, el movimiento se llamaba “Sadoc” que en hebreo significa “joven valiente y esforzado”.

“Con el tiempo nos abocamos más que nada a la prevención, hay muchos chicos que están en contacto con las adicciones y vienen con problemas de base de la casa y, aunque no lo digan, vienen buscando ayuda, para salir de los conflictos y dispersarse un poco y nosotros tratamos de prevenir el consumo de drogas”, explica Cristian, un joven papá, estudiante de Inglés y voluntario de la fundación a cargo del programa Mejor Juntos (ex Sadoc) al que asisten niños pequeños y adolescentes hasta los 20 años. “Tenemos actividades acordes a la edad de cada uno, los más pequeños trabajan dibujando, pintando y a los más grandes los llevamos a hacer actividad física”, relató Cristian y agregó: “Además festejamos los cumples de los chicos cada mes. Es bueno el cambio que vemos en ellos desde el primer día, el trato con sus compañeros, con los adultos, cómo se van adaptando a nosotros y nosotros a ellos. Por ejemplo, al principio saludarlos con un beso era imposible y con el paso del tiempo ellos ahora llegan y vienen directo a darte un beso a vos”, contó orgulloso el joven.

Trabajo en red

“Cuando la realidad nos desborda tratamos de hablar con personas de otras organizaciones, a fin de intercambiar experiencias. Estuvimos varios años esperando para entrar al Banco de Alimentos y al fin lo logramos. Eso nos permite darles una mano a las familias con bolsones de alimentos, lo que es parte del programa Nutrir”, contó Gabriela, también licenciada en Ciencias Políticas, quien además sumó un dato importante: “Cada mes, cuando las mamás vienen a retirar el bolsón de mercadería a la fundación, participan de una charla con contenidos que van desde el cuidado de la salud, de la crianza de los hijos, hasta la elaboración de comidas nutritivas y económicas a cargo de Bárbara, que además de chef es voluntaria”.

El paso del tiempo ha llevado a quienes integran esta fundación a superarse y a buscar tanto en sus pares como en otro tipo de instituciones académicas el debate, la consulta y el simple hecho de compartir experiencias para crecer y ayudar así a las más de 40 familias con las que trabajan y que llegan desde distintos barrios como Los Barrancos, Parque Sur, Villa Hipódromo, Virgen del Valle y Villa del Parque, entre otros.

“En el 2000 cuando me contrataron para coordinar programas y organizar la fundación empecé a contactarme con organizaciones y personas a fin de aprender más, por ejemplo, fue la docente y trabajadora social Rosa Riveros, quien me fue guiando en la formulación de proyectos y en la forma de abordar la realidad porque a veces no hay una receta para hacerlo, todos los días son distintos y la realidad se presenta de igual forma”, se explayó Fernández y ejemplificó: “Estamos haciendo conexiones con la universidad para mejorar el programa Nutrir, para que los alumnos avanzados de Trabajo Social puedan venir a hacer el seguimiento de casos, además hemos tenido pasantes de Abogacía y tenemos convenios con el ISTEEC para que los alumnos de la tecnicatura de Administración de OSC hagan sus pasantías acá. También trabajamos muchísimo articulando con el municipio y con otras organizaciones civiles”.

Ropero

Marta es la encargada del ropero comunitario de la fundación desde hace 19 años y para cumplir con esa labor voluntaria toma cuatro colectivos diarios cada lunes, miércoles y viernes. “Arrancamos en el subsuelo del supermercado que funcionaba en este edificio. Así estuvimos 7 años. Empezamos con Sara, Sonia y Silvia porque queríamos armar un roperito comunitario con las donaciones que hacía la gente de la iglesia, así que pusimos una mesita y empezamos a regalar la ropa”, recordó Marta

Desde hace unos 10 años decidieron vender esa misma ropa a un bajísimo costo para que “quien se la llevara la cuidara más, porque le había costado un poquito”, explicó esta mujer que ha visto pasar a muchas otras colaboradoras y que aún continúa haciéndose cargo de lavar, planchar y acondicionar todo lo que le donan.

“Acá viene todo tipo de gente, personas que no tienen recursos y otros que sí”, incluso contó la mujer que hay quienes compran para revender la ropa en sus barrios.“A mí no me molesta porque es una forma que tienen de ganarse la vida trabajando”, explica Marta.

No todo lo venden dicen, ya que hay algunos artículos como los guardapolvos, los zapatitos para el colegio o los guantes que, frente a una “jura de la Bandera” se los prestan orgullosas, “y la gente viene y lo devuelve”.

A Marta la acompañan Vicky y Pato, quienes aportan como dato que son las prendas más buscadas, pero principalmente de lo que significa para ellas realizar esta tarea de forma voluntaria. “La mayor satisfacción es ayudar. También es terapéutico para nosotras porque llegamos acá y charlamos de lo que nos pasa, y la gente que viene también comparte sus historias, que a veces son fuertes, y prestar la oreja es gratificante”, resumió Vicky.

Quienes deseen colaborar con la Fundación Pueblo Nuevo pueden hacerlo a través de donaciones, coordinando una pasantía, o bien, participando como voluntarios en algunas de sus actividades. /Rebeca Rodriguez

Contacto en Facebook: fundación pueblo nuevo

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