alco-canale

octubre 24, 2016 12:00 pm

Lamentablemente es una angustia repetitiva en la historia de este emprendimiento nacional con fuerte presencia en Mendoza. Una cuestión que se entrelaza con los avatares de la macroeconomía del país. Por tiempos acertados, en otros, la mayoría, desacertados. Pero también por esas actitudes inadmisibles de empresarios que, en tiempos difíciles, aplican el sálvese quien puede. Si son ellos, mejor.

La problemática que hoy afecta a la conservera frutícola, no es su primera crísis, si, la más fuerte. A punto tal, que tiene casi paralizadas sus siete plantas de producción de todo el país, entre las que se encuentran las tres que posee en nuestra provincia en San Rafael, Tunuyán y Tupungato.

Los primeros problemas comienzan en el año 2008. Tiempo donde todo el arco productivo de la nación comenzaba a mostrar esa mezcla de desaciertos entre los caminos políticos económicos a los que era llevada Argentina por el gobierno kirchnerista, y las actitudes que asumían grandes empresarios y productores. Ya para el 2010, Alco – Canale llamaba a concurso preventivo de acreedores. El argumento de la empresa para declarar el default era que, “al bajar los precios y subir los costos considerablemente, se le sumaba alta demanda de capital de trabajo. Aspecto vital para una industria, que como el resto de la producción nacional,  debía navegar en oscuras aguas de un océano financiero de tasas de interés variables, altas y crecientes. Donde el acceso al crédito de largo plazo, era casi una utopía”.

En el año 2013 el emprendimiento frutícola recibe el golpe de gracia con una helada temprana que hace añicos la producción de la que se alimenta. Una cuestión que obliga a que haga una fuerte reestructuración de su capital. Para arribar al año siguiente (2014) y solicitar al gobierno de la nación el acogimiento del programa FONDEAR. Algo que se le otorga en dos pagos. Aspecto donde se inicia el segundo momento más dramático de la historia de esta firma, que llega a nuestros días. Porque el primer pago de los $ 150 millones que le aprueban, recién se efectiviza en diciembre del año pasado (2015), cuanto la administración de Cristina Fernández de Kirchner estaba haciendo sus valijas para dejar el poder. Mientras que, el segundo pago todavía no lo recibe, porque el gobierno de Mauricio Macri le ha colocado condiciones que Alco – Canale no ha cumplido. Como garantías, ya que lo que se le otorga no son subsidios, sino créditos, y una necesaria reestructuración de la deuda. De todas maneras el gobierno de cambiemos no abandona la dirección de apoyar a este emprendimiento. Como lo muestra con el resto de la industria y la producción nacional. A sabiendas que se hizo cargo de un país donde la producción estaba acorralada con esas cuestionadas políticas económicas y financieras que casi pulverizan las economías regionales. Donde las trababas a las exportaciones y un distorsionado régimen cambiario perjudicaba, esencialmente a la industria y al campo. Por eso, la actual administración beneficia a la frutícola con un subsidio paralelo del programa de Recuperación Productiva (REPRO). Acción que va destinada a que empresas en crisis paguen salarios a sus trabajadores, con la condición de no despedir o suspender personal.

A pesar de todo lo detallado Alco – Canale no cumple y la crisis aumenta a punto tal, que son suspendidos más de 3.000 operarios de las siete plantas que posee en todo el país. Y allí, alrededor de 650 trabajadores mendocinos con sus respectivas familias, junto a peones rurales, pequeños y medianos productores frutícolas, aserraderos y de otras pequeñas empresas de servicios de toda la provincia constituyen ese duro costado de la crisis de la conservera.

Mientras los propietarios de la conservera, los empresarios Camilo Carballo y Roberto Lamm, se llaman ha silencio. Sin suspender sus viajes al exterior o abultada actividad social. Alco – Canale sigue esperando paralizada que se tomen determinaciones de una actividad productiva que es imperiosa se reactive. Tal cual tiene desvelada a la administración de Alfredo Cornejo, a sabiendas del fuerte impacto negativo que ya está produciendo en el esquema productivo y laboral de los oasis del sur y del Valle de Uco. Cuestión por lo que todavía el estado mendocino no le ha caído con rigor, ante una abultada deuda impositiva que también mantiene con el mismo.

Los días que transcurren en la segunda quincena de octubre son claves para resurgir definitivamente la empresa. Suena muy fuerte el ofrecimiento que el emprendimiento Baggio le habría hecho en las últimas semanas al directorio de Alco – Canale.

La entrerriana fundada en Gualeguaychú por Rufino Pablo Baggio en el año 1959 tiene desde hace tiempo importante presencia en la producción mendocina, tanto en vinos, uvas, puré y salsas de tomate, dulces y mermeladas; en diferentes plantas del territorio provincial. Si bien no se conoce el tenor del ofrecimiento, dicen los observadores, que es una fuerte propuesta. Tanto, que podría llegar alcanzar a una nueva conformación accionaria, que de ser así estaría asegurado el esperado y merecido resurgimiento, como así la estabilidad de un emprendimiento vital para la producción local. La misma que con sus actores mendocinos,  no merecieron, ni merecen la angustia producida por Alco – Canale. Cuando lo que jamás se detuvo, ni se suspendió,  fue la vasta gama productiva que con sacrificio logran los labriegos de la tierra provincial. Única razón de ser del emprendimiento, del que jamás deberían haber dejado de prestar atención los responsables de la conservera nacional.

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