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agosto 28, 2016 8:43 am

A pesar de pertenecer a distintos gremios, el mundo sindical de la aviación tiene una fuerte interna desde hace varios años y quedó en evidencia una vez más durante el Congreso de unificación de la CGT, en el que dos dirigentes del sector volaron por los aires.
En la previa del encuentro llevado a cabo en el mítico Estadio Obras Sanitarias, el secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico, Ricardo Cirielli, se aprestaba a firmar por un lugar como vocal de la nueva Confederación General del Trabajo (CGT) y, al observar cómo se habían repartido el resto de los cargos, los celos pudieron más que él.
“No firmo, Luis. Tengo una Secretaría como Brey o me voy de la CGT”, lanzó el exfuncionario nacional ante un atónito Luis Barrionevo que no lograba entender el ataque que tuvo Cirielli al ver que el secretario general del sindicato de Aeronavegantes, Juan Pablo Brey, se alzaba con la Secretaría de Juventud de la central obrera.
“Firmá, que estás adentro y eso es lo importante”, le insistió el gastronómico, quien fracasó en el intento de convencerlo y vio cómo el casi vocal mantuvo su postura y se retiró del cónclave raudamente.
Sin embargo, Cirielli no fue el único trabajador del aire que se quedó afuera de la unificación de la CGT: el titular de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, Pablo Biró, también emprendió vuelo junto a la Corriente Federal del líder bancario, Sergio Palazzo.

Coincidencias
Gustavo Vera, presidente de la Fundación La Alameda y legislador porteño opositor al Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, tuvo bastante tiempo para compartir con los dirigentes del PRO en estos últimos días. Primero, viajó a San Juan en el mismo avión que utilizó la comitiva macrista para concurrir a la reunión de su Consejo Directivo Nacional. Para colmo, se hospedó en el mismo hotel en el que se celebró la cumbre, el Del Bono Park, situado a unas 15 cuadras del centro de la capital provincial.
“¿Viniste al Consejo? ¡Mirá que estás invitado!”, le gritó el legislador porteño del PRO Francisco Quintana cuando vio a Vera en el comedor del hotel. El presidente de La Alameda se lo tomó con humor, así como su encuentro en un ascensor con el ecuatoriano Jaime Durán Barba, a quien le recordó una columna en la que había escrito sobre él. “¡Esto es obra de la divina providencia!”, exclamó Vera cuando se abrió el ascensor y apareció ante él Durán Barba. “Esto me permite aclarar una cuestión que usted escribió… Yo no soy su vocero, soy su amigo”, le dijo el legislador al asesor presidencial, en referencia a su cercanía con el papa Francisco.

Simulacro accidentado
El Ministerio de Trabajo tiene tres edificios, dos de los cuales están conectados entre sí mediante un pasillo. En los tres hubo simulacros de evacuación durante los últimos días, para poner los protocolos a punto en medio de la ola de amenazas. El mayor inconveniente fue que la torre en la que suele estar el ministro Jorge Triaca no tiene, según supo esta sección, rampas para sillas de ruedas que puedan usarse en casos de evacuación, cuando deben evitarse los ascensores y optar por escaleras y pasillos alternativos.
Por esa razón, cuatro personas debieron ocuparse de levantar al ministro de la silla para llevarlo hasta el edificio contiguo en medio del simulacro. La escena, según los trabajadores del ministerio que la presenciaron, mostró las falencias en infraestructura que aún tienen algunos edificios públicos.

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