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septiembre 19, 2016 12:34 pm

El país ha comenzado a tener algunas buenas noticias, sobre todo en materia inflacionaria. Donde el índice muestra por primera vez después de mucho tiempo, leves disminuciones que dan “sorbos” de oxígeno al golpeado vivir de los argentinos.

Y no es mucho, si se tiene en cuenta que el panorama es muy complejo. Donde el crecimiento, la inversión y las fuentes de trabajo delatan preocupante parálisis. Con el lamentable saldo del aumento de la pobreza al 32,6%. Es decir que de cada 3 argentinos 10 son pobres. Llevando a la nación a contener un poco más de 13 millones de connacionales que viven en estado de pobreza. Más crítico aún cuando se trata de la población infantil, donde los últimos informes del Observatorio de la Deuda Social de la UCA,  hablan que de uno de cada cuatro niños en nuestro país viven en hogares con necesidades básicas insatisfechas. Mientras uno de cada cinco chicos padece de nutrición en el día a día de la nación.

En la baja inflacionaria de agosto ha tenido mucho que ver la ausencia del aumento de tarifas que la disparó en los meses pasados a niveles de extrema gravedad. Por lo que se debería observar qué sucede con esa mezcla explosiva de inflación y recesión en lo que va de septiembre y los meses que quedan del año. Todo lo cual demuestra que para comenzar a revertir la insostenible situación que vive el ciudadano argentino, tienen que aplicarse un conjunto de medidas que comiencen aliviar su vivir. Pero también comiencen a fortalecer esa necesaria inversión y la apertura frontal de fuentes genuinas de trabajo. Esencialmente apuntalar las golpeadas pymes en la industria y en el campo.

Mauricio Macri juró su mandato presidencial asumiendo un fuerte compromiso ante el parlamento de la nación: “¡pobreza cero!”. Un punto que por estos días muchos sectores críticos al gobierno, ponen en tela de juicio; otros, dicen que fue “solo una buena expresión de deseo”. Otros tantos dicen que se puede alcanzar en considerable porcentaje, si el gobierno comienza aplicar un cúmulo de políticas de estado que abarque la máxime cantidad de ciudadanos que hoy sobreviven en absoluta desprotección y escasa expectativa de vida.

Por eso, el país ha observado con suma atención un acontecimiento inédito en la vida nacional. Por lo menos en los últimas décadas. Donde el estado se ha reunido en una mesa de tratativas para hacer negocio con importantes inversores.

El Foro de Inversiones y Negocios de Argentina reunió al presidente, el gabinete nacional, gobernadores de provincias, empresarios del país y del mundo en jornadas que para los observadores de la economía y las finanzas, han dejado el compromiso de incrementar o desembarcar inversiones en distintas modalidades y escenarios que presenta al mundo la geografía de la nación.

Sectores de la oposición no ven con buenos ojos esto de “vender” al país en una mesa de negocios. Posición que contrarrestan aquellos puntos de vista que ven aciertos en la realización de este Foro. Visión y análisis que provienen de quienes no son afines al gobierno y que están exigiendo a Cambiemos que “¡haga algo ante el traumático momento que vive la nación!”. De allí que ha entusiasmado la especial experiencia, que sale de los marcos que ha tenido la Argentina en gestionar desde el estado inversiones para el país.

Gran parte de la población argentina fue llevada en los últimos años a considerar un solo modo de vida: “el asistencialismo o los trabajos en los mostradores públicos”. Una cuestionada idea que no tuvo nada de casualidad y sí, mucho de causalidad en el sectario paso de hacer política de algunos. Por eso, cuesta mucho que la gente conviva con nuevos modos de hacer política, sin que tenga reparos y los temores lógicos a “nuevas frustraciones”. Pero las inversiones genuinas y las transparentes fuentes de trabajo que vienen con ellas, hoy se hacen imperiosas. El ejemplo que se toma entre muchos, es la licitación que la nación llevo a cabo el pasado 5 de septiembre con el denominado Plan Renovar. En ella se pusieron a consideración pública nacional e internacional 1000 megavatios de energías renovables: fotovoltaicas (solar), eólicas (viento), hidráulica y biomasa. Ya hay propuestas que superan los mil megavatios licitados del orden de los 6.800 megavatios, que implicarían para el país US$ 8.160 millones. En el caso de Mendoza se presentaron 11 proyectos aprovechando nuestro sol, vientos y ríos. Propuesta que de concretarse aportaría a la provincia una importante inyección a la metalmecánica y sus fuentes de trabajo en millonaria inversión aún no calculada por su volumen.

Este es el país que hoy está penetrando lentamente en una etapa con visos de inédita. Donde todos, absolutamente, estamos esperando por sus resultados. Nadie, en la más mínima ingenuidad sostiene en su interior ciudadano alguna fórmula mágica. Porque de frustraciones y mentiras, que contuvieron todos aquellos proyectos de un país para unos pocos, conocemos en demasía. Por lo que el actual gobierno debe saber y entender que la gente lo observa en cada movimiento. Con ese plácet que le ha dado la ciudadanía y que continúa vigente. Sobre todo a la hora de planificar o rectificar políticas de estado. Porque cuando haya apagado las luces que encerraron discursos, tratativas y fotos al por mayor del “mini Davos”, no debe olvidarse de aquella promesa presidencial de “pobreza cero”.

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