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septiembre 13, 2014 8:47 am

Economistas que participaron de la 35° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas en Mendoza, anticiparon que la Argentina no tendrá el “viento de cola” de la década pasada. En este sentido, Javier Finkman, economista jefe para América del Sur de HSBC, identificó los factores que se destacan como obstáculos en el ciclo de crecimiento de la región.
Uno de ellos es el descenso de los precios de las materias primas que exportan la Argentina y sus vecinos, como sucedió en los últimos dos meses con el declive de la soja que volvió a sus cotizaciones de cuatro años atrás. Finkman indicó que “son los commodities agrícolas los que esperamos que tendrán precios internacionales menos altos”, debido a que aún se mantendrán sostenidos en términos históricos”. “La superproducción en los EEUU –motivo de las recientes caídas de la soja– es un fenómeno transitorio”, expresó, aunque “van a seguir altos en cuanto a promedios históricos”.
De todos modos, advirtió que “los precios van a ser mucho más altos para energía que para commodities agrícolas y aún más bajos para granos”, tendencia que complica a la Argentina, deficitaria en energía y superavitaria en agricultura y derivados. “Estas economías tienen que adaptarse a un shock externo negativo, cuando los salarios en dólares crecieron más que la productividad en estos países, con un ajuste en los tipos de cambio”, resumió el economista del HSBC.
La posibilidad de que la Reserva Federal de los EE.UU. comience a transitar a partir de 2015 una senda de gradual aumento de las tasas de interés, hoy en un mínimo en torno al 0%, puede hacer “que el dólar se fortalezca”, con la consecuente depreciación de otras divisas y productos exportables medidos en divisa norteamericana.
Finkman recordó que desde 2002 a la fecha “la contracara de un dólar débil fueron los commodities caros”. Por último, enfatizó que “Brasil en recesión es claramente viento en contra para la Argentina y ojalá no le agregue un racionamiento eléctrico el año que viene”, que pondría mayor freno a la actividad económica del gigante sudamericano.
“Sudamérica tiene que adaptarse a un crecimiento potencial más bajo que la década pasada”, completó Finkman, y opinó que “será más difícil financiar déficits de cuentas corrientes” con tasas internacionales más elevadas y menor liquidez global.
Por su lado, Daniel Marx, ex secretario de Finanzas y director de la consultora Quantum, apuntó que luego de las elecciones, y en particular en el mes de enero, Brasil ya ha aplicado en el pasado devaluaciones que en el corto plazo tuvieron consecuencias en la Argentina, como sucedió en 1999.
Marx subrayó que en el caso argentino, “para el año que viene es esperable que las reservas caigan, con más recesión”, aunque no descartó la posibilidad de modificar el tipo de cambio” para revertir parcialmente este proceso de salida de divisas.
En cuanto a los activos internacionales del Banco Central, lamentó la persistencia del “factor negativo de la caída de la inversión extranjera directa”. Luego se preguntó: “¿Está atrasado el tipo de cambio en la Argentina? No estamos muy bien, pero coincidió con tasas de interés bajas en el mundo”./ Fuente: Infobae.com

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