messi2

junio 27, 2016 9:30 am

Increíble. La falta de explicación es simétrica a la desilusión que genera haber perdido esta Copa América Centenario. Un nuevo golpe. Y duele mucho. Duele verlo llorar a Messi, que merece ser campeón con los colores que eligió. Pero es la realidad. Otra Final que se pierde. Otra vez la gloria queda en la puerta.

Y la historia fue idéntica a la del año pasado, con la diferencia que se dio en Estados Unidos y no en Santiago. ¿El rival? Chile. ¿Cómo terminaron los 90 minutos? 0-0. ¿Y el suplementario? También 0-0. ¿Y los penales? Derrota 4-2.

¿Responsabilidades? Muchos. Martino, el principal. El DT falló en la conformación de la lista (llevó jugadores lesionados) y volvió a errar en todo en la Final. Desde el armado del equipo (¿por qué jugó Di María si no estaba bien?), hasta el temor que volvió a tener para asumir el rol de protagonista en la Final. No pudo, no quiso, no supo.

Luego, los jugadores. Muchos de ellos, producto de las imágenes televisivas. Así, Higuaín y Agüero volvieron a fallar en una situación clara en un partido crucial. Como siempre. Y Biglia también. A muchos les quedó grande la situación. Se notó. ¿Tendrán revancha?

¿Cómo fue el trámite del partido?

En lo que respecta al primer tiempo, fue parejo en la tenencia del balón; aunque Argentina contó con mejores aproximaciones al arco rival, siendo la que malogró Higuaín la más clara que tuvo. En este contexto, el desarrolló se desnaturalizó con la justa expulsión de Díaz (en Chile) y con la injusta roja que vio Rojo. En ese lapso, entre una acción y la otra (15 minutos), se vio lo peor del combinado nacional, que jamás pudo hacer valer la supremacía numérica.

Además, también careció de inteligencia. ¿Por qué? Tras la expulsión del jugador chileno, el equipo de Pizzi sólo se dedicó a buscar a los argentinos. Y lo logró. Entraron en el roce innecesario, más allá que el árbitro ‘colaboró’ con esto.

Ya en el complemento, todo siguió muy parejo, con equipos que no supieron cómo vulnerarse. Así, Argentina dio la sensación de estar mejor por el solo hecho de tener a Messi, que jugó ‘contra todos’. Exceptuando la solvencia de los centrales, Banega únicamente fue el que intentó acompañarlo. Y la Selección lo sintió. Todo tenía que hacer el ’10’. Y estuvo cerca, ya que hizo una jugada de las suyas y dejó a Agüero cara a cara con el arquero. Pero el Kun volvió a fallar. Como Higuaín.

Así, como consecuencia del 0-0, la Final fue a tiempo suplementario. Pero el resultado no cambió, más allá que Argentina se mostró más ambicioso y contó con las mejores aproximaciones.

Pero la historia fue la misma. Se perdió por penales. Con Messi errando el suyo, más allá que todo había comenzado con Romero atajándole el disparo a Vidal. También erró Biglia. Y la alegría fue nuevamente de Chile.

¡Increíble, pero real! Sin dudas, un ‘karma’…

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