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septiembre 5, 2014 8:51 am

A pocas cuadras del Hospital Carrillo, sobre la calle Manuel A. Sáenz, en Las Heras, voluntarios de organizaciones de protección animal desnudaron un espantoso cuadro que denota lo peor de la miseria humana. Un conocido matrimonio de la zona torturaba y mataba animales (en su mayoría perros), supuestamente para comérselos. Estas personas, si es que así se les puede llamar, que habitan en un asentamiento fueron denunciadas por matar perros para ‘supuestamente’ comérselos.
El hecho fue desenmascarado por personas ligadas a organizaciones que protegen a los animales que, luego de recibir numerosas denuncias anónimas, se acercaron al lugar e incluso sacaron fotos para evidenciar el aberrante panorama.
Del mismo modo, los activistas en defensa de los derechos animales, convocaron a una protesta en Capitán Vázquez y Manuel A. Sáenz de Las Heras, donde hubo representantes de varias organizaciones que se manifestaron contra este faenamiento.
Según testigos presenciales, al momento de las detenciones, los acusados se defendían diciendo a los gritos que “matan perros para comer”, pero lo cierto es que no se encontraron en el lugar elementos de faena, sino más bien objetos utilizados para la tortura. Además, según una vecina, quien luego declaró ante la Policía, señaló a los medios presentes que “en las cercanías se encontraron tres perros ahorcados con alambres, atados a un árbol” (ver foto 2).
Otro vecino del asentamiento, comentó que esto ya viene pasando hace mucho tiempo y que inclusive otros habitantes de la precaria barriada habían prendido fuego a la vivienda donde vivían los responsables recientemente detenidos, pero que al cabo de unas pocas semanas estos se habrían vuelto a instalar.
Por el momento, la pareja, que tenía un menor a su cargo, está detenida en la Comisaría 36 de ese departamento.
Hoy, en horas de la mañana, tendrán que prestar declaración y su testimonio seguramente develará el motivo que los llevó a cometer este desmesurado maltrato. Por otra parte, según los fiscales a cargo, también se investigarán sus antecedentes para ver si no tienen alguna medida pendiente con la Justicia.
Mientras tanto, el hijo de los presuntos delincuentes fue llevado a la Casa Cuna por disposición del OAL (Órgano de Administración Local de aplicación de la ley nacional de protección de niños, niñas y adolescentes).
En cuanto al estado de salud de la familia, el fiscal Fernando Giunta explicó que “no estaban mal” pero vivían en condiciones muy precarias. “El OAL decidió quitarles al chico porque en esas condiciones no estaba asegurada su buena salud”, dijo el funcionario.

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