Secuestro Virtual

junio 13, 2016 11:12 am

Numerosos son los casos de secuestros virtuales en todo el país. Y Mendoza no es ajena a esta situación: desde hace un largo tiempo, muchas personas reciben un llamado, por lo general de noche o madrugada, contándoles que tienen secuestrado a algún miembro cercano de la familia. La víctima atiende el teléfono, se asusta, y esto es aprovechado por los delincuentes para pedir fuertes sumas de dinero a cambio de la “liberación” de alguien que, claro está, nunca estuvo secuestrado. O como en este caso que relataremos, ¡ni siquiera existe!

El hecho ocurrió a las 0:20 del lunes, terminando ya el fin de semana. Un hombre, a quien llamaremos “Fabián“, y que trabaja como corresponsal mendocino de un diario salteño, recibió un llamado a su teléfono fijo, informándole que tenían secuestrado a su hijo. En un principio, Fabián pensó que se trataba de un chiste, pero al rato descubrió que la situación iba en serio. Fue ahí que decidió grabar la conversación.

Fabián, lejos de caer en el nerviosismo, prefirió seguirle el juego al desconocido que desde el otro lado le decía que si no pagaba, mataba al niño. “A tu hijo lo tenemos secuestrado. Si no nos das $3.000 te lo matamos a este hijo de puta“, se escuchaba del otro lado. “¿Viste la esquina del Hospital Lencinas? Bueno, dejá la plata tirada ahí y ya la van a buscar. Dejame los 3000 ahí y te lo doy con vida, si no te lo cago matando” se oía desde el lado desconocido de la línea.

Detrás del hombre que daba órdenes, había otras voces que actuaban la situación. Y esto es uno de los detalles que hizo despertar a la víctima.

Se repetía a cada tanto la orden de “no llamar a la policía”. Pero Fabián, anticipándose al hecho, remató la charla diciendo “Yo soy periodista corresponsal. ¿Vos te creés que yo me como lo que me estás diciendo?“, a lo que del otro lado respondieron con un “¿Ah sí?“. Esa fue la última frase, ya que el falso secuestrador cortó la comunicación inmediatamente.

Podés escuchar el audio de la conversación aquí:

Dos fueron los motivos que le permitieron a Fabián actuar la conversación:

1. Estaba muy al tanto de este modus operandi.
2. Fabián tiene 34 años, y su hijo mayor tiene apenas 4. No hay modo de que el diálogo que se oye allí pudiera tener a un niño tan pequeño en el medio.

En diálogo con El Ciudadano OnLine, Fabián bromeaba acerca de cómo bajó la “tarifa” de los secuestradores: “Como saben que todo está mal, van por una suma que cualquiera podría conseguir con facilidad. Van a lo seguro, en el caso de que la víctima caiga“.

Un nuevo caso de secuestro virtual. En esta ocasión, con un final feliz gracias a haberse percatado de que todo era un engaño.

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