Aznar

septiembre 21, 2015 3:27 pm

Por el encanto de la provincia que enamoró a Pedro Aznar, podemos decir que cada vez que el cantante visita Mendoza, el clima que se genera es único. La gente expresa con aplausos extensos, reverencias y piropos de todo tipo su admiración. Él, por su parte, responde con muecas y buen humor. 

El Ángel Bustelo albergó una noche que atestigua ese amor incondicional y con un simple “buenas noches, Mendoza” y tres tiros de rock, comenzó el show: Él, Panteras de polvo y Alcira y la torre.

Con estos demos queda en evidencia que las manos de Aznar hacen magia con cuanto instrumento acaricien: bajo, guitarra, etcétera. Con este perfil rockero, el ex Serú Girán se mostró agradecido a un público que lo sigue siempre.

“Este show es antidemocrático, es una monarquía. Para el anterior, ‘a la carta’, lo eligieron ustedes, ahora lo elijo yo. Igualmente está inspirado en esa estructura y como fue tan lindo lo que eligieron, voy a tocar algunos temas que estuvieron muy cerca de quedar en ese repertorio”, fueron sus palabras para continuar con Ruina sobre ruinas, Fugu y Diana. 

Hay que decir también que su banda es el mejor coequiper que potencia las virtudes de su líder. Así, Alejandro Oliva (percusión), Julián Semprini (batería), Coqui Rodríguez (guitarras) y Tomás Fares (teclados y coros) se llevan también los aplausos.

Hubo tiempo para compartir el sentir andino con Zamba del carnaval (de Gustavo Cuchi Leguizamón) y El seclanteño (de Ariel Petrocelli) en donde el también escritor de poemas dejó en claro que su voz está intacta y que casi con sólo una guitarra deja su impronta en cada interpretación.

Quiero decirte que sí y Rencor: “eso por lo que pasamos todos, antes o después en una relación”, fueron el recuerdo de su último disco, Ahora. Sin embargo, si hay que hablar de recuerdos, la versión de Angie quedó latiendo en cada rincón.

Y como el repertorio fue seleccionado por Pedro, él también eligió mostrar el material de su próximo disco: Refugio y Última pieza oficiaron de muestra de lo que será lo nuevo que saldrá a la venta el próximo año. Quebrado, Los perros del amanecer, Lina de luto, Hydra, fueron marcando el principio del final.

El cierre tenía que ser digno del show: Blues de la piedad con Aznar junto a sus músicos sentados en el suelo. 

Agradecimientos eternos, la promesa de volver y el amor incondicional de su público cerraron otro encuentro único. La gente no se iba a ir “hasta que se prendiera la luz”, como bien dijo una señora que aplaudió toda la noche.

Seguramente no pasará mucho tiempo para su regreso. Aznar manifiesta en palabras y hechos que Mendoza le sienta muy bien.

Por Fernanda Verdeslago – Diario El Ciudadano on line

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