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octubre 8, 2014 8:50 am

Un comisario general retirado de la Policía Federal fue baleado de cinco disparos en las piernas cuando se encontraba en el cementerio de la Chacarita, donde visitaba a su mujer fallecida. Fuentes policiales informaron que el hecho que se investiga ocurrió hace poco más de un mes, pero trascendió en las últimas horas, y el ex oficial fue identificado como Jorge Bortolini, quien hasta 2002 se desempeñó como Director General de Comisarías (DGC) de la fuerza -estuvo durante el estallido social del 19 y 20 de diciembre de 2001 y que dejó varios muertos- y también había estado en Asuntos Internos.

El comisario general iba todos los domingos a visitar a su esposa fallecida cuando fue abordado por cuatro sujetos armados, quienes lo llevaron a un lugar más aislado para comenzar a golpearlo ferozmente, según publicó el portal Precinto 56. Posteriormente, los agresores lo cargaron en el automóvil del ex policía y se lo llevaron, mientras que otros cómplices los seguían en otro rodado.

En el trayecto continuaron con la golpiza y en un momento determinado le efectuaron cinco disparos en las piernas y lo
dejaron herido dentro del vehículo sobre una importante avenida del barrio porteño de Palermo, donde fue encontrado y de inmediato lo trasladaron al hospital Churruca.

En ese centro policial permanece internado hasta la actualidad, ya que le colocaron una prótesis que su organismo rechazó y corre serio riesgo de que le amputen una pierna. Mientras tanto, los delincuentes, tras dejarlo abandonado y herido, se dirigieron a la casa de Bortolini, ubicada a unos 100 metros de la comisaría 31ª y le robaron objetos de valor y armas
que tenía el ex uniformado.

La Fiscalía de turno derivó la investigación a las brigadas de la División Investigación Federal de Organizaciones Criminales, cuyo personal recibió informes de la Policía Científica sobre las huellas digitales halladas dentro del rodado del ex comisario general. Allí notificaron que al cotejar los datos se trataba de un vigilador privado que trabajaba en el cementerio de la Chacarita.

Ahora se investiga si este empleado está directamente vinculado con el ataque a Bortolini o si al conocerlo de verlo todos los domingos entablaron una buena relación y su huella quedó en el rodado de alguna de las charlas que mantuvieron.
Paralelamente, se investiga un ataque mafioso, ya que es común en ese tipo de ataques balear a las víctimas en las extremidades y no matarlas, como si fuera una advertencia.

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