carrió elisa nuevo

julio 2, 2016 1:52 pm

El periodista Daniel Santoro escribió una columna en el diario Clarín referida a qué espera la diputada Elisa Carió sobre la extradición de Ibar Pérez Corradi y las consecuencias que podrían traer sus declaraciones ante la Jusrticia.

“¿Por qué la prioridad de Elisa Carrió es hoy investigar primero a Aníbal Fernández o Julio De Vido que  a Cristina Kirchner en la ruta del dinero K? Porque “hace un fuerte apuesta” a que Ibar Pérez Corradi, el financista acusado de ser el autor intelectual del Triple Crimen de General Rodríguez, eventualmente confiese luego de ser extraditado en los próximos días a la Argentina, sobre una supuesta protección política que el ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández le habría dado al tráfico de la efedrina. En sintonía con Carrió, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, cree que Pérez Corradi “tiene mucho para decir” y cuestionó a Aníbal por haber dejado entrar, como jefe político de los fuerzas de seguridad, 47.000 kilos de efedrina que fueron reexportadas al cartel de Sinaloa de México”, escribe Santoro en Clarín.

“Bullrich le garantizó la seguridad a Pérez Corradi e incluso, si la Justicia, lo acepta, podría quedar preso en dependencias de Gendarmería. Hasta, dicen en el oficialismo, que la DEA se habría preocupado por la seguridad de Pérez Corradi, a quien los K no quisieron atrapar durante cuatro años. Es que el ex prófugo enfrenta una eventual condena a cadena perpetua por el crimen de Sebastián Forza y sus dos socios, otra menor por la mafia de los medicamentos o una extradición a EE.UU. por el contrabando de 1.500 pastillas de oxicodona. Las dudas recaen en el hecho de que los abogados de Pérez Corradi, Carlos Broitman y el ex comisario de la bonaerense Juan José Ribelli, tendrían posiciones distintas que explicarían las idas y venidas de su cliente, dicen en Cambiemos. Es que Ribelli, dicen, sigue tenían vínculos con la Bonarense e hizo una donación de 20 mil pesos para la campaña electoral de Aníbal F. para gobernador.

“Desde hace varias semanas y preocupada por su seguridad personal, Carrió está acumulando datos y entregándoselos en partes a la jueza federal María Servini de Cubría sobre esos supuestos vínculos de Aníbal F., quien los niega categóricamente. Al margen, del ya probado control político que el ex intendente de Quilmes ejerció sobre el Registro Nacional de Armas (RENAR), donde Martín Lanatta trabajaba como gestor extraoficial, y la pelea que dio por el manejo del registro de precursores químicos, como la efedrina, contra el ex titular del SEDRONAR José Granero.

“Carrió declaró, en forma reservada, ante Servini de Cubría el 18 de abril pasado que Marcelo Mallo -el prófugo ex líder de la agrupación K Hinchadas Unidas- tenía la pistola Tanfoglio que se usó en el doble crimen de Unicenter del 2008, revelaron a Clarín fuentes judiciales. Es decir casi dos meses antes del escándalo. Ahora, Carrió y Bullrich polemizaron con el fiscal de Alvear Mariano Sibuet sobre el retraso en informar a la jueza federal Sandra Arroyo Salgado sobre el hallazgo de que la pistola fue usada en el asesinato de los narcos y ex paramilitares colombianos Héctor Edilson Duque Ceballos, alias “Monoteto”, y Jorge Quintero Gartner. Pero se trata, en realidad, de un tiro por elevación contra la jefa de los fiscales, María del Carmen Falbo, a quien consideran “protege” a Aníbal F. y buscan su destitución, al igual que el juez de garantías César Melazo. En la línea de supuestos obstáculos, pone a la decisión del juez de instrucción de Tigre, Diego Efraín Martínez, quien allanó “sin causa” la casa de la ex esposa de Pérez Corradi, Liliana Aurehhuliu en febrero. Para Carrió fue “una intimación” para que no se entrega tras la recaptura de Lanatta y los otros participantes de la Triple Fuga. Dicen que hasta le mataron un perro a la madre de los primeros tres hijos de Pérez Corradi.

“Entre los supuestos vínculos de Mallo, además de Rudy Ulloa y el diputado K José Ottavis, la líder del ARI puso al empresario Miguel Angel Lamparelli, quien integraría junto con el barrabrava K una empresa llamada “Que nunca nos falte”. Además, Lampareri le habría vendido una Ferrari a Leonardo Fariña cuando manejaba la plata negra de Lázaro Báez. Para Carrió, el “centro de intersección” del aumento del tráfico de drogas durante el kirchnerismo y de  todos estos personajes había sido un empresario boliviano que trabajaba en una oficina en el Madero Center y que habría respondido a un cartel de narcotraficantes de Santa Cruz de la Sierra”, finaliza el periodista.

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