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septiembre 28, 2016 7:00 am

Un tercio de la población de la provincia vive bajo condiciones habitacionales inestables. En otras palabras, unos 470.000 mendocinos –más de12.000 familias– habitan en espacios inseguros o, en el mejor de los casos, a duras penas alcanzan a pagar un alquiler.

Estos datos reflejan una de las mayores deudas del Estado provincial con sus ciudadanos: el déficit habitacional. Se calcula que desde 2010 a la fecha, el porcentaje de personas sin un lugar digno para vivir aumentó un 37% (dos puntos por encima del promedio del país).

A nivel nacional, la realidad refleja número similares, y es por eso que el Gobierno prometió 70.000 casas para el 2017 a fin de paliar esta problemática que, lejos de retraerse, se afianza día a día. Al respecto, el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, dijo hace unos días: “Todos saben que el déficit habitacional en la Argentina es enorme. Por eso necesitamos construir más de un millón y medio de viviendas y mejorar el hábitat para más de dos millones de familias”. Y después puso de relieve que la situación “lejos de mejorar ha empeorado con el transcurso del tiempo y desde el año 2010 el déficit habitacional se ha incrementado un 35 por ciento en la Argentina y abarca más de 12 millones de compatriotas”.

Por su parte, el subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Iván Kerr, estimó que el déficit habitacional en Argentina ronda las 3,5 millones de viviendas, y aseguró que “lo más curioso del problema es que en los últimos cuatro años se aumentó el presupuesto de vivienda, pero sin embargo el déficit habitacional continúa siendo estructural, lo que obliga a repensar los programas (como el Procrear), el abordaje, el rol de las provincias y municipios y buscar ser más eficientes”.

En tanto, en lo que respecta a déficit, Kerr dijo que “el diagnóstico habla de una discrecionalidad absoluta a la hora de asignar los fondos que existían, sin medir ningún tipo de parámetro objetivo de por qué se derivaban fondos a tal provincia. Por ejemplo, el Procrear terminó siendo la principal política habitacional del Estado y no pasaba por la Secretaría de Vivienda”.

Cartón, chapa y terremotos

Si sumamos cuestiones estructurales y falta de servicios básicos –gas, cloacas y agua corriente– se podría decir que el 45% de la población local sufre “precariedad en sus condiciones de vivienda”.

Desde lo arquitectónico, el Gran Mendoza cuenta con unas 10.000 viviendas construidas con materiales recolectados en la calle o adquirido a muy bajo costo en corralones “especializados”.

De esta manera, en una provincia ubicada en una zona sísmica de alto riesgo y que hace cinco años tenía un 13% de casas inhabitables y hoy suman un 24%, se puede inferir de que manera el déficit de vivienda y otros problemas sociales, como la pobreza, está tan presentes.

“Yo no sé si este tipo de casas pueden soportar un movimiento por encima de los 6 ó 7 grados. Como ingeniero civil no lo puedo asegurar. Lejos de sembrar el pánico, creo que debemos estar alertas e implementar más políticas habitacionales en relación a la calidad de viviendas en las que hoy viven muchos mendocinos. Muchas de estas son una verdadera bomba de tiempo”, comentó Ignacio Pinto, un profesional consultado por este medio.

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano

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