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Daniel Merchet / “Las cosas surgen cuando uno las sueña”

“Yo soy un chamuyero”, dijo Daniel Merchet entre risas y explicó: “Mi esposa y mi hijo cocinan, mi nuera baila y yo me encargo de hablar con la gente, de mostrarle el lugar. Soy un chamuyero y sin mí no son nada”. Daniel, quien posee uno de los lugares más mágicos que existen en Mendoza, el Antiguo Portal, un espacio con historia no sólo arquitectónica y patrimonial, sino con historia de familia. Un sitio que se fue adaptando a los tiempos y necesidades y que se presenta como una opción, no sólo de día, sino también de noche y a puertas cerradas. Es cuestión de cruzar el portal para sumergirse en una atmósfera repleta de objetos, que en un abrir y cerrar de ojos nos trasladan a medio Oriente, como en las películas o las novelas de la tarde. Allí se puede tomar un café bien servido de mañana o vivenciar un café a la turca con amigas en la tarde, o bien, disfrutar de una cena romántica en la cava a la luz de las velas. Todo en el mismo lugar, pero como todo sitio, tiene su historia y de la mano de Daniel la recorrimos. Buenos Aires – Mendoza sin escalas Daniel nació en Buenos Aires, es descendiente de sirios y sabe que su vida se debe a un gran acto de amor. “Yo nací gracias al amor de mi madre, porque más allá de haberme dado el ser, ella (Bahiya) tomó un compromiso con mi padre al haberse casado. Ya que estando de novios se enteró que él estaba enfermo y se iba a morir”, dijo Daniel y agregó: “Miguel –mi padre– tenía un tumor maligno, linfogranuloma de Hodgkin”, y esa enfermedad fue una bisagra en la vida de la familia Merchet, ya que llegaron a Mendoza siguiendo al médico que había sido trasladado a nuestra provincia. “Mi papá se vino siguiendo al médico, acá le pedimos a mi abuelo que nos ayudara y vivimos en una habitación los tres hasta que mi padre pudiese comprar –a medias con mi tío– una casa en Rodeo de la Cruz. Estudié en Murialdo y mi papá murió cuando yo tenía 12 años”, relató. Tiempos difíciles Daniel reconoce que la enfermedad y temprana muerte de su padre lo marcó como persona y lo llevó siempre a hacer todo lo que estuviese a su alcance. Siempre sobrevoló el miedo que su familia sufriera lo mismo, entonces luego de trabajar durante muchos años en relación de dependencia comenzó a experimentar ser su propio jefe. “Yo siempre pensaba que lo que le pasó a mi viejo me podía pasar a mí, por eso traté de abrir el paraguas, pero para eso siempre tuve la compañera perfecta, que cuando tuvo que trabajar a la par mía lo hizo, manejó la parte administrativa del negocio y todo. Hoy es la artesana de la comida que hacemos”, dijo, en referencia a su esposa, con quien comparte la vida desde que a los 22 años decidió casarse. En el 2000, con diez años de actividad independiente, donde empezó pidiendo cosas prestadas para vender, luego comprando ropa y vendiendo casa por casa, más tarde buscando a las personas en sus domicilios para llevarlas al de la familia donde habían montado un negocio de venta y asesoramiento en indumentaria, también se sumarían los trámites como gestor, la contabilidad para terceros y la venta de seguros. Daniel habla de sus actividades y reconoce que no se quedó quieto ni un segundo, en ese afán de generar negocios, incluyendo a la familia y sin depender de nadie. “En el 2000, con la hecatombe económica, yo no sabía que el país se caía. Llegamos a pagar el 18% de interés mensual, tenía cinco usuras, deudas en los bancos y yo no quise joder a nadie, así que la hecatombe la pagué toda, vendí todo mi capital, con tal de pagar”, dijo con resignación, pero con la certeza de poder dormir tranquilo. El desembarco en lo que hoy conocemos como Antiguo Portal se dio en ese momento en el que había que hacer lo que fuera para mantener el alquiler de un espacio tan grande, pero la mentalidad de comerciante transformó el 602 de la calle Libertad en una galería. Casi como un paseo de compras donde uno podía tomar un café, pero también comer una pizza, comprar ropa de mujer, indumentaria fina de hombre, pedir un préstamo en una financiera, hacer un llamado telefónico, conectarse a Internet o comprarse un par de anteojos. Todos esos locales conformaban una idea ambiciosa para la época, pero sobre todo para un país en llamas. “Pasamos momentos difíciles pero siempre confiamos en nuestro esfuerzo, en la constancia y en los deseos de superación”, aseguró. Portal con historia “Acá había una casa de artículos del hogar”, dijo Daniel y muchos oriundos de Villa Nueva la recordarán y quizás el paso apurado de hoy al banco o al municipio le impide ver que detrás de ese portal hay un mundo muy distinto al que conoció. Quizás algunos más grandes o más memoriosos recuerdan que en ese lugar funcionó el consultorio del primer médico de Villa Nueva. La casa pertenecía a la familia del doctor Barbuzza. Esta casa tiene historia y además tiene un reconocimiento”, explicó Daniel, mientras mostraba la declaración de Interés Cultural y Patrimonial del Ministerio de Turismo. “Hicieron un reconocimiento a mi proyecto de puesta en valor de la casa, porque hice el rescate de las pinturas que son originales del 1900 y que para restaurarlas traje a un artista muy reconocido que es Eduardo González y él, a su vez, sumó a su alumno Antonio Almazán, quien se encargó de limpiar los frisos que se encuentran en el primer hall de la casa”, contó Daniel y explicó que lo que hoy es gran parte del café eran los jardines externos de la casa. Volver al origen Desde hace un tiempo, la familia Merchet se caracteriza por estar vinculada a la tradición y costumbres árabes, ya sea desde la danza, la gastronomía o la venta de artesanías típicas. Ofrecen ese abanico de posibilidades dentro y fuera del Antiguo Portal, aunque reconocen que esta pasión comenzó a darse casi en forma natural. “El camino comenzó cuando mi hijo empezó a aprender la técnica del shawarma y Andrea –mi nuera– a formarse como bailarina árabe; sumamos las artesanías y fuimos vistiendo el lugar con toda la identidad de las cosas árabes, también tuvimos un cambio en la cocina y se empezó a incorporar mi esposa con toda la comida árabe”, relató Merchet y agregó un dato que fue revelador: “Un día, charlando con un amigo me dijo que tenía que hacer lo mío, entonces me puse a pensar ¿qué era lo mío? Y lo mío era mi infancia, la comida de Bahiya, mi madre, los cantos de mi padre, la casa de mi abuela, todos de origen sirio”, y así fue transformando su espacio en un lugar original, donde uno puede acercarse a una cultura que gana cada vez más adeptos en Mendoza. Cuestión de amor La charla fluye en el corazón de Villa Nueva, mientras cae la tarde y todos los caminos, incluso aquellos que dan cuenta de la importancia de profesionalizar todo lo que uno hace, conducen al amor. “El amor convierte a hombres y mujeres”, dijo este emprendedor y sobre esa frase apoyó gran parte de su relato: “Mi nuera – la bailarina y profesora Janaan– es de apellido italiano y baila árabe como los dioses, empezó a formarse después de conocer a Bruno, mi hijo; mi esposa, Maruja, no sabía nada de cocina árabe, pero se enamoró de la gastronomía y de esta cultura el día que se la presenté a mi abuela como novia y ahí empezó a aprender. Hoy es una artesana y quizás por eso le pone tanto amor ”, dijo el hombre y concluyó con una frase más motivadora aún: “Siempre es bueno generar espacios, las cosas van surgiendo a medida que uno las va soñando, es bueno hacer lo que uno tiene en mente, siempre”. Antiguo Portal Paseo Libertad 602. Guaymallén.

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El Cruce: 200 años de valores vigentes

El 17 de enero se cumplirán 200 años del inicio de la obra más destacada del prócer mayor de la historia Argentina, que organizó y ejecutó desde nuestra provincia la maniobra militar más sorprendente de la historia americana: el Cruce de Los Andes. La grandeza de la hazaña exime de comentarios. Sin embargo no siempre se meritan, en su cabal magnitud, los valores y los principios que llevaron a nuestro héroe nacional a pergeñar esta idea y a convertirla en el motivo de su vida. Claramente, el valor más importante para el General, era la Libertad. “Deseo que todos se ilustren en los sagrados derechos que forman la esencia de los hombres libres”, expresó al Ilustre Cabildo de Santiago de Chile al donarle fondos para crear la Biblioteca Nacional de ese país en 1817; una vez expulsados los monárquicos. Esa empresa monumental que fue el Cruce de los Andes duró solamente 23 días. Sin embargo su hacedor ya lo había planeado en 1814 cuando llegó a Mendoza e invirtió casi tres años en la planificación estratégica, la conformación de un ejército disciplinado y la obtención de adhesiones a ambos lados de la cordillera para vencer al que era su enemigo más temido, porque, según le decía en una carta a Tomás Guido, “lo que no me deja dormir no es la oposición que puedan hacerme los enemigos, sino el atravesar estos inmensos montes”. El gran éxito del cruce, entonces, se basó en la claridad y convicción de los objetivos, en una planificación a conciencia de los pasos necesarios y en el cumplimiento de cada uno de ellos con rigurosa seriedad para minimizar el margen de error. Simultáneamente San Martín luchaba en el orden institucional para lograr que el Congreso de Tucumán declarara la independencia, oponiéndose a la monarquía y proponiendo ya, una visión moderna del estado, que compartía con Guido, diciéndole: “por inclinación y principios amo el gobierno republicano y nadie, nadie lo es más que yo”. Estos principios y valores sanmartinianos nos interpelan 200 años después a los argentinos. El respeto a las reglas de juego de la república y la unidad necesaria para encontrar consenso en los grandes objetivos de la patria, deben ser la plataforma de la cual partir todos juntos, haciendo un esfuerzo de patriotismo y deponiendo resentimientos particulares como San Martín le pedía a Estanislao López. Asimismo, en el trabajo cotidiano debe primar el esfuerzo por cumplir los objetivos fijados, sabiendo que los pequeños logros diarios irán conformando un gran éxito final. Que no son los atajos, los superhombres o supermujeres, los que construirán la Nación grande y pujante que deseamos sino todos y cada uno de nosotros, aportando nuestro esfuerzo, sin prisa pero sin pausa, sin exitismos ni depresiones porque, ya lo decía San Martín “no en los hombres es donde debe esperarse el término de nuestros males: el fin de los males está en las instituciones”. Habrá en el camino, sin dudas, errores que corregir y diferencias que superar, deberemos detenernos a lograr acuerdos a veces y podremos avanzar rápidamente en otras. “La marcha de todo Estado es muy lenta; si se precipita, sus consecuencias son funestas”, le escribía San Martín al político chileno Pedro Palenzuelos en 1847; y hemos comprobado que cada cambio de rumbo brusco significa un retroceso. En estos días previos al 17 de febrero, donde los grandes medios, redes sociales y formadores de opinión recuperarán el valor y el carácter heroico del Cruce, tenemos un desafío: leer aquella gesta histórica, en clave de presente y con visión de futuro. Lo fundamental, no es hacer hincapié en la heroicidad del máximo héroe de nuestra historia nacional, lo fundamental es encontrar proyectar los mismos valores que guiaron aquella empresa. No busquemos un nuevo San Martín, honremos a aquel General del mejor modo  posible: levantando en alto los valores del Libertador. Los verdaderos cambios, los duraderos, los que de verdad modifican la realidad, son aquellos que se piensan y se implementan con el conjunto de la sociedad, aquellos en los que todos somos parte; una vez iniciado el camino, no importa quien conduzca, debemos tener la responsabilidad de estar al servicio de los avances necesarios. Debemos honrar y potenciar el futuro de Nación que, hace 200 años, un puñado de paisanos, siguiendo el sueño de un libertario, empezaron a hacer posible.

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En el mismo lodo todos manoseados

Los criterios para aplicar sanciones penales a los menores, en la misma categoría que a los adultos, es un tema que no han resuelto aún muchas sociedades. En la Argentina, todo apunta a que la discusión caerá en la disputa electoral. Parece un destino imposible de modificar que los argentinos nunca podamos organizarnos planificando las cosas y sí, en cambio, reaccionar espasmódicamente  ante las crisis, con mal o buen resultado. Tal es el caso del apuro en legislar ahora sobre la imputabilidad y punibilidad de los menores, a raíz del resonante caso de la muerte de Brian Anguinaco, de 14 años, asesinado por otro adolescente de 15 años. Con gran hipocresía, la dirigencia política se golpea el pecho y promete abrir urgentemente el debate sobre este caso que hizo estallar el verano, después que en todo el territorio y desde hace muchos años hubo reiterados casos de delitos violentos con consecuencias fatales, cometidos por menores de 18 años. Este destape de olla deja ver el estado de abandono de la minoridad y el deterioro de los sistemas de protección que, si bien fueron deficitarios e imperfectos debido a los viejos conceptos sobre los derechos de la infancia, no se produjo la natural evolución en consonancia con los cambios que se producían en el mundo. La forma en que tratamos a la niñez y las condiciones en que funciona el sistema educativo de un país refleja claramente cuánto se valora a sí misma una sociedad, dejando que el futuro sea un verdadero albur. Los argentinos, hasta ahora, venimos demostrando que no nos queremos entre nosotros, que vivimos tratando de sacar ventaja, de llegar primero aunque no nos corresponda, de no hacer cola, de tirar la basura en cualquier lado o de cruzar la calle fuera de la senda peatonal. Todas esas acciones reflejan que los demás nos importan muy poco. Eso se refleja claramente en que dejamos de exigirle a la educación la calidad que nos merecemos, pero también fuimos permitiendo que nuestros hijos no hicieran el esfuerzo de cumplir debidamente con las obligaciones correspondientes. Esta, por supuesto, no es la causa única de que haya chicos que delinquen, hay muchas más –sociales, personales, familiares, psicológicas– y no todas se pueden abordar a tiempo aunque se quisiera. Y por otra parte, las leyes están hechas para la generalidad pero se deben aplicar en casos individuales, todos diferentes, y que a veces tienen aristas particulares que suelen no estar contempladas en las leyes generales. Lo que hay Ahora bien, y bajando a lo concreto, hay chicos que han matado y otros que lo harán en el futuro. Las leyes de responsabilidad penal son claras y precisas sobre lo que hay que hacer con el menor. Hasta los 14 años no puede ser imputado, porque se considera que es incapaz de discernir entre el bien y el mal, por lo tanto no es imputable de homicidio y mucho menos se le puede aplicar una pena. En ese caso se lo pone al cuidado de sus padres, y si éstos no están por cualquier motivo, se lo pone bajo la tutela del Estado, o sea, lo que se denominaba el Patronato de Menores, instituto que ahora lo ejerce en Mendoza el Órgano Administrativo Local, el que lo deriva a un hogar de menores. En todos los casos, el juez de Menores debe analizar la situación y evaluar el entorno sociofamiliar y decidir en consecuencia, y como puede y suele ocurrir, equivocarse con graves resultados. Esta legislación debe siempre supeditarse a las convenciones internacionales sobre derechos del niño, que tienen supremacía sobre todas las leyes y la Constitución Nacional incluida, y que siempre obligan a aplicar las sanciones más favorables al chico. En el caso de los mayores de 16 años (y hasta los 18), el caso es sometido a juicio, y si se determina la culpa, se aplica la ley de responsabilidad penal cumpliendo con confinamiento en institutos especiales, si la peligrosidad lo requiere. Aquí es donde se arma el lío. A un menor no se lo puede castigar con el mismo rigor que a un adulto, pero sí debe entender que matar a una persona tiene un castigo grave y él también tiene el derecho a ser contenido y reeducado para ser reintegrado al medio nuevamente. Suena fácil, pero no hay lugares adecuados, ni personal idóneo suficiente, ni criterios compatibilizados, ni voluntad real de aportar alguna solución al tema. Dejemos de lado la discusión de si el chico no fue bien educado, la situación social y económica de sus padres o el abandono por parte de éstos, o si el consumo de droga lo lleva al niño a juntarse con mala gente y de ahí tiene el boleto picado para el delito. Esas son las cuestiones que, decíamos al principio, nos hacen poner la cara de preocupados cada vez que nos abruman, y después nos olvidamos de todo. Ahora hay muchos que quieren ver rodar cabezas, y si son de menores que han matado, mejor. También están los que van a aprovechar partidariamente, como siempre, el tema; pero no lo van a ver desde la alta política, preguntando y observando donde se hacen un poco mejor las cosas, dictando normas y destinando fondos a construir espacios físicos adecuados. Desgraciadamente, habrá muchos casos más mientras como sociedad nos decidimos a enfrentar sólo algunas fases del problema.

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“Todos tenemos la capacidad de reinventarnos”

Valeria Deragna, actriz y psicóloga, nació y creció en Maipú, pero desde hace más de cuatro años reside en Uruguay. Se fue a perseguir un sueño y hoy está de vuelta en su tierra con YO li en sus zapatos, un monólogo que reflexiona sobre la igualdad entre hombres y mujeres, y que presentará el próximo sábado en Lobby Bar. Pasión por el teatro “Empecé a los seis a hacer teatro con Ernesto el Flaco Suárez, con quien estuve dos años en El Taller. Me acuerdo que entrabas por una puertita chiquita y era un sótano todo oscuro, mágico...”, cuenta Valeria en el comienzo de la charla que nos lleva al origen de su amor por el arte. Después recuerda que pasó por los talleres de Guillermo Troncoso y Pinty Saba: “Todo eso me sirvió mucho para aprender a trabajar la parte física del cuerpo, lo gestual”. Luego llegaría la época de estudiar Psicología, carrera que en tercer año decidió “poner en pausa” para entrar a la Escuela Popular de Teatro. “La escuela fue muy humana. Ahí me encontré, por ejemplo, con personas excepcionales como Mariú Carreras, que proponía un trabajo muy interno. Empecé a descubrir ese mundo de las cosas que nos rodean, el mundo interior; empecé a descubrir desde las emociones otro mundo”, asegura Valeria. Y agrega: “En la psicología pasa lo mismo: uno estudia dentro de las estructuras, de los mandatos, pero de repente se empieza a encontrar con otras ramas de la psicología y dice ‘¡guau! hay otro mundo, hay otras posibilidades’”. Precisamente de esas posibilidades de exploración se encargó, porque no sólo retomó su carrera de Psicología y la terminó, sino que también terminó la de teatro. “También encontré otros pilares que para mí han sido fundamentales en el teatro, como Nora Fernández, una actriz que ha recorrido Latinoamérica con su espectáculo Sur realismo, que ha recibido muchos premios; vivió muchos años en México y cuando volvió abrió un taller en su casa. Traía muchas cosas mágicas, como el método que ella creó, ‘Despertando desde el cuerpo’, que busca crear conciencia corporal. Con Nora trabajamos mucho el hecho de que el actor puede sanar su mundo interior”, cuenta. Un candombe y un amor Valeria nunca se separó del arte: de hecho el arte, y específicamente el candombe, la llevaron del otro lado del charco. “Yo bailaba en una comparsa uruguaya; para mí que hay algo con el tema de las raíces que me nace del alma. Me enganché con un negro que venía a enseñarnos a bailar a Mendoza y me fui para allá”, dice, y agrega que cuando el idilio amoroso terminó y estaba casi con un pasaje en la mano para volver a Mendoza, la llamaron para ofrecerle un trabajo. “Una japonesa que tenía una boutique me ofreció trabajar desde ese mismo día. Fui, y apenas llegué me dieron los guantes para limpiar”, relata sobre cómo fue el primero de varios trabajos, entre los que no sólo limpió pues también hizo promociones, vendió empanadas, repartió volantes y fue vendedora, pero sin dejar la pasión de lado. La actriz siguió haciendo cuanto curso de perfeccionamiento encontró y participó de cuanto proyecto teatral le ofrecieron. Línea mística El listado de empleos que pasaron por la vida de esta mendocina es largo, pero hay uno particular al que le dedicó tres años. “Surgió un trabajo que tenía relación con la psicología: tarotista en un call center al que la gente llamaba, decía su nombre y preguntaba principalmente por el amor. Yo sabía tirar el tarot porque aprendí en Mendoza para tenerlo como una herramienta más, por recomendación de mi terapeuta”, explica, y reconoce que no sabe cómo lo hacían sus colegas pero que ella se tomaba el tiempo de hacer la tirada de cartas. Asegura que todavía mucha gente la llama a su celular para que les hable del futuro: “Si bien es algo que tiene su riqueza cuando se hace en forma personal, al tratarse de algo energético también funcionaba por teléfono”, cuenta, y asegura que “la realidad en torno a este tipo de cosas en Uruguay es mucho más movida. Entre la religión, los caracolitos y el tarot es re natural, no hay prejuicios, la gente va más a esas cosas que al psicólogo”, explica Deragna. El camino interior Cuando el amor por algo es tan grande, indefectiblemente llega el click que hace ver todo desde otro lugar, que hace que uno se rebele y, por su puesto, se anime. Algo así sucedió en el micromundo de Valeria cuando terminó su relación laboral. Era el momento de empezar a crear lo propio y a sanar todas esas heridas que la acompañaban desde hacía tiempo. Pero para hacerlo había que confiar en sí misma. “Yo sabía qué tenía ganas de contar, y en el arte uno puede hacer todo lo que quiera (porque) los límites son nuestros miedos”, dice Valeria, y relata cómo a partir de ese momento fueron apareciendo personas que aportaron su granito de arena para que su monólogo fuera tomando forma. Entre ellas, amigos, conocidos de su vida en Uruguay y también quien es el director de la obra, Sergio Armand Ugon, un actor, director y dramaturgo uruguayo que lleva adelante la obra Barro negro, un clásico del teatro de Montevideo. “Creo que nos llevó más tiempo juntarnos con el director a tomar café y comer torta que lo que tardé en escribirlo”, asegura Valeria, y reconoce que las sugerencias del director fueron muy buenas a la hora de crear la obra que la tiene como guionista y actriz. “Lo que elegimos tiene que ver con nuestra identidad. Así como en un momento estuve parada en el mandato y enojada por eso, después pude ver que gracias a la psicología tenía más herramientas para integrar todo y para la escritura del monólogo me ayudó mucho”, asegura. ‘YO li en sus zapatos’ “Es hermoso ser artista, pero hay que saber que uno tiene que unirse a la gente”, reflexiona la actriz, lo que da pie para que cuente cuánto influyó en esta obra todo lo que es, pero también todas las mujeres que conoció desde aquellas con las que trabajó dos años en talleres de violencia de género en su Mendoza natal, o como las que llamaban a la línea mística, las luchas femeninas que conocía y sus luchas personales en las que también atravesó momentos violentos, tristes y desesperanzadoras en su vida. La idea eje de la obra está en los zapatos, los de la niña, los de la bailarina, los de la mujer víctima de maltrato, incluso en los de la mujer del final. “YO li es cualquiera de nosotras, somos una y somos todas. Esta mujer que tiene sus facetas habitada por miles de Yoes y que debemos ir conociendo e integrando”, explica. Todas, de una u otra forma, están en YO li en sus zapatos. Es una invitación a reflexionar acerca de la autoafirmación de la mujer, esa que no está sobre los pies, sino en los mismos pies, en el enraizamiento, no para que la vida sea una lucha, sino para que una tenga un lugar y no tenga que estar gritando: ‘¡Acá estoy! ¡Respétenme!’. Se trata de estar bien plantada en la vida y no tener que andar pidiendo permiso por todo”, explica. Cuando Valeria se animó a proponer esta forma de “teatro alquimista”, lo hizo pensando en la capacidad de transformación que tenemos los seres humanos, no sólo en nosotros, sino en nuestro entorno. “Todos tenemos esa capacidad de reinventarnos, de ser protagonistas, de escribir la historia con conciencia y volver a ser conscientes para no repetir errores”, resume Valeria. No están solas Sobre la recepción de YO li en sus zapatos en Uruguay, Valeria cuenta que en varias oportunidades se acercaron mujeres con los ojos llenos de lágrimas para darle un abrazo, de esos interminables. “En otras oportunidades, me invitaron a cenar, así que terminé comiendo con un montón de mujeres que no conocía pero que se sintieron bien después de ver la obra. Ellas sintieron que no están solas; hay muchas mujeres que aún no han logrado generar la igualdad en su vida con respecto al hombre, y para eso, en la obra tengo una frase: ‘si cambiás tus pensamientos cambiás tu destino’”, dice la artista. Y reconoce que “no es fácil, pero quizás sea el momento de embarcarse”. Ficha: “YO li en sus zapatos” Una comedia para el alma Día: Sábado 14 de enero Hora: 22 hs Lugar: LobbyBar (San Martín y Peltier, Ciudad ) Reservas: 153072226 / 4243836

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¿El verdadero Macri asoma?

Especial de NA, por Gabriel Profiti Difícilmente, Mauricio Macri instrumente un ajuste ortodoxo en un año electoral como 2017, en el que la suerte de su proyecto político está en juego, pero es clara la intención oficial de avanzar hacia una economía en equilibrio fiscal, donde prevalezcan sectores sin subsidios y autosustentables. Es la vieja dicotomía entre Estado y mercado, en la que el Gobierno de Cambiemos claramente prefiere este último. Sin embargo, para llegar a su modelo de país ideal necesita de varios pasos, porque viene de un esquema opuesto basado en el patriarcado estatal de subvenciones y regulaciones/cepos con un cierre de déficit fiscal récord en 2015. Durante todo 2016, Macri forzozamente apeló al gradualismo para ir aplicando su receta económica, con algunas excepciones que tuvieron suerte dispar: la salida rápida del cepo cambiario, el acuerdo con los holdouts y el tarifazo en los servicios públicos frenado y reformulado por la Justicia. Ahora, el verdadero Macri empieza a asomar en múltiples decisiones de su sello y el ejecutor de esta nueva etapa es el flamante ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Casual o causalmente, en simultáneo con la salida del gradualista Alfonso Prat Gay del Ministerio de Hacienda se fue de Aerolíneas Argentinas la también gradualista Isela Costantini, quien al parecer tampoco avalaba el plan oficial de abrir el mercado aerocomercial a otras empresas. El nuevo ministro dijo que iba a ceñirse a la meta de reducción del déficit fiscal de 4,8 a 4,2% del PBI en 2017, pero anticipó que si puede acelerar ese recorte lo hará. Cada ministro tiene la misión de buscar la manera de hacer más eficiente el gasto. Aumentos y recortes En ese marco, el Gobierno empezó a rascar la olla de recortes en el sector público que en algunos casos generaron costos elevados, como la reducción –luego postergada- de la planta de becarios del Conicet o la no renovación de contratos en el Ministerio de Educación. Dentro de esa lógica se inscribe la decisión oficial de cancelar el financiamiento del programa ‘Fútbol para Todos’, cuyo fin razonable de dejar de subsidiar una industria que puede autosustentarse, por ahora sumió al fútbol argentino en un caos. La administración de Cambiemos paralelamente busca avanzar en definiciones de su sello para fomentar la inversión extranjera. Así, eliminó la última restricción para el ingreso de capitales del exterior que establecía un plazo mínimo de 120 días de permanencia en el país. Vía libre para el bicicleteo financiero. De blanqueo en blanqueo La próxima gran apuesta oficial es el denominado blanqueo laboral, que supone una serie de reformas que permitan reducir el trabajo informal o en negro del 35% actual. Este proyecto será presentado en la Mesa de Diálogo para la Producción y el Trabajo, que completan empresarios y la CGT. Formará parte de una “reforma impositiva integral” anunciada por Dujovne, cuyo objetivo es bajar la carga tributaria pero ampliar el universo de contribuyentes. El plan de blanqueo laboral fue elogiado por cámaras empresariales y parece lógico teniendo en cuenta el peso que implica tener un empleado en blanco en la Argentina. Pero la CGT rápidamente salió a rechazarlo y lo emparentó con “las políticas de fexibilización laboral de los años noventa”. Uno de sus pilares es que el Estado pague las cargas durante tres años de nuevos trabajadores (o en negro que pasan a ser formalizados) con sueldos de hasta 12 mil pesos. Otro es incorporar el plan social como parte del salario de un empleado (hoy el que recibe un plan lo pierde si trabaja en blanco). Esos postulados forman parte del Plan Productivo Nacional, la biblia elaborada por el cerebro económico del Gobierno, Mario Quintana, cuyo objetivo es convertir a la economía en más eficiente sin que caiga el poder adquisitivo de los salarios. El lado B del programa es que tiene como espejo el modelo australiano de apertura comercial, commodities y servicios, en el que las industrias no competitivas debieron reconvertirse. La otra pata del plan Dujovne es un impulso fuerte a la obra pública, esto sí más allá del gasto, cuya doble ventaja consiste en empezar a cumplir con reclamos históricos y pasear candidatos propios por el país con cascos y mamelucos. El programa tendrá fuerte incidencia en la provincia de Buenos Aires, distrito electoral que reunirá a pesos pesado de la política nacional y que definirá el ganador de la elección legislativa de 2017. Con esa lógica, Macri giró 25 mil millones de pesos a María Eugenia Vidal para compensar la ya histórica pérdida de coparticipación de la provincia más grande. Hay otras dos medidas en carpeta que tienen que ver con la edad. Por un lado, el Gobierno lanzó al ruedo el siempre polémico proyecto para crear un Régimen Penal Juvenil, con la intención de que baje la edad de imputabilidad de delitos de 16 a 14 años. Este es un debate con una alta carga ideológica. La otra tiene que ver con la suba de la edad jubilatoria. Al lanzar la reparación histórica a los jubilados, el Gobierno advirtió que el sistema previsional se puede mantener en las actuales condiciones por tres años. Luego una comisión deberá analizar su sustentabilidad. Traducido: posiblemente antes del final del mandato de Macri se busque subir la edad jubilatoria, hoy en 65 años para los hombres y 60 para las mujeres.

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Qué cosa la libertad...

El aumento de la inseguridad,  con su secuela de víctimas fatales y de daños a los bienes,  pone en el centro de la discusión cuál de los dos valores más preciados de las personas debe prevalecer: el libre desplazamiento en la protección de la vida Dar la vida por la libertad suele ser una frase generalmente leída en los libros de historia y relacionada con las palabras, casi siempre postreras, que se atribuyen a algunos próceres o aspirantes a tal condición. Habría que ver si llegado el caso, en el momento crucial, el involucrado opta por resignar todo o parte de su ser libre o convertirse en occiso. La gente normal, la que tiene como épica cotidiana la lucha por llegar a fin de mes o el chico cuyo fin supremo es divertirse con sus amigos, poco piensan en algo que ni siquiera saben definir, pero que cuando lo pierden cobra sentido su real valor. Frecuentemente se cree que la libertad es algo que se concede desde una instancia superior, que se vincula al Estado representado en la autoridad y no como una condición natural reafirmada por el orden jurídico e internalizada por nuestra psiquis como algo irrenunciable. Mucho menos se tiene en cuenta que esa libertad debe llevar implícita la responsabilidad de atender las obligaciones y deberes para organizar más o menos la interacción de las libertades de toda la demás gente. En los hechos concretos, la manifestación más expresa de la libertad es el movimiento de nuestro atribulado físico, por caminos y senderos, por el campo y la ciudad. Pero sucede que esos desplazamientos, sumados a la apariencia externa pasan a ser motivo de sospecha o directamente de acción punitiva por parte de la Policía. Para llevar a cabo el procedimiento, los uniformados describen situaciones como actitud sospechosa, merodeo, o la no portación de documentación para identificarse. El crecimiento del delito violento contra las personas y los cada vez más frecuentes robos, asaltos y entraderas es una situación real y dramática que está produciendo un quiebre en la sociedad del que será muy difícil regresar. El resultado es el temor, la desconfianza, el aislamiento, la hostilidad y la violencia que se traduce en la condena a priori y la discriminación. Así se contraponen la libertad y la seguridad. ¿Cuál de las dos tiene prioridad? Y, ¿la libertad de quién es más importante? Cuando se produce el conflicto y aparece alguien sufriendo un daño, aparece la Justicia para resolverlo, pero cuando la cosa se limita a sospecha o prejuicio el tema es más difícil de resolver. El caso más frecuente es la demora o detención de una persona por motivos supuestamente preventivos por no poder identificarse fehacientemente con su DNI, no conocerse si tiene trabajo o no, y peor, si su apariencia le indica al funcionario que puede no ser una persona honesta. A estas condiciones suele agregarse que la persona anda caminando por un barrio donde no la conocen y por lo tanto es denunciada al 911. El dilema es jodido, uno desde adentro de la casa ve a todo extraño como potencial amenaza, pero cuando nos toca buscar un domicilio en una zona no frecuentada pasamos a ser blanco de las miradas detrás de los visillos y también nos exponemos a la llegada del patrullero. Esta puja entre la seguridad de unos y la libertad de ambular de otros se refleja también en la contraposición de lo que indican la Constitución Nacional, las convenciones internacionales a la que esta adhiere en su artículo 75 inciso 22 (Corte Interamericana de Derechos Humanos entre otras) confrontadas con las leyes orgánicas de casi todas las policías provinciales y federal. Las primeras sostienen como bienes supremos inalienables la vida y la libertad; las segundas no los niegan, pero se atribuyen potestades que, en aras de la seguridad, implican límites a las primeras. Ante los constantes casos registrados, un juez de Menores de la provincia de Catamarca dictaminó mediante sentencia Nº 91 sobre el expediente 239/16 con fecha 2 de septiembre, que no se puede detener o demorar a un menor por no llevar consigo su Documento Nacional de Identidad, por cuanto no es obligación circular con él por la vía pública, sino que es una elección. En los considerandos del fallo, hace referencia también al criterio personal del representante del orden acerca de las condiciones de vestimenta, apariencia, si va a pie o va en moto, si caminar por una vereda es merodear, si mirar las casas demuestra intención de robo, etcétera. A la Policía le exigimos que nos defienda de la delincuencia, pero ¿con qué herramientas? ¿Sospechando de todos, parando a la gente en la calle y el que no tiene el DNI se lo lleva aunque sea honesto, y al que sí lo tenga se lo deja ir aunque sea un sinvergüenza y el policía no lo sepa? Con el auxilio de la tecnología, el entrenamiento, la capacitación y la vigilancia, sin interferir en la vida normal, podría ser un modo. Mal hizo Charly García al mofarse de un policía diciéndole que él no tenía la culpa de que no hubiera estudiado y terminara por trabajar en la repartición, pero los demás ciudadanos tampoco tenemos la culpa de que los años de autoritarismo, dictaduras y la negligencia de los gobiernos democráticos hayan retrasado la evolución técnica y  

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“El segundo verbo más importante es ayudar”

Hoy: Graciela Jalaf, de Fundavita “El segundo verbo más importante es ayudar” La llaman “la historia viviente de Fundavita”, y en esta nota sabremos por qué Graciela Jalaf abrió las puertas de su casa para recibir a El Ciudadano, y a través de ella conocimos la historia de una entidad que goza de gran prestigio en nuestra provincia. Artista, docente, licenciada en Relaciones Institucionales y madre de dos mujeres, Graciela es una de las tantas personas que contagian alegría y amabilidad a quienes tienen la suerte de encontrarla en su camino.  El origen del compromiso “Hace más de 20 años vivía en Jujuy con mi familia. Nos habíamos mudado por temas laborales cuando aparece el cáncer de mi mamá. Entonces nos volvimos a Mendoza pensando que en algún momento iba a tener que internarla, por lo que busqué un departamento y escuela cerca de una clínica”, comienza a relatar Graciela, mientras asegura que esa planificación es propia de las mujeres, eso de adelantarse a lo que viene. “Somos multifunción”, dice. Tiempo después, su mamá falleció, y comenzó otra historia. Un día, camino a la escuela, le llamó la atención que estaban instalando una fundación. “Había un pequeño cartelito que decía que era para ayudar en la lucha contra el cáncer, y ahí lo conocí a Néstor Nardella, su primer director de marketing. Entré, me contaron de qué se trataba y no salí mas”, explica Graciela sobre sus comienzos en la reconocida entidad. Una vida dedicada al voluntariado Graciela había trabajado como voluntaria en asociaciones benéficas desde que tenía 18 años. “En esa época no existían las fundaciones pero sí las asociaciones benéficas, las sociedades de fomento... Pero mirá lo que son las cosas: en esa época ayudaba en San Vicente de Paul, donde la vicepresidenta era la mamá de quien es ahora el presidente de Fundavita”, explica, e ilustra lo que significaba el voluntariado por esos días: “Estaba en la oficina que atendía al público y, en esa época, el proceso de obtención de fondos era a través de alcancías, eventos, rifas, bonos contribución, etcétera. Iba en la mañana a San Vicente de Paul y en la tarde cursaba en la facultad de Arte. Armábamos el tema de las alcancías, vendíamos ropa, libros, todo para recaudar fondos”. Capacidades y limitaciones Si hay algo que Graciela tiene muy claro es que para desarrollar cualquier actividad uno tiene que conocer sus capacidades y limitaciones. “Recuerdo que cuando entré en la fundación les dije cuáles eran mis capacidades y que no me mandaran a estar en contacto con el enfermo de cáncer, porque no estaba capacitada. Terminé muy mal con esa enfermedad porque se llevó a mi mamá. Hay gente que se amiga con la enfermedad pero yo no, no soy capaz de interactuar con el hospital ni con la enfermedad directamente. A mí me gusta la vinculación, hacer contactos, resolver problemas... Lo mío es gestionar y le sirvo a la fundación haciendo eso”, dice quien además de desempeñarse en Fundavita trabaja en la Universidad del Aconcagua brindando asesoramiento a alumnos de todas las carreras con sus temas de tesis, muchos de los cuales se vinculan con organizaciones de la sociedad civil. “Algo que aprendí en la Fundación Compromiso es que cuando aparecen los voluntarios nuevos hay que saber decirles que ‘no’ y contar con una lista de otras organizaciones con las cuales se pueden sentir mas identificados, porque el voluntariado no te va a curar una herida, ni una separación, ni una enfermedad, ni un problema de soledad”, asegura, y agrega algo fundamental: “Después del verbo amar, el segundo verbo más importante en la vida es ayudar. Pero para ayudar tenés que estar identificado con la causa. Yo no puedo estar si no ayudo. Trabajo en la universidad y me fascina colaborar con los chicos en sus tesis. Nuestra fundación tiene la particularidad de ser toda abierta, servimos de fuente de inspiración para muchas tesis, tanto en las ciencias blandas como en las duras, porque todas tienen su costado social y a mí me encanta charlar con los chicos, los invito a mi casa”, explica Graciela. Tracción a sangre Desde que empezó a desempeñarse en lo que se conoce como “el tercer sector”, no sólo hubo cambios en la forma de proceder, sino también culturales y tecnológicos que colaboraron con esos cambios. “Yo te hablo de una época cuando no había Internet, y cuando cuento esto se me ríen porque parezco de la época de Colón”, dice Graciela. “Para armar nuestra base de datos nos íbamos a las telefónicas y agarrábamos la guía de Buenos Aires, la parte amarilla donde estaban las empresas, y de ahí sacábamos los contactos”, recuerda mientras habla de páginas amarillas y de fax como grandes colaboradores en su función. Luego llegaría el tiempo de capacitarse, y así fue como “gracias a instituciones como las fundaciones Compromiso y Compás, entre tantas otras, aprendieron a funcionar como tal. Paso a paso Si bien hoy es raro encontrar a alguien que no conozca Fundavita,  la institución mendocina es el resultado de 20 años de trabajo en forma ininterrumpida de voluntarios y colaboradores con buenas ideas y creatividad. “Cuando empezamos nosotros, estaban Avome y Fundacer. Después empezaron a aparecer competidores y Mendoza es chica. Son los mismos aportantes para todos, por lo que hay que ser creativos. Hemos empezado con algo, nos han copiado y hemos tenido que abandonar eso y empezar con otra cosa”, comenta refiriéndose a las cenas de gala, que luego fueron almuerzos criollos para transformarse más tarde en desfiles, maratones, noches de cine o colectas como ‘Prendé tu estrella’, la campaña que llevan adelante actualmente (ver aparte). Misión vigente “Por esos días no teníamos más que la misión de la fundación, que más allá que aprendimos que es algo que una vez por año todos los miembros deben analizarla para ver si deben cambiar algo, en nuestro caso se cumple desde hace 20 años a rajatabla: luchar por la vida contra el cáncer, a través del apoyo integral al paciente oncológico y su entorno, el apoyo a la investigación y desarrollo científico y la incorporación de tecnologías duras y blandas en el sistema público de salud, trabajando en conjunto y en red con otras fundaciones para crear lazos más fuertes”, explica Graciela. Anecdotario Mientras la charla fluye, Graciela acompaña sus palabras con fotos de actividades, voluntarios, programas de eventos, proyectos que quedaron en pausa y muchas lindas anécdotas que resumen lo que se puede lograr cuando hay compromiso, creatividad y entrega para con una causa. “Cuando inauguraron el primer local de una conocida cadena de hipermercados pasé frente a una góndola donde estaban todos los condimentos. Allí vi las salsas de Newman's Own, una línea fabricada por Paul Newman (quien fue una estrella de Hollywood) y atrás del envase decía: ‘La venta de este producto está dedicado a la niñez’, así que me compré una para sacar el dato”, dice casi como si relatara una película. Y agrega: “Me fui a una cabina telefónica y logré dar con el distribuidor en el país de la marca, hablé con él y me explicó que todo lo que se vendiera en el país, si había un buen proyecto, quedaba en el país. Entonces le conté de Fundavita y me pidió que le presentara cosas de la fundación”. Así fue como prepararon una carpeta con información y algunas imágenes. “Me acuerdo perfecto que un día, a las 4 de la tarde, entro a la fundación y estaba el fax que había ‘vomitado’ un poco de papel. Era la fotocopia de un cheque de 5 mil dólares que nos mandaba Paul Newman desde su fundación. Fue una cosa increíble. Es como cuando vos querés, podés llegar. Era una época en que no teníamos tanto para mostrar como ahora. Hoy los chicos levantan el teléfono y todos nos conocen”, dice feliz. Prendé tu estrella  ‘Prendé tu estrella’ es la nueva campaña de Fundavita, destinada a encender un universo de esperanza y, obviamente, la luz de tu estrella es fundamental para concretar un gran anhelo. Se trata de un resonador magnético por imágenes para los chicos del Hospital Público Pediátrico Dr. Humberto Notti, sumamente necesario para el diagnóstico inicial de pacientes oncológicos. El equipo sirve para tomar imágenes en dos y tres dimensiones y es una herramienta que ayuda a conocer la evolución del paciente, ya que se utiliza durante todo el tratamiento. El resonador tiene un costo aproximado de $20 millones y todos podemos colaborar comprando una estrella, una constelación o una galaxia ingresando a www.prendetuestrella.com.ar o personalmente en la sede de Fundavita, en Primitivo de la Reta 687, de la Ciudad de Mendoza.  

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Las grandes incógnitas de 2017

(Especial de NA, por Gabriel Profiti) - ¿Podrá Mauricio Macri finalmente reactivar al país con su receta económica? ¿Habrá alguna mejora palpable de la seguridad? ¿Cómo llegará y cómo saldrá el gobierno de esa bisagra que son las elecciones de medio término? ¿Cristina Kirchner irá presa y/o será candidata? ¿Cuántos peronismos habrá en las urnas? Estas son algunas de las incógnitas que dejó planteadas el primer año de Gobierno de Mauricio Macri, caracterizado por reformas estructurales del modelo económico, la recesión, y el cerco judicial que quedó montado sobre la ex Presidenta. Precisamente, las revelaciones en continuado del entramado de corrupción kirchnerista parecieron replegar el poder político de Cristina Kirchner a un sector muy fiel pero ya no mayoritario y dio aire a un Macri que no le encontró la vuelta a la recesión. El equipo económico logró una salida ordenada del cepo, luego acordó con los fondos buitres y despide el año con un exitoso blanqueo que oxigena un tanto las cuentas públicas para el 2017, pero al mismo tiempo estimuló la inflación y la economía cayó en picada, especialmente la industria y la construcción. Sobre el final de año, y más por cuestiones personales que de criterio, Alfonso Prat Gay dejó el equipo económico y se sumó Nicolás Dujovne, cuya principal misión será establecer una amplia reforma impositiva que permita reducir la carga tributaria, pero bajando el gasto, un desafío mayúsculo. Algunas experiencias sobre el ajuste económico como el implementado por la Alianza en la Argentina o por Dilma Rousseff al inicio de su segundo mandato en Brasil deberían pesar a la hora de tomar el marcador para tachar gastos. Lo cierto es que Macri entiende que un país es inviable con un déficit del 4% de su PBI -la meta para 2017 es de 4,2%- y al mismo tiempo pretende generar estímulos reduciendo impuestos que desalientan a inversores y empresarios. El Gobierno está convencido de que la economía comenzó a reactivarse en el último trimestre del año y que con esa inercia empezará a escalar la "U" en 2017, un año clave para su suerte política, teniendo en cuenta su debilidad parlamentaria. Mucho más difícil será encontrar una receta para revertir los índices de inseguridad que afectan a las grandes ciudades del país, donde incluso comenzó a penetrar fuerte el narcotráfico. La inseguridad es desde hace diez años la principal precupación de los argentinos, solo superada en algunos momentos por la economía o la corrupción. Macri reconoce el problema, algo que su antecesora negaba, pero la sociedad espera soluciones. A Cambiemos lo ayuda el hecho de que enfrente hay un peronismo fragmentado. El conglomerado del Frente para la Victoria está dividido entre quienes quieren renovar su liderazgo y quienes siguen venerando a Cristina. La semana pasada el PJ bonaerense pareció plantear en el Congreso partidario la posibilidad de que todos los sectores confluyan en una primaria que, a su vez, ordene la conducción. ¿Qué rol ocupará la expresidenta? Por otro lado están los renovadores de Sergio Massa, quien como Néstor Kirchner en su momento parece más interesado en armar una fuerza transversal con Margarita Stolbizer y el progresismo, que recostarse en un peronismo tradicional. El rol de la Justicia Dos procesamientos, varias causas abiertas más y la reapertura de la resonante denuncia que había presentado el fiscal Alberto Nisman en su contra -cuatro días antes de aparecer muerto- pintan un panorama complejo para Cristina Kirchner en 2017. Al procesamiento que había dictado el juez Claudio Bonadio por la venta de dólar futuro, se le sumó esta semana uno mucho más grave: el que resolvió Juliá Ercolini por el direccionamiento de obra pública hacia las empresas de Lázaro Báez. Esta causa es medular sobre el engranaje de corrupción que había montado el kirchnerismo sobre la obra pública, cuyos perjuicios para el Estado se analiza también en otras dos causas, Hotesur y Los Sauces. Solo resta saber qué rol tenía la exPresidenta en esa presunta asociación ilícita. El Poder Judicial tomó impulso contra una figura que hizo todo lo que tuvo a su alcance para domesticarlo. Así y todo, habrá que ver si irá presa. Sería atómico que pase en plena campaña. Las malas noticias para la exmandataria continuaron con la decisión de la Cámara de Casación Penal de reabrir la causa por la denuncia de Nisman por encubrimiento del atentado a la AMIA y apartar del caso al juez Daniel Rafecas y a los camaristas Eduardo Freiler y Jorge Ballestero. Rafecas había bloqueado dos veces la denuncia, pese al pedido del fiscal Gerardo Pollicita y los camaristas habían convalidado la decisión de primera instancia en ambas oportunidades, también en contra del fiscal ante ese tribunal Germán Moldes. El fiscal de la Casación, Javier De Luca, de la agrupación Justicia Legítima, se encargó de que el expediente quedara archivado. Sin embargo, la DAIA logró que por un nuevo elemento en la causa -un audio del excanciller Héctor Timerman- el caso llegara a la Sala I de la Casación, cuyos integrantes abrieron el caso. En tribunales hay una coincidencia de que la denuncia de Nisman tomada sobre la base del Memorándum de Entendimiento con Irán era endeble, pero también se sostiene que debería ser investigada. Ese acuerdo con Irán siempre fue muy raro. Las maniobras políticas y judiciales realizadas para que el caso no se reabriera también generan muchas sospechas. El tribunal, que finalmente votó por unanimidad, incorporó algunos hechos posteriores a la denuncia para ser tomados en cuenta. Por ejemplo, un artículo de la revista brasileña Veja (http://veja.abril.com.br/mundo/chavistas-confirmam-conspiracao-denunciada-por-nisman/) de marzo de 2015 en el que se afirma que el acuerdo con Irán fue auspiciado por Hugo Chávez. La nota, hecha sobre los dichos de tres exchavistas exiliados en Estados Unidos, señala que Irán habría enviado dinero para la campaña de Cristina Kirchner en 2007 a cambio de impunidad en el atentado contra la AMIA y secretos nucleares, para desarrollar su plan atómico de manera oculta. Según la investigación, fue clave para el acuerdo la exministra Nilda Garré.

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La democracia argentina encierra el asesinato de periodistas

La profesión de periodista es, para quienes la ejercemos, uno de los aspectos fuertes y prioritarios de la vida de relación con la sociedad de la nación. Es una conjugación de conocimientos, experiencias, desafíos y compromisos que sobresalen de otras profesiones. En donde “todo está en juego” desde el prestigio, hasta la vida. Muchos consideramos que el regreso a la democracia implicaba, en el lejano octubre de 1983,  el regreso a ejercer el periodismo con libertad, sin censura, opresión y amenaza de perder la vida. De eso ya se había encargado con saña el mortífero paso de la última dictadura militar. El tiempo enseñó a los argentinos que cierta dirigencia política interpretaba y ejercía la democracia con sectarios antojos muy lejos de leyes y constitución. Artero punto que perforó una vez más al periodismo de la nación. De allí en más ciudadanos y periodistas, fundamentalmente estos últimos, cayeron en la cuenta que la libertad de prensa era (¿es?) un millonario negocio para algunos empresarios y una fenomenal manera de llegar o “tapar cosas” del dirigente político hacia la gente. Para otros medios y sus periodistas se transformó en el permanente objetivo de informar como manda la ética profesional y la constitución. Dos casos emblemáticos le dejaron claro al país que, cuando el periodista investiga todas aquellas cosas que emanan pestilente tufillo a corrupción, es ese enemigo que hay que aplastar a como dé lugar. La metodología es tan múltiple como maquiavélica las mentes que la ejecutan. El primer ejemplo, muy duro por cierto, es el asesinato de Mario Bonino. El 11 de noviembre de 1993 el cuerpo del colega fue encontrado flotando en las turbias aguas del riachuelo. Su muerte se produjo tras su exposición pública denunciando persecuciones y malos tratos que recibían trabajadores de prensa de distintos medios. Asesinato que envolverá para siempre la impunidad de quienes lo ejecutaron, quienes lo enviaron a ejecutar y el momento de su ejecución. El otro caso que dejó en claro que aún en democracia se secuestra, tortura y se quita la vida a un periodista es el ocurrido en la madrugada del sábado 25 de enero de 1997 cuando era brutalmente asesinado José Luis Cabezas. El reportero gráfico había sido encomendado a cubrir los pasos del poderoso empresario Alfredo Yabrán. De él había que obtener esa imagen de un personaje que nadie había retratado porque el propio pope se había encargado y pagado para que ello jamás se produjera. En alguna oportunidad habría expresado que “sacarme una foto a mi es pegarme un tiro en la frente”. Cabezas había obtenido la ansiada imagen del multimillonario de empresas de servicios, que escondía la trata de personas, narcotráfico, tráfico de armas y lavado de dinero. Actividades que desarrollaba con absoluta protección impune de los poderes judiciales y políticos de turno. Fue muy duro para los periodistas argentinos ver como Alfredo Yabrán era recibido en la casa Rosada por el entonces presidente Carlos Menem y su ministro del interior Carlos Vladimiro Corach, en medio de manifestaciones reclamando justicia por el asesinato del trabajador de prensa. Manifestaciones que se multiplicaron por todo el país de tal magnitud que obligó a la justicia a enjuiciar a: Horacio Braga, José Auge, Sergio González y Héctor Retana, delincuentes que formaban la denominada banda de los horneros. Los otros condenados fueron los policías bonaerenses Sergio Camaratta, Aníbal Luna y Gustavo Prellezo. También Gregorio Ríos, jefe de seguridad de Yabrán. En el presente, ninguno de ellos está en la cárcel, mientras que Alfredo Yabrán se quitó la vida en 1998 cuando iba ser apresado para su juzgamiento por el ser el autor ideológico de asesinato del reportero gráfico. En algunas semanas se cumplen 20 años del asesinato de José Luis Cabezas. Doloroso punto que marca un nuevo tiempo para la vida de la prensa argentina. Punto donde todos los periodistas nos involucramos de una manera u otra para enfrentar las permanentes embestidas de cierta  clase de dirigencia política que aún hoy sigue en turbios manejos y negociados con oscuros empresarios. Los últimos 11 años de vida de país son ese contundente ejemplo. Por eso hoy la justicia trabaja a destajo para esclarecer, imputar, procesar y juzgar a cada funcionario y empresario que delinquieron con el patrimonio y en muchos casos con la vida de ciudadanos de la nación. Por eso hoy, la muerte teñida de asesinato del fiscal federal Alberto Nisman no quedará impune. Mucho menos desvinculados los que lo enviaron a matar y quienes, además, pretendieron tapar el asesinato masivo de argentinos en la mutual judía de la AMIA. Todos los elementos fueron investigados en importantes trabajos de una prensa denostada y con vilipendio desde el poder, a punto tal de colocarle leyes para encarcelarla y hacerle rozar el delito de sedición o atentado contra la figura presidencial. La democracia argentina encerró el asesinato de periodistas. Pero también encierra esa imagen de convicciones de los periodistas argentinos, única e irrepetible ente los ojos de una golpeada Latinoamérica. Allí donde llegó el clamor sin fronteras de que:…”sin justicia no hay democracia, no se olviden de Cabezas”. Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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Lo bien que estábamos, lástima que no lo sabíamos

El Progresismo cree que el futuro no puede hacer otra que mejorar, pues todo futuro, por definición, será mejor que el presente. Mera consecuencia de la inevitable evolución de la Humanidad. Sin embargo, las culturas ancestrales que nos precedieron tenían una visión mucho más cauta al respecto. Concebían al curso de la vida más bien como un viaje, con sus alternativas, sus incidentes, sus giros inesperados. Nos dejaron la sabiduría del dicho bíblico de “siete años de vacas gordas, siete años de vacas flacas”, que aconsejaba ahorrar en los tiempos de bonanza para poder enfrentar las seguras y cíclicas hambrunas. En este sentido, todos concuerdan que el 2016 fue un año difícil. Citan en su apoyo al Brexit, que puso a la Gran Bretaña fuera de la UE; agregan el triunfo del No del referéndum por el acuerdo de paz entre Colombia y las FARC y no se olvidan de la victoria de Donald Trump. Para rematarla, citan la brutal muerte del embajador ruso en Ankara, a la que comparan con el ominoso antecedente del asesinato de un famoso archiduque y que precipitara el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, nada nos garantiza que el que año próximo será mejor que el que termina. Y que como tal no formará parte del cabalístico dígito “7” citado en la Biblia. Pero, más que de cuestiones proféticas que se nos escapan, tratemos de analizar las tendencias racionales disponibles y a la vista. Para empezar, si nos concentramos en el nivel internacional vemos que las posibilidades de un empeoramiento de las actuales circunstancias son el escenario más probable. Por ejemplo, una guerra económica entre los EE.UU. y China es, ya, casi un hecho. Por otro lado, Rusia ha dicho que incrementará su arsenal nuclear. Por su parte, el electo presidente de los EE.UU., ha sostenido que no lo incomodaría la posesión de armas nucleares por parte de Japón, Corea del Sur y Arabia Saudita. Para seguir, vemos que varias situaciones regionales no podrían hacer otra cosa más que empeorar. A saber, las crisis cubana y venezolana –precisamente ambas por sus respectivas dificultades para encontrar un reemplazante a sus incapaces mandantes–; por su parte, la brasileña –por la posible continuación de la saga de los juicios políticos– pero que bien podría anunciar la llegada de otras como la ecuatoriana, la boliviana y hasta la chilena. Para terminar, tenemos nuestra situación nacional. Una que sí fue difícil en el 2016, bien podría ser peor en el 2017, tal como lo anuncia el inquietante oráculo globalista de The Economist. En ese sentido, nos preguntamos cómo puede ser peor algo que ya fue lo suficientemente desesperanzador. Veremos. Volviendo a lo profético y a lo sincrónico, si muchos se estremecieron en el 2014 por constituir ese año el centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, el año entrante, también, se cumplirán los 100 años de la Revolución de Bolchevique de octubre de 1917. Todavía no hay una revolución concreta a la vista, pero sordos rumores oír se dejan. Como todas ellas, ésta ha comenzado con pequeñas manifestaciones que se esparcen debajo de la superficie de los sucesos que hacen los encabezados de los diarios. Concretamente, estas pequeñas manifestaciones no son otras de las que nos alimentamos todos los días en nuestras redes sociales. En Facebook, Youtube, Twitter o Instagram. Pequeñas burbujas que suben a la superficie en la que nos informamos y nos comunicamos. Y que quiebran el discurso de lo políticamente correcto, haciendo que la opinión publicada cada vez tenga menos que ver con la otrora sacrosanta opinión pública. Hay para todos los gustos. Pero, parecería ser que los discursos que abogan por la “mano dura”, el “juicio y castigo a los corruptos”, el “cierre de las fronteras”, el “que se vayan todos” y “la expulsión del extranjero que delinque” son los más populares. Nos dicen que esto comenzó a ocurrir en las pequeñas ciudades del interior de los Estados Unidos y que está pasando, ahora, en las comarcas europeas. Al parecer son las infinitas voces que reivindican lo local y que no quieren ser acalladas por el discurso uniforme y homogéneo de lo global. Si, finalmente, todo esto llegará a materializarse en una revolución que como todas las otras tenga su efemérides, héroes y villanos, no lo sabemos. De lo que estamos seguros es que hoy se escucha una melodía nueva. Una que habla de nuevos vientos que nos empujan en una dirección diferente. No percibirlos bajo el pretexto de la necesidad de saber con certeza que se mantendrán en el tiempo, nos llevaría a no estar preparados respecto de la dirección a la que nos llevan. Pues, si es que estamos en un viaje, tal como los dijimos al principio, para saber ajustar las velas a los vientos de la nueva historia es fundamental que de antemano conozcamos nuestro destino. El Doctor Emilio Luis Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.

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Por dónde viene el progreso

Los reiterados déficits de las instituciones republicanas y la crisis de representatividad que padecen los partidos políticos y sus dirigentes son una de las causas del resurgimiento de los líderes que se consideran a sí mismos como la encarnación de la voluntad del pueblo. Están convencidos y logran persuadir a cada vez más gente de que el sistema político tradicional está superado y que ahora ellos son los verdaderos y genuinos representantes del pueblo. Un lenguaje sencillo y la ansiedad de satisfacer necesidades urgentes de la gente contribuye a que todos apostemos a esos esclarecidos que supuestamente ven mas allá de lo cotidiano y tienen en sus manos la fórmula mágica para resolver los problemas sin nuestra intervención. Para completar la receta es necesario amalgamar a las masas contra un adversario o enemigo común, al que se le endilga la culpa de muchos de los males que aquejan a una sociedad en un período histórico determinado. En estos tiempos, la necesaria dicotomía reside en contraponer lo que a duras penas entendemos como liberalismo frente a las doctrinas que defienden los intereses populares. Englobando este último concepto en una amplia gama de experimentos políticos que pueden ir desde el fascismo extremo hasta los fracasados intentos de aplicar las teorías afines a los socialismos de Estado, que como se ha visto, han ido cayendo al no poder solucionar las desigualdades sociales sin cercenar las libertades. Aún considerando a la historia como un proceso dialéctico como formularon Hegel y luego Marx, podríamos afirmar que el proceso de síntesis que supera el estado anterior aún no se ha completado, la burguesía que luchó y logró imponerse a los privilegios de la nobleza y los absolutismos, parece aún no haber completado su ciclo a pesar de nuestras ansiedades históricas. El liberalismo, hijo de ese proceso, surgió para exaltar la libertad del hombre solo frente a la opresión del poderoso, encarnado en el monarca o en el Estado, que reunía en una sola mano todas las potestades frente a la indefensión del individuo. Pero esa libertad obtenida no fue suficiente, pues el individuo y su familia tenían que comer y vestirse, la comida y la ropa que se producía no alcanzaba para todos y los que la fabricaban y vendían empezaron a ver que si la gente la necesitaba con urgencia pagaba más para conseguirla dejando sin nada al que tenía menos plata. La idea que ahora todos los hombres son iguales ante el poder, se debilita entonces ante la realidad de que el que no tiene dinero no puede comprar lo que necesita en el mercado. Con las ideas socialistas de fines del siglo XIX surge la esperanza de que sí es posible la igualdad integral, la cual se afianzaría con la natural solidaridad que anida en el corazón de los hombres. Pero para edificar esa realidad sería necesario una transición donde la dirección de las cosas debía responder a una disciplina más estricta hasta que las conciencias se iluminaran y pudieran ser todos felices. Generalmente, esa misión se puso en manos del Estado, en un partido hegemónico o de un solo partido. Esa estrictez mutó en autoritarismo y las dificultades de la gente para volverse solidaria hizo necesario que la autoridad se reforzara y persistiera. Entonces empezaron a chocar los conceptos de libertad y justicia social. Los diferentes ensayos políticos para asegurar la igualdad de oportunidades terminaron siendo un obstáculos para la libertad. Libertad que sí supieron aprovechar los dueños de los bienes y del mercado para enriquecerse más y más, mientras que los demás se fueron quedando sin bienes y con la libertad en pausa. Si bien estos son ejemplos extremos, porque entre ambos hubo y hay una buena ristra de ensayos con diferentes resultados y seguimos buscando el camino para construir una sociedad mejor, donde el progreso sea constante y signifique que cada vez más gente pueda ser incluida en los beneficios. Por la natural inclinación a reducir y simplificar y dependiendo en qué lugar uno se pare, los términos liberalismo, neoliberalismo, estatismo, populismo, izquierdismo, etcétera, se utilizan para denostar e insultar al otro, que no está incluido entre los ‘nuestros’. Y todos se atribuyen a su vez ser los verdaderos progresistas. No será entonces hora de buscar el camino intermedio, la franja central, en el que el progreso se dé rápido para los que están desvalidos, y que esto sea resultado de la cesión de los privilegios acumulados por los que les tocó mejor en el reparto. A lo mejor, en 2017, en las propuesta electorales que habrá, a alguien se le ocurre dejar de lado las falsas contradicciones, se cierra un poco la grieta y aprendemos a remar todos para el mismo lado, el del progreso colectivo, individual, material y espiritual, que no es patrimonio de nadie en particular, pero que merecemos todos.

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Portezuelo: 60 años de historia y un año de avances

1950. El primer gobierno de Juan Domingo Perón plantea la posibilidad de construir una presa reguladora de aguas y generadora de energía sobre el Río Grande. Allí nacía el proyecto de Portezuelo del Viento. Pasaron desde entonces más de 66 años, toda una vida. La historia de Portezuelo puede escribirse en paralelo a la del país en los últimos sesenta años. Idas y venidas, interrupciones, olvidos, avances mínimos, discursos altisonantes y resultados magros. Portezuelo estuvo durante décadas empantanado, sin avanzar. Lo estuvo porque su concreción exige al menos tres cosas: coordinación entre provincias y Estado Nacional, una mirada de largo plazo que excede lo meramente electoral, y financiación que viene atada a la confianza y previsibilidad. En el último año, algo cambió. Por primera vez aparecen 3 mil millones de pesos en el Presupuesto Nacional para la construcción de la obra. Por primera vez también, en una estrategia inteligente y sólida, el gobierno de Mendoza se sentó a negociar en el COIRCO, con los gobiernos de otras provincias involucradas, y a fuerza de argumentos y estudios, está logrado aislar al inmovilismo y confrontación permanente de algunos gobiernos provinciales. Y la semana pasada, ante el escepticismo de algunos, coronamos el gran año de Portezuelo. El Gobierno Nacional cumplió lo acordado e inició los procesos licitatorios. Solo algunos datos de lo que significará la presa, pueden ayudarnos a tener una idea de lo que esta obra implica. Con Portezuelo construido, podremos avanzar con la obra complementaria del trasvase del Grande al Atuel y duplicar el caudal del río y con ello solucionar los conflictos con la provincia de La Pampa y potenciar de manera extraordinaria  la economía del Sur de Mendoza. En la construcción de la presa, se emplearán entre 2.500 y 3.000 trabajadores mendocinos y además, participarán pequeñas y medianas empresas locales prestadoras de servicios que dinamizarán la economía de Malargüe y San Rafael. El dinero incorporado en el Presupuesto 2017, ya sancionado por ambas Cámaras del Congreso Nacional, asciende a 2.750 millones de pesos. La Nación afrontará la totalidad de la inversión, cuestión no menor en el marco de la situación financiera provincial. Es cierto que el avance del proyecto tiene una piedra en el zapato: la posición obstructiva de la La Pampa, cuyo gobierno sostiene una postura inconducente. No obstante eso, la piedra en el zapato se quita con la llave de oro que tiene Mendoza: el compromiso del Gobierno Nacional que contrasta no solo con la intransigencia de La Pampa, sino también con el desinterés que durante décadas mantuvo el poder central frente a esta obra trascendental para Mendoza y el país. El Convenio marco que firmaron la Provincia y el Estado Nacional y que ayer ratificó el Senado, es histórico. Es la coronación de horas y horas de negociación y días enteros de trabajo de los equipos técnicos del gobierno de Mendoza, que a fuerza de planificación, planeamiento, estudios y sólidos argumentos, ha conseguido torcer la inercia de una historia que indicaba para Portezuelo un final anunciado, sin obra, con promesas incumplidas y frustraciones permanentes. En 60 años nunca habíamos llegado tan lejos. Nuestra generación dirigencial, que muchas veces se cuestiona a sí misma por no haber podido evitar el deterioro de Mendoza en los últimos años, tiene en sus manos una oportunidad de resarcirse. Portezuelo debe ser una política de Estado que una a Mendoza entorno a valores y principios inalterables: la generación de energía, el cuidado del recurso hídrico, la generación de empleo genuino y la planificación con objetivos de mediano y largo alcance de la provincia que queremos ser. Ayer, dimos un paso trascendental para que así sea.

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Lejos de Alepo, cerca de la paz

El 2 de septiembre de 2015 la imagen de un niño muerto en las costas turcas dio la vuelta al mundo. La crisis humanitaria que atraviesa Medio Oriente no era nueva pero luego de la imagen que conmovió a propios y ajenos, el mundo entero no pudo mirar hacia otro lado y se manifestó. Los artistas rindieron homenaje a los miles de refugiados que huyen de la guerra con la imagen de Aylan. Bono (líder de la banda U2) aprovechó un concierto en Italia para cambiar la letra de una de sus canciones mientras se proyectaban imágenes para luego preguntarle a los miles de asistentes “¿Qué prefieren, una Europa con su corazón y sus fronteras cerradas a la compasión o una Europa con el corazón abierto?”. No nos sorprende este tipo de iniciativas ya que se trata de un activista de los Derechos Humanos. Lo que si nos sorprendió es como la imagen de Aylan impactó en nuestro país, precisamente en quienes la tomaron como punto de partida para crear una red de ayuda humanitaria que tiene la finalidad de sacar familias del terror que se vive en medio oriente y traerlas a la argentina para que lejos del espanto empiecen una vida nueva. El puntapié El Ciudadano mantuvo una charla con Omar Carrasco, quien además de ser un conocido empresario frutihortícola, es maestro de kun fu, director de la escuela Shaolin-Tao y creador del método. Su escuela tiene sedes en catorce provincias del país y en cinco países del mundo. Omar, junto a un grupo de gente, logró lo que parecía una utopía: ofrecer ayuda a los refugiados que huyen de la guerra en Siria. Aprovechamos la visita a la sede central de la federación Shaolin-Tao para conocer algunos detalles de cómo surgió. “En una reunión de la Unión Frutihortícola Argentina donde participa Mariano Winogrand –presidente de la Asociación 5 al Día, que promueve el consumo de frutas y verduras frescas- justo estábamos viendo una noticia de un niño que estaba muerto a la orilla del mar. Mariano, que es judío, me dijo ‘¿por que no hacemos algo por esta gente? porque es penoso lo que esta pasando’. A él le pasó que sus abuelos tuvieron que venirse de la guerra, y en el caso de mis abuelos también escaparon de Siria”, comenta Omar, y cuenta que inmediatamente después de plantearlo en el Foro Frutihortícola que nuclea a referentes del todo el país, estuvieron de acuerdo en hacer algo. “Teníamos la voluntad de trabajar, lo que no sabíamos era cómo hacerlo”, dice el empresario. Manos a la obra Un amigo de Mariano fue clave para llegar al embajador argentino en Siria, quien los conectó con el religioso tucumano David Fernández. “El cura argentino está cumpliendo una misión en Alepo por pedido del Papa, con el objetivo de rescatar a las familias cristianas. El padre nos comentó que tenía varias familias refugiadas en los sótanos del convento. Tenía 19 familias ahí con él pero que en total eran unas 30”, explica Carrasco. Una vez que tomaron contacto con el sacerdote se conectaron con la Cancillería argentina para saber cómo sacar a esas familias del infierno. “Migraciones y Cancillería se encargaron de todo el papeleo, cada persona es una carpeta así de grande”, dice Omar con un gesto que indica la cantidad de papeles. “El primer filtro que tenemos allá es el padre David. Tenemos audios de WhatsApp de nuestras conversaciones con el padre, donde se escucha silbar las balas, imagínate la situación”, asegura. Escapando de la guerra Omar explica que la parte más difícil es sacar a las familias de Alepo porque es una ciudad cercada por la violencia: “Tuvimos que mandar bastante dinero para que los pudieran sacar, porque la gente que te saca en vehículo te cobra por persona, y como te está rescatando de la guerra, te cobran lo que quieren. Sale más cara toda la logística para llevarte hasta Beirut que los pasajes de Beirut a la Argentina”. A partir de este momento el relato de Omar se va poblando de voluntades, de organismos internacionales, como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Cancillería argentina, el Gobierno de Mendoza y la voluntad de “Los llamantes”, las personas que expresan su voluntad de recibir a las familias sirias. “Nosotros tomamos una decisión pero nunca pensamos que se iba a magnificar así”, asegura Omar, y cuenta cómo tanto gobernadores como intendentes de diferentes provincias argentinas fueron manifestando su intención de ayudar. Mendoza es una de ellas y la semana pasada recibió a las primeras familias refugiadas. “Hay muchísima gente involucrada en esto, como el abogado Julio Bellido, Mariela Caviglia y Jimena Pizarro (también ‘llamantes’). Hay gente de todos lados en el grupo de WhatsApp que no conocezmos pero que quiere ayudar. Por eso armamos Abrazo Humanitario, para que quienes puedan ayudar a traer más familias o a darles trabajo a las que llegan”, explica. Navidad compartida Desde hace una semana hay refugiados sirios en Mendoza. Familias que escaparon del fuego cruzado, de la sangre derramada, los gritos de espanto y la pérdida diaria de seres queridos. Gente que a miles de kilómetros se encontraron con familias como la de Omar, que abrieron su corazón y las puertas de su hogar para recibirlos. Desde hace una semana el intercambio cultural es un ejercicio diario, incluso entre personas que no tienen otra cosa en común que su naturaleza humana. Omar, su esposa y sus cuatro hijos varones recibieron a una mujer que huyó de Alepo con tres hijos varones que no tenían más destino que el ejército sirio. Todos ellos, junto a la familia y los amigos, pasaron su primera Navidad argentina. Carrasco hablo de lo que esto significó para él. “Nuestra familia es muy grande. Había más de 50 personas en la cena, en un lugar nuevo, donde todo es raro. Encima con tanta gente que después de las 12 nos vino a saludar... Conocidos, amigos, parientes… Para mí fue emocionante, una situación nueva. Nos estamos entendiendo con algunas palabras”, dice, y cuenta cómo el intercambio cultural incluyó la comida, con niños envueltos y kepe, entre algunas otras delicias de Medio Oriente, que se han conjugado con la música y la danza de allá pero también de acá. “Los hicimos bailar tango y cumbia. Tratamos de que tengan actividades en el día, que se sientan acompañados, pero también es cierto que cuando la mujer habla de Siria o de Alepo se le nota la melancolía, se le corren las lágrimas. Porque mas allá de que nosotros hagamos todo para que ellos se sientan bien y en paz, el sentimiento que tienen es tremendo. Nos esforzamos para que sea la voluntad de Dios... Ellos son muy atentos, muy agradecidos”, dice, y agrega: “Como familia hemos sentido una alegría muy grande que me cuesta explicarlo con palabras, porque creo que palabras no hay para esto. Pero sí te puedo decir qué no habíamos descubierto antes y sin duda que tiene que tener relación con alguna vida pasada”. Cuando dar, es dar Lunlunta es un lugar por demás lindo, con callecitas semiasfaltadas que obligan abajar la velocidad y a disfrutar del verde, el mismo verde que puede apreciarse a través de una de las ventanas de la habitación que le han preparado a esta familia. “No hemos puesto límite de tiempo, la idea es que se queden acá hasta que ellos encuentren trabajo o se sientan bien como para emprender algo y puedan vivir dignamente”, explica Omar, mientras un aire fresco se cuela por la ventana de la nueva casa de la familia siria, lejos de Alepo y cerca de la paz. El verde de la vegetación lo invade todo, como la esperanza misma.

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Milagro Sala: ¿delinquió o es perseguida política?

Quizá sea uno de los puntos más fuertes que hoy vive el país. Tan fuerte que se introduce en cualquier momento, circunstancia o debate, en público o privado. Y casi en la mayoría de las veces con altisonantes expresiones subidas de tono que muestran una incomprensible división de los argentinos. Es parte de un legado que se ha pegado de tal forma a la vida de la nación, que hasta hace ininteligible entender, saber e interpretar lo correcto de lo incorrecto; de lo legal e ilegal. Con el colmo de hasta asumir la división de poderes tal cual fija con claridad la constitución. Todo un tema que también tiene encerrado el mezquino accionar en las sombras de esa política que aplica metodologías con el solo de fin de embarrar el estado democrático. Sus fines son absolutamente sectarios y absolutistas, cuyo único fin es producir caos para que nada se sepa y no se apliquen esas leyes que corresponden a un estado democrático y a una nación sana en sus instituciones y procederes. El estado kirchnerista fue concebido de esa manera. Una fenomenal estructura que producía en su interior todo tipo de vandalismo político, social y económico. Por eso y a pesar de haberse ido del poder formal, continúan mostrando sus creadores que todo lo que está fuera de él es perverso, sectario y lejos de los derechos humanos. Con esa idea y actitud fue gobernada una acotada República Argentina en los últimos 11 años. Allí donde pulularon con impunidad institucionalizada los Báez, los Jaime, los Boudou, los López, los Schoklender y los Capaccioli.  Parte integrante de una brigada de testaferros que robaron dinero de los argentinos para ellos y para la corona. Ante todo eso que hoy investiga la justicia con “cuestionada lentitud”, pero que investiga al fin, convivió la dirigente social Milagro Sala. Mujer que tras una serie de hechos que afectaron el campo laboral y social en la provincia de Jujuy, sobre todo con la crisis que sobrevino a la privatización de Altos Hornos Zapla, fundó en 1999 dentro de la CTA la organización “Tupac Amaru”. La llegada del kirchnerismo al gobierno de la nación sirvió de plataforma para que rápidamente la Tupac Amaru se expandiera por todo el país con más de 80 mil afiliados. Milagro Sala había logrado instalarse con un poder que recibió el plácet de llegada directa al selecto “círculo k” y todos los beneficios que ello implicaba. Esto fue clave para comenzar a recibir millones y millones de pesos para acciones sociales y construcción de viviendas. Con esta acción y el poder de la misma la organización social y su líder aglutinaron miles de humildes ciudadanos a los que se los cooptaba para construir viviendas para ellos y para otros. Todo bajo una premisa sine qua non, ser parte del grupo de choque en todo acto político del kirchnerismo y contra cualquier dirigente de la oposición. Aspecto que se desprende de desgarradores relatos que entre lágrimas han comenzado a efectuar parte de esos temerosos y sometidos ciudadanos. Gente que aseguran cómo eran inducidos a golpes a realizar todas aquellas tareas que la organización les exigía sin límites y con prepotencia, sopesa de perder todo tipo de posibilidad de casa propia y ayuda social. Milagro Sala debe enfrentar y responder por dos cuestiones: la dura historia de país de los últimos años en la que ella fue protagonista; y el cúmulo de causas por las que la justicia comenzó a procesarla. Sobre esto último y de acuerdo a informes que realizaron organismos como la Auditoría General de la Nación y la Oficina Anticorrupción de la Provincia de Jujuy, la líder de la Tupac manejó fondos del orden de los $ 1.400 millones para construcción de miles de viviendas, específicamente 8.500 solo en la provincia de Jujuy. Donde hoy se muestran no más de 1.600 terminadas y caso 450 sin terminar. Aspecto que se repite sistemáticamente en todas las provincia donde la Tupac Amaru hizo pié, como la provincia de Mendoza, por ejemplo. La otra vertiente de fondos que recibía Sala, era por ayuda social, allí también la líder social no puede justificar los destinos de la misma. Por ello la justicia tiene pruebas de bancos jujeños, como la sucursal del banco nación, de donde se retiraban cifras importantes que en la mayoría de los casos no bajaban de los $ 30 millones. Milagro Sala está detenida procesada y siendo enjuiciada por amenazas, instigación a la violencia, asociación ilícita y otros aspectos no menos graves. Puntos por los que la justicia debe ajustarse al derecho objetivo de investigar y juzgar. Del mismo modo que la líder social de allanarse a la investigación y el derecho a demostrar su inocencia. Procedimiento que debería ser así, como lo es en cualquier circunstancia y causa en todo el territorio nacional. Que en este caso, increíblemente no lo es y que tiene en vilo al país y su endeble paz social. Algo que a esos oscuros sectores políticos (de los que expresábamos al principio) no les conviene que continúe ventilándose. Sectores que están utilizando todo tipo de maniobras dentro y fuera del país para que la líder social sea liberada. Acción de la que inadmisiblemente cayeron instituciones internacionales como la ONU o la OEA, quienes han peticionado al gobierno argentino la pronta liberación de Milagro Sala. Pedido que no tuvo considerandos, y si, llamativos contenidos que se sustentan en derechos internacionales que le asisten a presos políticos. Hoy el país necesita paz. Una paz que tiene base de sustentación en la sensatez y coherencia de la clase política opositora y oficialista. Fundamentalmente de la primera. Los argentinos necesitan saber qué pasó en los últimos años de vida de la nación y quienes produjeron esa fenomenal estafa sobre los fondos públicos de Argentina. Solo la justicia y el resguardo democrático a la división de poderes harán que eso sea posible. Donde no hay lugar a la especulación y a los golpes bajos a las instituciones de la nación. Milagro Sala no es ni presa, ni perseguida política, como no lo son López, Jaime y Báez. Como no lo serán Amado Boudou, Cristina Kirchner y quienes tengan que someterse al debido proceso de la justicia. Único sitio para saber si es culpable o inocente. Único poder que hoy más que nunca necesita ser fortalecido con el mismo respeto de los otros dos poderes del estado. Con el mismo respeto que merece la verdadera democracia que todo un país definitivamente eligió.

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De desafíos, insultos y amenazas

Son bastante conocidas las normas con las que el General don José de San Martín instruyera a su hija Mercedes. No lo son tanto las duras consignas que les impusiera al cuerpo de oficiales de su Ejército Libertador. Por ejemplo, entre estas últimas se leen las conductas consideradas inaceptables en un oficial, tales como: no admitir un desafío, sea justo o injusto, o no exigir satisfacción cuando se halle insultado. Un cínico nos podría argumentar que tales conductas están, por estos días, fuera de época, demodé. Probablemente, esto sea sociológicamente cierto. Pero nos preguntamos qué es lo que pasa cuando el insultado en cuestión es el presidente en ejercicio de un Estado nacional y quien le profiere el insulto es, nada más ni nada menos, que otro jefe de Estado. Antes de dar una respuesta concreta a este dilema veamos una pequeña historia. Si bien los romanos premiaban al soldado que hería de muerte a un jefe enemigo en un combate, mutatis mutandi, las leyes de la guerra fueron consagrando la intangibilidad de los mandos enemigos. En las épocas de las guerras napoleónicas –que eran las de San Martín– no era extraño que tras una batalla, jefes vencedores y vencidos compartieran una comida, cuando no una amena tertulia. Más cerca en el tiempo, durante la Segunda Guerra Mundial –todo un ejemplo de violencia extrema– hay muy pocos registros de intentos por parte de los Aliados y de los integrantes del Eje por, no ya asesinar a un comandante enemigo, sino la de que hayan pronunciado discursos en los que se insultaran. Hubo que esperar la llegada de la ética revolucionaria marxista para reemplazar a las viejas categorías de amigo/enemigo por las más perversas de inocente/culpable. Al enemigo, se lo puede combatir y respetar, todo al mismo tiempo; no así al culpable, que es merecedor tanto de la pena como del escarnio. Tales parecen ser los parámetros del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su vicepresidente ejecutivo, Diosdado Cabello, quienes han tratado a nuestro Presidente de cobarde y de ladrón en ocasión de hacerlo responsable del destrato a su canciller en ocasión a su frustrada visita a la cumbre del Mercosur. Hasta aquí, podríamos argumentar que sólo se ha tratado de una nota de color a las que nos tienen acostumbrados los líderes caribeños de falsas revoluciones. Malas imitaciones de las trágicas del pasado. El problema es que al insulto, Maduro y Cabello le han sumado la amenaza. Una que no puede ser tomada en vano. Pues, han prometido que los días de nuestro Presidente se encuentran contados. Llegado a este punto, a nosotros los argentinos, vale decir los gobernados por Macri y por tanto parte interesada, nos cabe interrogarnos si esta amenaza es sólo un deseo o si el dictador bolivariano está dispuesto a llevarla a los hechos. Hasta podría darse el caso de que la dictadura venezolana usara este incidente para provocar un casus belli (motivo de guerra) a la distancia con nuestro país para desviar la atención de sus múltiples problemas internos de los que parecen estar bien surtidos. Sospechas al respecto no nos faltan. Veamos. No son precisamente pocos los militares venezolanos que realizan cursos –militares y civiles– en nuestro país. Tampoco han faltado los envíos de dinero en efectivo, como lo evidencia el incidente –aún no aclarado– de la famosa valija de Antonini Wilson. Ergo, no le faltan al venezolano medios para cumplir efectivamente sus incendiarias palabras. Todo sin mencionar las fundadas sospechas de sus manejos espurios mediante los tentáculos del narcotráfico, ya sea a través de sus parientes como de sus generales. Como si todo esto fuera poco, hay quienes sospechan de que hubo una pata venezolana en la precipitada muerte del fiscal Alberto Nisman. Algo que adquiere sentido si reconocemos que Venezuela es el principal socio estratégico sudamericano de Irán, precisamente, el país al que las investigaciones del fiscal señalaban como responsable del atentado contra la mutual AMIA. Ante este cuadro de situación, la más elemental prudencia política nos aconseja lo siguiente: 1º) Exigirle al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela el respeto de la Convención de Viena y que garantice la inmunidad y la seguridad del personal de nuestra legación diplomática. 2º) Denunciar y rechazar por improcedentes las palabras, acusaciones y amenazas proferidas por el presidente Maduro. Consecuentemente, demandar la correspondiente rectificación o ratificación de las mismas. 3º) Adoptar medidas de contrainteligencia destinadas prevenir cualquier intromisión de la República Bolivariana de Venezuela en nuestros asuntos internos. 4º) Evaluar la aplicación de sanciones institucionales, económicas o del tipo que sea necesario a la República Bolivariana de Venezuela. Seguramente, habrá ante la dureza de estas medidas, quienes sostengan que lo mejor es matarlos a los venezolanos con la indiferencia. Y que nada serio pasará. Al respecto, les decimos a estos consejeros –usando el lenguaje futbolístico– que ya nos hemos comido varios amagues en materia internacional. Como fueron las victorias del No en el referéndum colombiano y de Donald Trump en las elecciones norteamericanas y la condena por parte de la ONU y de la OEA del encarcelamiento de Milagro Sala. Creo que esta vez la seriedad de la situación nos obliga a dejar de lado los consejos pacifistas de la filosofía Zen que parece estar de moda en esta Administración, para adoptar una sana postura basada en el más crudo de los realismos políticos. No hacerlo podría tener consecuencias nefastas para nuestro país y para su gobernabilidad.

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Política contra política

Los argentinos vivimos abominando el accionar de los funcionarios elegidos o designados para cumplir funciones en el Estado, muchas veces con razón, pero en definitiva ellos son los que tienen en sus manos meternos o sacarnos de los grandes líos A pesar de las diatribas permanentes que desde todos los sectores recibe la política como accionar genérico, es esta misma la que en forma permanente funciona dirigiendo nuestras vidas, provocando los grandes conflictos y luego dándoles solución o, las más de las veces, barriéndolos debajo de la alfombra. Somos una sociedad en la que a la mayoría poco menos le ofende cumplir con las normas básicas que garantizan la convivencia. La palabra orden todavía produce escozor en muchos mendocinos, se la asocia inmediatamente con persecución, vigilancia y represión. Este es el inmenso daño que causó en los espíritus la larga y trágica noche de la dictadura militar. Quizá por ello, ante la falta de acuerdos tácitos, al escaso sentido del respeto por el semejante y por los bienes materiales, es la política con todas sus deficiencias y fallas la que termina acudiendo a remendar lo que se puede. En los pequeños, medianos y grandes conflictos que han afectado a la Nación y a la Provincia, las cosas no terminaron en tragedias por los arreglos, generalmente alejados de la vista pública, a que llegaron las partes interesadas. Por estos días se recuerdan las terribles jornadas de diciembre de 2001 que provocaron una treintena de muertes completamente inútiles por la brutal represión desatada por quien fuera secretario de Seguridad del gobierno de De la Rúa, Enrique Mathov, y parte de la cúpula de la Policía Federal, quienes fueron condenados a prisión e inhabilitados. Sin embargo ha quedado casi en el olvido que las jornadas de los ‘cinco presidentes’ posteriores a esos amargos días pusieron a la Argentina a prueba de su dirigencia política, en esa ocasión casi exclusivamente limitada a los partidos con representación parlamentaria. El “que se vayan todos" respondía al hartazgo de una clase media frustrada después de haber confiado, primero en Menem, y luego en una Alianza que prometía moralizar la gestión de gobierno. Pero si se iban todos quién debería venir. ¿Las Fuerzas Armadas otra vez, un gobierno de asambleas populares en pueblos y ciudades?, como se ve, no había alternativas. El vacío de poder era evidente y la reacción popular descontrolada y sin ningún tipo de conducción llevaba al país no a una guerra civil, sino a su disolución, porque nadie contaba con suficiente autoridad. La salida de semejante entuerto comenzó a tejerse desde lo que aún tenía algún viso de representatividad democrática: los legisladores de ambas cámaras y los gobernadores, estos últimos quizá más cercanos a sus representados. Dejando de lado los acontecimientos de Chapadmalal y San Luis, un pacto entre las principales fuerzas reencauzó a la Argentina en la senda de los países civilizados. El senador Eduardo Duhalde, que ya había pasado por la vicepresidencia y la gobernación de Buenos Aires, cubrió el vacío presidencial con el respaldo de la UCR alineada detrás de Raúl Alfonsín. Superado el tramo más peligroso, las cosas se empezaron a encarrilar, siempre demasiado lentamente para los que más sufrieron los efectos del desastre. Pero otra vez se fue dejando de lado el consenso y el acuerdo y volvió a primar la autocracia y la soberbia. Innecesario sería ahora hacer nombres por todos conocidos, inútil sería también pedir autocrítica a quienes no la conocen. En los últimos meses, la vacilante política económica de Cambiemos se ha estado ganando cada vez más críticos, desilusionando a muchos de sus votantes y dando argumentos a una minoría que quiere ver otra vez al helicóptero saliendo de la Casa Rosada. El acuerdo de Sergio Massa con el kirchnerismo estuvo a punto de asestar un golpe al macrismo gobernante del que le habría sido muy difícil recuperarse. Con los indicadores económico-sociales negativos y las elecciones legislativas encima estuvo al borde del KO. Otra vez la política y las habilidades para negociar de algunos, junto a la sensatez de otros y el susto de unos cuantos, volvió a traer calma con la readecuación del Impuesto a las Ganancias. Esto es sólo una parte de los tantos problemas que el oficialismo debe afrontar, demás está decir que falta mucho, muchísimo por hacer. Como en toda negociación, hay quienes deben ceder un poco para que no pierdan todos, como también los que no se resignan a que las cosas cambian y se aferran a métodos extremos como paros sorpresivos, cortes de rutas y calles, que no les asegura ningún tipo de solución, los deja cada vez más aislados ante la sociedad. Al revés de considerar que para negociar hay que tener mucha fuerza para asegurar el triunfo, lo lógico es estar seguro de representar intereses genuinos y presentar alternativas razonables y, de una buena vez por todas, no esperar a las grandes crisis o a los conflictos más graves para que la verdadera política se ponga en acción en sintonía republicana.

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Nuestras mascotas y la pirotecnia: cómo ayudarlos

Todos los años que se acercan las fiestas a los amantes de los animales nos invaden sentimientos encontrados, por un lado todo lo que significa para la familia, los encuentros, los festejos, los regalos y la alegría de los niños, pero por otro lado sufrimos porque sabemos que nuestras mascotas pasaran un momento desagradable que en ocasiones no nos permite disfrutar al máximo de la alegría reinante. La pirotecnia sigue estando presente en los festejos y si bien divierte a muchos y no deja de ser atractiva para todos, los propietarios de mascotas sufren ya que sus mascotas padecen con mucha intensidad los efectos sonoros de los fuegos de artificios y los petardos. Mitos y verdades del problema Muchas personas sostienen que la razón del efecto dañino de la pirotecnia en mascotas es por la sensibilidad auditiva de los mismos, ya que como es sabido, nuestros compañeros de ruta, poseen capacidades auditivas superiores a nosotros. Un mito construido como muchos otros sobre la base de una verdad irrefutable, es cierto que escuchan mejor y detectan sonidos inaudibles para nosotros, pero la razón es más compleja y se trata de una fobia a los sonidos fuertes. En términos coloquiales podemos decir que fobia es un miedo intenso, desproporcionado y compulsivo hacia objetos o situaciones específicas. Nuestras mascotas y especialmente los perros son sensibles a desarrollar estos comportamientos que a menudo provocan mucha angustia y son difíciles de controlar. Raíces del problema La causa específica de la fobia en mascotas no está debidamente aclarada para la ciencia veterinaria y si bien se conocen algunas certezas, existen varias teorías que nos permiten entender las razones de este complejo problema. Si bien en muchos pacientes las causas determinantes no logran rastrearse a través del tiempo, sabemos que los animales que posean menor desarrollo sensorial, social y afectivo tendrán más tendencia a mostrar este trastorno. Las experiencias tempranas negativas e inadecuadas ante los estímulos novedosos y las experiencias traumáticas pueden condicionar al animal a sufrir futuras fobias. La fobia pos-traumática se instaura después de un accidente sensibilizante o experiencias traumáticas asociadas con el estímulo en cuestión. Por ejemplo, animales que observaron o estuvieron cercanos a una explosión. La exposición a un estímulo frecuente, de baja intensidad, en una situación abierta, en un individuo con buen desarrollo sensorial y comportamental conduce al acostumbramiento. Si el estímulo es ocasional e intenso como truenos, disparos o petardos, produce una respuesta fisiológica de miedo. Aun así si no tiene consecuencias, después de varias exposiciones se produce la habituación y deja de responder. En cambio si se asocia a experiencias como persecución o castigo, sin posibilidad de escapar, en animales predispuestos o durante la etapa del desarrollo, se transforma entonces en un estímulo generador de fobia aunque no presente un peligro real. Síntomas Son variados y no todos los animales presentarán la misma constelación de signos ya que no a todos los afecta por igual porque que existen diferentes grados de fobias. Algunos perros pueden exhibir solo un jadeo nervioso o temblor, algunos suman signos como babear intensamente suelen buscar al propietario que los alce o intentan esconderse con el infructuoso objetivo de liberarse de los sonidos. Los casos más complejos cursan con vómitos diarreas, agitación desmedida, llantos y gritos o intenciones violentas y reiterativas de escape donde no dudan en romper los vidrios de ventanas, atascarse entre rejas o destruir una puerta para ganar la calle considerando que eso los salvara del tedioso estimulo. En el plano médico se observa que la frecuencia cardíaca se eleva desmesuradamente, también aunque en menor medida se incrementa la temperatura y la presión arterial y es muy común que se acelere el tránsito intestinal producto del poderoso estrés que experimentan en esta situación. Sus pupilas lucen dilatadas y la agitación nerviosa se intensifica intentando refrigerar al paciente sufriente. Tratamiento Podemos dividirlo en dos grandes partes, la terapia médica y la terapia conductal, es decir Etológica o vulgarmente conocida como psicológica. Está claro que los cuadros más complejos son más difíciles de tratar y que probablemente en ningún caso aplicar solo una medida curará o será efectiva ya que en la matriz de la enfermedad intervienen muchos factores que comienzan desde la etapa de cachorro y que van profundizándose con los años donde se observa una marcada alteración en los niveles de determinados neurotransmisores cerebrales. Dentro del terreno etológico es necesario consultar a un profesional veterinario para que sugiera el conjunto de medidas necesarias para cada caso, pero requiere de un profundo compromiso familiar y una dedicación que en ocasiones resulta difícil de llevar a cabo por lo compleja y extensa, al punto que no alcanzaría esta nota para poder explicarla en su totalidad. En el plano farmacológico podemos decir que existen drogas ansiolíticas y tranquilizantes pero regularmente como la mayoría de los casos solo se presenta en relación a las fiestas, el propietario solo consulta el día anterior y allí no queda opción que utilizar un tranquilizante que resulta de ayuda aunque de impacto bajo o moderado. Si la consulta se hace unas semanas antes se puede mejorar la terapia farmacológica y en los casos más serios o con propietarios más previsores que cuenten con tiempo y recursos suficientes se desarrolla una terapia combinada que conducirá a una mejora notable.

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Stella Maris Aranda: “Los niños son mi prioridad”

La vida en un asentamiento y una lucha incansable por la dignidad, relatadas en primera persona  Stella Maris Aranda es una de las referentes del asentamiento ubicado en Lisandro Moyano y Dorrego, en Las Heras, lugar donde hace poco más de un mes murió Thiago Delgado, un niño que estaba por cumplir sus primeros 6 años y soñaba con un festejo. Murió carbonizado, pero lo cierto es que a Thiago lo mató la desigualdad, el olvido y la miseria. Stella Maris, además de compartir la vida en el asentamiento con Thiago y sus hermanos, se encargaba de cuidarlos y pasaba mucho tiempo junto a ellos. La mujer tiene graves problemas en su vista, por lo que la mañana del 14 de noviembre estaba en el oftalmólogo cuando alguien le avisó que en ‘la villita’ se había prendido fuego una casa. La historia de este pequeño atraviesa la charla con Aranda por muchas razones: en el asentamiento viven más de 70 familias y hay más de cien niños, y cualquiera de ellos puede repetir la historia de la familia Delgado. “Dos veces fui a buscar a las asistentes sociales de la Municipalidad para que vieran en qué condiciones vivían esos niños, pero no sirvió de nada”, dice mientras mastica la bronca y la resignación en un lugar donde entran las promesas pero no llegan las respuestas. En primera persona Stella llegó con sus hijos a la Ciudad de Mendoza desde el Valle de Uco dispuesta a hacer todo por ellos. Trabajó en servicio doméstico y en geriátricos, hizo empanadas para vender y cosió “para afuera”, pero apenas empezó su vida en Las Heras salió a cartonear –a cachurear, como le dicen– para poder darles de comer a sus hijos. “Me vine de Tunuyán por cosas de la vida a vivir a los Cinco Mil Lotes, en un rancho que me alquilaban por $50 en el que un agujero del techo era más grande que el de la puerta, pero no me importó”, relata, y nos explica que tiempo después, y trabajando de todo lo que estuviese a su alcance, pudo darles a sus hijos un techo mejor. Pero como la de tantos argentinos la situación de Stella cambió hace casi nueve años. “Hace 13 años que estoy sola con mis hijos, y como yo, muchos alquilábamos, pero en mi caso en particular mi prioridad siempre han sido mis hijos y procurar su bienestar para el día que yo no esté. Por eso en ese momento tuve que elegir entre pagar un alquiler o darles de comer y mandarlos al colegio... Las dos cosas no podía, porque cuando no tenés una profesión o un sueldo fijo, es imposible”, asegura la mujer que en febrero próximo cumplirá casi una década viviendo en el asentamiento. Cambio de vida “Venir a vivir acá de ‘ocupas’ no fue sólo pasar de una casa a un asentamiento. Mi hijos estaban acostumbrados a vivir materialmente bien, y de pronto pasamos de alquilar una casa a vivir en un rancho, que en un principio fue de tablas, y aunque nunca dejaron de estudiar, ellos sienten que la vida de no vale nada, que ya no sirven y no importa nada”, reflexiona, y agrega: “Mis hijos siguieron yendo a la escuela; no les quedaba otra porque era yo contra un Estado que no ha hecho más que marginarnos desde hace mucho tiempo”. “Esta es una historia de hace muchos años y uno tiene que aprender a vivir y a escuchar, y cuando no has estudiado es muy difícil aprender. Por eso vas viviendo a los golpes, pero aprendés a defender tus principios, tus ideales y aprendés a tener convicciones”, dice con seguridad. Los invisibles “En Mendoza hay una corrupción absoluta y eso puedo decirlo delante de determinadas personas y no van a tener qué responderme, porque lucran con el hambre, con la necesidad, con la miseria. Esto lo he visto mucho más en la última década”, asegura, y lo fundamenta citando decenas de promesas de todos los colores políticos que nunca se concretaron. Promesas que van desde la casa propia hasta la ayuda para crear emprendimientos dentro del asentamiento. “Durante la gestión de Miranda (Rubén, ex intendente de Las Heras) llegaron partidas de dinero en tres oportunidades para los asentamientos. Nosotros tendríamos que haber tenido casa en el 2013 o 2016, a lo sumo, pero el señor Miranda negoció nuestro terreno por otro espacio que no sirve. Mandaron las máquinas para hacernos creer que estaban trabajando, y uno se cansa de que le mientan: ese terreno no sirve, se inunda”, cuenta mientras la invade la desilusión. Los niños, primero Desde el 2011, en el asentamiento están organizados a través de una llamada Asociación Integral. Ya no quieren que llamen a su lugar “la villa 14”, sino Asentamiento Familias Unidas. Stella es tesorera de la comisión que asumió este año y desde ese momento se propuso trabajar por los niños. Esa es una de las razones por la cual la muerte de Thiago le duele tanto: “Cuando me hice cargo de las cuentas de la Asociación lo hice para involucrarme y para ayudar, me es indiferente caminar lo que sea para ir a buscar las donaciones, después lavo la ropa (que le regalan), le hago costura y la dejo bonita para los niños del asentamiento. Y lo hago porque creo que los niños no tienen la culpa. Si a un niño le demostrás amor, le demostrás que puede salir adelante. Él va a tener confianza, va a creer que puede, va tener la certeza de que si vos le hacés sentir que puede, él va a poder”. Necesidades básicas En el asentamiento funciona un merendero los jueves en la tarde. Si bien el espacio es reducido y carece de las ‘comodidades’ mínimas, igual asisten niños y adolescentes para tomar su chocolatada, participar de un taller de murga –a cargo de Fabián Cardozo–, jugar y charlar con las mujeres que lo llevan adelante. La merienda se da un solo día porque no les alcanza para más: los insumos salen de los bolsillos de los mismos habitantes del asentamiento que integran la nómina de socios. Las necesidades van desde lo edilicio estructural hasta las cosas mínimas que cualquier persona puede necesitar. Hace meses que solicitan un camión para desagotar los pozos sépticos que expulsan sus fluidos a la superficie, donde los niños juegan, caminan y crecen. También hablan de mejorar el espacio en el que hoy toman su merienda, por lo que rollizos, polietileno o materiales de construcción podrían ayudar, y mucho. Hace algunos días un grupo de adolescentes le plantearon a Stella que les gustaría tener una cancha de fútbol. Ella piensa en que esos chicos lo merecen y sueña con esa posibilidad. “No necesitamos mucho para hacerlo. Si lo pudiéramos concretar, ellos verían que es posible, que no es un cuento. También me gustaría que los chicos de la murga tengan sus instrumentos o la forma de arreglar los que les han prestado”, cuenta. “Hay niños que no tienen camas, algunos perdieron sus colchones con la última lluvia, cosas comunes, lo básico, lo mínimo... y les vendría bien a las familias que tienen niños conseguir mercadería”, resume Stella el día a día de los habitantes del asentamiento. Ninguno de los servicios básicos llega en forma legal al lugar, simplemente porque los demás consideran a estas familias usurpadoras. Al autodefinirse como ‘ocupa’, Stella explica: “Hice mi casa en lo que era un basural; me robo el agua y la electricidad, pero si el Estado quisiera que yo no me lo robe, haría una política para que yo pague. Pero ellos mismos nos dejan robar, porque lo que nos corresponde se lo roban ellos; lo hacen para sentirse menos culpables”. Deseos de una luchadora “Me gustaría poder conseguir algo para fin de año… Me gustaría hacerles a los niños una comida, y si no fuera posible, el 24 entregarles algo para que hagan su comida de Navidad. No es nada extraordinario, un pollo o unas papas, nada de otro mundo. Es lo que a mí me hubiese gustado tener cuando salía a ‘cachurear’. Nunca me voy a olvidar que una Navidad, cuando recién llegamos al asentamiento, comimos con mis hijos unos sánguches de mortadela con los únicos $5 que teníamos… Dios sabe que no te estoy mintiendo”, confiesa Stella, y concluye con una declaración de principios: “Para mí el asentamiento es como mi casa, donde los niños tienen prioridad: primero la comida, la educación y la ropa. Ellos primero, no es de otra manera”. Para contactarse con Stella: 154668969 o en su perfil de Facebook.  

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