comida escuela

octubre 21, 2015 6:30 pm

En Mendoza uno de cada 80 niños sufre celiaquía, y de ese total, el 82% no tienen diagnóstico y por ende tampoco siguen un tratamiento.

Además de tolerar la enfermedad, deben seguir una rutina de alimentación un 140% más cara que la habitual y no cuentan con espacios para adquirir productos adaptados a su condición.

En la provincia son muy pocas las escuelas que en sus comedores y bufetes ofrecen comida sin trigo, avena, cebada o centeno

En nuestra provincia, la tasa de pacientes celíacos pediátricos es más alta que la de celíacos adultos. Según la Sociedad Argentina de Celiaquía, en Mendoza, uno de cada 80 chicos padece esta enfermedad, mientras que en la población adulta la incidencia no pasa de uno cada cien.

Lo alarmante del caso es que, del mismo modo como sucede con los adultos, uno de cada ocho chicos que conviven con esta enfermedad intestinal no tiene diagnóstico por falta de información. En consecuencia, este grupo –cerca de 17.000 chicos–, no sigue un tratamiento nutricional adecuado a sus necesidades y todos los días comen como una persona normal.

“Muchos tipos de celiaquía son asintomáticos desde lo gástrico, o sea no tiene consecuencias visibles en lo físico, pero existe incidencia en lo que respecta al plano inmunológico, principal característica de esta patología. Por lo general se trata de chicos con defensas bajas que, por ende, se enferman mucho más seguido que otros”, comentó Ariel Mancuso, pediatra especializado en patologías gastrointestinales.

Hoy, por cada celíaco diagnosticado, hay nueve que todavía no saben de su condición, de acuerdo a lo informado por la Asociación Celíaca Argentina.

Pero la situación podría ser peor si no fuera que el tema tiene gran difusión en ámbitos de la comunicación. “Gracias a los medios y efectores de salud gubernamentales que nos acompañan, se permitió que la sociedad esté más alerta e informada sobre esta enfermedad. Esto posibilita que cada vez más personas lleguen a un diagnóstico certero cada año, aunque, como vemos en las estadísticas, todavía falta mucho trabajo”, señaló por su parte Laura Agoff, médica gastroenteróloga de la Sociedad Argentina de Celíaquía.

Falta comida y por la poca que hay se paga una fortuna

Según pudo comprobar este medio, ni para grandes ni para chicos existen grandes posibilidades a la hora de adquirir comida diferenciada sin gluten. Si bien el dato acerca de que los productos celíacos cuestan hasta un 120% más que los alimentos regulares ya había sido confirmado por la asociación antes mencionada, El Ciudadano realizó una recorrida por colegios y comercios del Gran Mendoza para relevar precios. Así se detectó que existen casos de abuso aún por encima de lo denunciado por los profesionales consultados.

De 30 colegios consultados (se tomaron en cuenta 10 privados y 20 públicos), solo en una escuela se encontró un bufet que tenía a la venta productos aptos para quien no tolera las harinas.

Iris Martínez es mamá de una nena de 11 años con celiaquía y relató su historia. “Mi hija llegó a estar desnutrida. Fuimos de médico en médico durante tres años, hasta que por fin le diagnosticaron la enfermedad y a partir de ahí le cambió la vida. Ahora es sana y fuerte, pero todavía la mandamos a la escuela con un almuerzo y merienda especiales porque en ese lugar no puede comprar nada como sus otros compañeritos. Hasta las golosinas le tenemos que dar”, comentó Iris.

Lo cierto es que tanto ella como su marido tienen trabajos estables y bien remunerados, y en consecuencia no tienen grandes dificultades a la hora de comprar productos que son hasta cuatro veces más caros que los normales. Sin embargo, es sabido que esta realidad no es la misma que viven la gran mayoría de las familias mendocinas, muchas de las cuales de milagro pueden costear productos comunes y corrientes en épocas de inflación desmedida.

“Falta mucha concientización, la gente no está preparada, no tiene ni idea de la contaminación cruzada y en las cocinas de colegios, en las organizaciones de fiestas y eventos o en restoranes generalmente no saben preparar nada. Y encima, aún hay mucha gente que pasa años sin diagnóstico”, aseguró el médico Mancuso.

La contaminación cruzada se produce cuando se preparan comidas normales y para celíacos en un mismo espacio. “Tan solo una partícula de harina puede contaminar una producción entera destinada a personas con la enfermedad. Por lo tanto se necesita un lugar de elaboración aparte y eso hoy no sucede en casi ningún colegio del país”, finalizó el doctor Mancuso.

Hoy se realizan jornadas gratuitas de concientización

Con el objetivo de derribar mitos sobre la celiaquía, un grupo de especialistas ofrecerá hoy de 9 a 13 una jornada de concientización sobre esta enfermedad en la Municipalidad de Las Heras.

La actividad se desarrollará en el salón Islas Malvinas y está destinada al público en general con entrada libre y gratuita.

En el encuentro se abordarán temas acerca de qué es la enfermedad, cómo es la alimentación adecuada y cuáles son los mitos que hay que derribar.

Síntomas para detectar celiaquía en los pequeños

Al no tener una edad concreta de aparición puede ser difícil determinar la enfermedad a simple vista. En el caso de los niños que todavía son pequeños y no saben hablar o se expresan con dificultad los progenitores deben ser especialmente vigilantes para intentar captar todas las señales que les mandan sus hijos.

Si el bebé ha desarrollado la enfermedad desde pequeño, el diagnóstico será bastante fácil si se tienen en cuenta estos síntomas:

– Diarreas frecuentes, con mal olor o espesas;

– Vómitos;

– Enfermedades relacionadas con el peso, como la pérdida de peso o la anorexia;

– Astenia: sensación de cansancio y fatiga;

– Problemas en el crecimiento del niño;

– Retraso en el crecimiento: el niño mide y crece más despacio que sus compañeros;

– Distensión abdominal;

– Cambios en el carácter: niño introvertido con sus amigos;

– Trastornos en el comportamiento, como la dislexia, la hiperactividad e incluso el autismo;

– Disminución del número de leucocitos;

– Problemas en la coagulación de la sangre;

– Aumento de plaquetas en la sangre;

– Defectos en los dientes y en el esmalte dental

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