hospital explosion

agosto 8, 2016 6:58 pm

Al menos 70 personas murieron y 50 resultaron heridas por una explosión en un hospital de Quetta, en el oeste de Pakistán, al que había sido llevado poco antes un prominente abogado tras ser tiroteado. El Estado Islámico ha reivindicado el atentado por medio de su agencia “Amaq”.

“Jamaat ul Ahrar”, un grupo escindido de los talibanes y que recientemente ha jurado lealtad a Daesh (Estado Islámico), no ha indicado el motivo de los ataques de este lunes en el comunicado, pero ha amenazado con nuevos atentados. “Continuarán”, ha indicado.

Un hombre con ocho kilos de explosivos hizo detonar las bombas en la entrada de emergencias del Hospital Civil de Quetta, adonde poco antes había sido llevado ya sin vida el presidente de la Asociación de Abogados de Baluchistán, Bilal Anwar Kasi, asesinado en horas de la mañana a tiros por un grupo de hombres sin identificar.

En el momento de la deflagración había un gran número de abogados que habían acudido al centro de salud tras el ataque a Kasi, en torno a las 09:00 hora local. Según el periódico “The Express Tribune”, entre las víctimas mortales y los heridos se encuentran varios abogados y periodistas que habían acudido a cubrir el asesinato de Kasi. El portavoz indicó que además se produjo un tiroteo en el hospital entre hombres sin identificar y agentes de Policía, aunque dijo desconocer si alguien murió a causa de los disparos.

Tras la explosión se ha declarado el estado de emergencia en todos los hospitales de la ciudad.

En los últimos meses, varios abogados han sido atacados en la provincia de Baluchistán, región suroccidental donde operan grupos armados de corte separatista que atentan contra las fuerzas de seguridad y otras instituciones del Estado, además de facciones talibanes y grupos yihadistas. Hace menos de una semana el abogado Jahanzeb Alvi fue asesinado por atacantes sin identificar y en junio el director de la Universidad de Derecho, Amanullah Achakzai, fue también tiroteado.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, condenó las muertes en un comunicado en el que afirmó que “no se permitirá a nadie perturbar la paz”. Estos atentados ocurren en medio de una significativa disminución en el número de ataques en Pakistán desde que en junio de 2014 el Ejército comenzó una operación antiterrorista en el noroeste del país, en la que han muerto al menos 3.400 insurgentes y 488 militares, según datos gubernamentales.

 

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