foto1 - Orlando Tirapu

octubre 31, 2014 8:44 am

Transparente, sin filtros y siempre con el corazón de lado de los marginales, Elías Suárez, voz y guitarra de Los Gardelitos, le cedió unos minutos a La platea de El Ciudadano para hablar, entre otras cosas, del quinto y último disco de la banda, llamado Ciudad oculta. Así, este “abanderado del rock de los humildes” habló sobre Callejeros, la vida como músico independiente y la minería a cielo abierto, entre otros temas de profundo interés social.

Ciudad oculta
El más reciente álbum de Los Gardelitos, Ciudad oculta, encierra varias historias. En sus 12 canciones, de las cuales seis están compuestas por Eli Suárez, se recorre el pasado con cierto dejo de nostalgia, pero al mismo tiempo, según palabras del artista: “Intentamos en este caso, establecer un lazo entre el pasado y el futuro, y al mismo tiempo, desarrollar el concepto de lo que vendrá en el futuro sin olvidar el ahora”.

En consecuencia, se podría decir que toda la historia de los Gardeles está encerrada en esta última placa y eso se evidencia en las líricas, en las fórmulas de composición y también aparecen formatos musicales nuevos que, sin perder la identidad sonora de la banda, también sumó sin dudas a la maduración artística en función de la diversidad estética. “Este disco es más variado. A diferencia de Oxígeno (anteúltimo placa), este es menos uniforme, lo que da cierta solidez. En el álbum jugamos más a la diversidad. Hay más instrumentación, más colores y estamos muy conformes con lo que logramos”, dice Eli Suárez.

En el año 1993 se produce en el barrio porteño de Ciudad Oculta, el debut de Eli como guitarrista de Los Gardelitos. “De la mano de mi viejo, yo y mi hermano subimos al escenario y eso significó mucho para nosotros. Por eso este disco es una de la formas de homenajear la historia del grupo y, al mismo tiempo, le rendimos homenaje al Korneta (padre de Elías y fundador de la banda) que hoy no está pero vive en las canciones. De hecho, la mitad de las canciones son de él y una de las mías (Pájaro y Campana), le rinde tributo a su legado que hoy está más presente que nunca” señala la voz de Los Gardelitos.

“Si nosotros seguimos por los que van a venir y también por los que viven en nuestra alma (los que ya no están), es ahí en donde podemos unir futuro, pasado, presente y en esa línea de tiempo se conecta el porvenir con nuestra historia, con lo que vivimos hoy podemos de alguna manera besar la eternidad porque nos damos cuenta de que esto empezó antes que nosotros y va a seguir después de nosotros. Esa conciencia de humanidad hace que podamos tener una esperanza real de que las cosas puedan cambiar para bien.

Cromagnon y una cuenta pendiente
Sobre la libertad recientemente otorgada al Pato Fontanet, Eli dijo: “El hecho de que les den la libertad que ellos se merecen me parece muy positivo. Pero, por otro lado, ¿quién les va a devolver los dos años de vida que les arrebataron injustamente? Y tampoco está todo dicho, porque estaría bueno que se les reconozca la inocencia definitiva que les corresponde, desde mi punto de vista y el de varios son inocentes. Lo malo es la condena mediática que recibieron. Porque no fue condena social. Ahora los medios están cambiando el discurso. Las cárceles están llenas de pobres y se la agarraron con una banda de Villa Celina”

No a la minería
“Es un tema delicado. Por un lado no podemos hipotecar nuestro futuro y a la vez la perversidad del sistema hace que la gente se tenga que dedicar a esto sin medir las consecuencias naturales como pasó en San Juan. Esa es la injusticia. Siempre el pobre es el rehén del sistema. De alguna manera, la misma sociedad es esclava. Es una locura lo que está pasando, una falta de respeto a nosotros mismos. Esta pobre gente ataca contra la madre naturaleza por laburo y eso es muy triste, esa es perversión pura. Por otro lado. si se acaba el agua no vamos a poder tomar oro líquido”.

La boutique del rock
“Nosotros tenemos una postura muy crítica con respecto al negocio del rock. No solamente hacia la discográfica, sino también hacia los medios de comunicación, pero por sobre todo a la figura de la estrella del rock. Ese es el origen la corrupción del arte. Esto nos toca muy de cerca porque lo hemos vivimos y lo vemos con colegas. Eso genera nuestra propia autocrítica en relación a que si los artistas somos libres de decir lo que queremos, que realmente nos juguemos por esa causa. Que por ejemplo no se escriban letras en función de la moda. No hay que caer en esa veleta impuesta que le hace el juego a las compañías discográficas. Eso tiene que ver con nuestra experiencia personal pero pasa. Hay que mantener el espíritu crítico a pesar de las compañías como hizo Callejeros con el disco Rocanroles sin destino, que estaba con una compañía pero nunca dejó de decir lo que quería”./ Orlando Tirapu

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