carcel almafuerte 2

junio 30, 2016 12:10 pm

Claudia NajulClaudia Najul – Senadora provincial UCR

Los mendocinos nos hacemos mil preguntas sobre las cárceles pero evitamos una que deberíamos respondernos: ¿para qué queremos las cárceles? Yo no las quiero para tirar gente, las quiero para reinsertar ciudadanos.

Es importante como sociedad entender que hay tres condiciones a superar para disponernos a resolver los problemas del sistema carcelario. En primer lugar, verlo como un problema de todos. Las cárceles son la sociedad, no son una cosa extraña. Somos nosotros y quienes allí se alojan como resultado de la comunidad que integramos. Por otro lado, dejar de lado el oportunismo político. La actitud de la denuncia por oposición no va en una democracia que ya tiene más de 30 años y que debe resolver los problemas de fondo. Y por último, mirar la película, no solo la escena. Si buscamos una solución para resolver solo los efectos de la reforma sobre prisiones preventivas, caeremos en un error. El problema de superpoblación es estructural y expresa algo más: las cárceles amontonan personas que salen en peores condiciones sociales de las que tienen al ingresar.

Debemos entender que, mientras las cárceles sigan siendo objeto espasmódico de las pujas políticas, lejos de acercarnos a una solución, nos abrazaremos a una mirada hipócrita e inconducente que nos expone periódicamente ante nuestro propio fracaso.

El peronismo dejó la provincia con las escuelas degradadas y las cárceles saturadas. De nada sirve el de agrandar las cárceles si no reducimos el índice de reincidencia. El problema no es tanto el tamaño de las cárceles sino su ineficacia para corregir y reinsertar y así cumplir con su rol.

Por lo tanto, y en este contexto complejo por el cual se atraviesa, la propuesta de la Gobernación para el mejoramiento de las cárceles da en la tecla, ya que se sustenta en educación y trabajo. A la cultura del delito se la vence con la cultura del trabajo, nunca con la cultura de la indignidad y la violencia.

El desquicio del Estado no ayuda a solucionar los problemas. Podemos llenar las calles de policías y condenar a todos los delincuentes, pero si no le devolvemos sentido a las cárceles, no conseguiremos vivir más seguros. Por eso, el gobernador Alfredo Cornejo empezó atacando la raíz del problema dándole equilibrio, racionalidad y eficiencia al Estado para buscar soluciones sustentables.

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