cola garrafa

mayo 5, 2016 6:00 pm

Benefiarios del Plan Hogar, aquel que desde el año pasado subsidia a los ciudadanos de ingresos bajos y que carezcan de red de gas natural, presentaron fuertes quejas por los altos precios que hoy maneja el mercado de garrafas.

El panorama de abusos se abrió hace un mes, aproximadamente, pero con la llegada de los primeras bajas temperaturas, los atropellos comerciales en detrimento de la economía familiar de los más humildes se acentuaron. Hoy, en el Gran Mendoza, algunos vendedores están ofreciendo la unidad de 10 kilogramos a $230, lo que comparado a los precios a nivel mundial, es una locura. Mientras tanto, especialistas no descartan que llegado el mes de junio y con él los primeros frentes polares, el precio pueda subir aún más de lo que aumentó hasta ahora y que se calcula entre un 50% y 60% respecto de mayo 2015.

Para colmo, ayer, durante una reunión interministerial (ver nota apartada) quedó expuesto que el Estado sólo puede exigir que se exhiban los precios, garantizar el abastecimiento y controlar la legalidad de los negocios, pero bajo ningún punto de vista puede regular los precios de venta al público, ya que no existe siquiera un precio referencial por parte del Estado nacional. Sin embargo, funcionarios afirmaron que desde ayer comenzaron a llegar denuncias, pero solicitaron a la población que deje al descubierto a los abusadores, comunicándose al 0800 – 222 – 6678 (Defensa al Consumidor) o al 0800 – 333 – 3492 (Fiscalización y Control),

Plan Hogar: hay 125 mil empadronados, pero todavía queda gente afuera

El Plan Hogar se quedó con los precios viejos y hoy, ante tanto aumento, el subsidio tiene muy poco valor.

Lo cierto es que por estos días, varios comercios venden una garrafa hasta $150 más cara que el año pasado, y se amparan en una legislación antigua que prohíbe la intervención estatal en este producto de primera necesidad. Así, la dispersión de precios es amplísima y el Estado no puede hacer mucho al respecto. Pero ni siquiera se actualiza el plan de acuerdo a los nuevos valores que arbitrariamente el mercado actual dispone.

En Mendoza, hay entre 250 y 300 mil hogares sin conexión a la red de gas, y de ese total, 150 mil, están dentro del padrón de la ANSES recibiendo la mísera y desactualizada cifra de $77 mensuales. Sin embargo, a pesar del marcado defasaje, el Estado va a seguir empadronando gente que aún no sabe que es beneficiaria.

Alejandro Verón, director de Contingencias Sociales, dijo: “Hay 125 mil hogares empadronados pero calculamos que debe haber una parte de la población que todavía no ha ingresado. Los únicos requisitos para inscribirse son: que no haya dos salarios mínimos vitales y móviles en el grupo familiar y que no estén conectados a una red de gas. Eso se hace en la ANSES físicamente o si no a través de su página. Es un beneficio con dos garrafas en el invierno y una en el verano. “Lo que nosotros queremos es que la gente sepa si está recibiendo este beneficio, o no, porque llega por algún programa social y tal vez no se dé cuenta que está percibiendo un monto extra para esto. Para aquellos que no estén inscriptos vamos a trabajar fuerte para que reciban el beneficio” finalizó.

El pobre no puede esperar, ni caminar, ni boicotear

Ante el aumento desmedido de muchos productos y servicios, autoridades nacionales y provinciales abocadas a la administración pública de los recursos energénticos, salieron a decir que es el cliente el que tiene la última palabra y que de detectar abusos, el comprador debe cancelar la venta y listo. La idea propuesta se materializó en la voz del ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien, en conferencia de prensa, dijo: “Si le parece muy caro, no lo compre”. Esta afirmación, por un lado, está muy bien ya que propone la madurez por parte de los consumidores a fin de hacer respetar sus derechos ante tanto abusos, pero no se puede aplicar en todos los casos.

En la mayoría de los hogares argentinos, los pobres no tienen la posibilidad de salir a buscar precios, comparar y consultar. No tienen tiempo o no tienen auto. En otras palabras, no tienen las mismas posibilidades que los demás para comprar de forma “inteligente” y así poder eludir los abusos que hoy marcan el camino del mercado.

El pobre tampoco tiene tiempo. El frío ya llegó y la garrafa hace falta, por lo que el consejo de “esperar” a que se instale la temporada y se normalice la oferta y la demanda, no sirve para nada.

Los más necesitados hoy sufren el frío y muchos tampoco tienen Internet para hacer los trámites en la página de la ANSES para ingresar en el Plan Hogar. En otras palabras, el pobre deberá acostumbrarse a pasar frío.

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