psitacosis3

enero 7, 2015 11:20 pm

El Ministerio de Salud de la Nacional advirtió que existe un brote de psitacosis o “enfermedad del loro” en el país, por lo que es de vital importancia adquirir conocimientos sobre ella y evitar contraerla. Desde 2013 a la fecha, Mendoza presenta casos humanos de psitacosis, la mayoría de las veces se relacionan a la tenencia de la especie cata verde o común, no obstante, también están los que se vinculan con el cautiverio de aves silvestres, como el “siete cuchillos”, una de las aves con más presión de caza en la provincia.

A la psitacosis la produce una bacteria (Chlamydia psittaci) que se transmite al ser humano por medio de todas las aves silvestres, entre ellas, loros, guacamayos y catas; en especial las que están sometidas a cautiverio. Sin embargo, palomas, pavos, gansos y hasta las aves cantoras pueden transmitirla si se encuentran en un periodo de estrés o inmunodepresión. De allí la necesidad del Departamento de Enfermedades Zoonóticas de advertir sobre los riesgos de exponerse a una eventual transmisión.

Cuando las aves silvestres entran en un circuito ilegal de comercio se transportan y mantienen en condiciones de hacinamiento, suciedad, falta de alimentación y agua. Estos factores se suman al cambio de hábitat para producirles un pico tan alto de estrés que logra causarles, en muchos casos, la muerte. Las que sobreviven presentan un cuadro de inmunodepresión que favorece el surgimiento de enfermedades transmisibles al ser humano como es la psitacosis, también denominada ornitosis.

Esta enfermedad no suele generar síntomas en las aves pero en algunos casos les produce anorexia, pérdida de peso, diarrea y/o conjuntivitis. Es decir, las aves pueden portar la bacteria sin que el humano lo sepa, por lo tanto el riesgo aumenta. Su transmisión ocurre cuando las aves portadoras eliminan la bacteria en el medio ambiente a través de secreciones oculares, materia fecal, secreciones respiratorias y polvo de las plumas. Cuando estas secreciones se secan permanecen en el aire y las personas se infectan cuando las aspiran.

Cabe destacar que quienes están más expuestos a contraer la enfermedad son los propietarios de aves, los empleados de tiendas de mascotas, los trabajadores de las plantas de procesamiento de carne de aves y los veterinarios. Sin embargo, cualquier persona en contacto con un ave que tenga la bacteria puede enfermar, de ser así los síntomas que la manifiestan son: esputo teñido de sangre, tos seca con expectoración escasa, fiebre y escalofríos, dolor de cabeza, dolores articulares y/o musculares, dificultad para respirar, piel amarilla, aumento del bazo y alteraciones de la percepción.

Si bien la enfermedad suele ser leve o moderada, a veces puede ser grave, sobre todo en adultos mayores y ancianos que no reciben tratamiento. Cuando la psitacosis se desarrolla en los humanos varía entre una infección sin enfermedad evidente, una enfermedad febril no específica o una neumonía. Es preciso acudir a consulta médica de inmediato en presencia de estos síntomas porque de ser abordada a tiempo se espera la recuperación completa pero de avanzar puede comprometer el cerebro, disminuir la función pulmonar, provocar una infección en la válvula cardíaca o inflamar el hígado. El tratamiento consiste en la ingesta de antibióticos durante 14 días mientras se controla a los contactos de la persona enferma para identificar los síntomas en forma precoz.

Para prevenir la enfermedad es preciso tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • No capturar aves silvestres, el estrés de un ave en cautiverio puede poner en riego su propia salud, la de quien la captura y la de toda su familia.
  • No comprar aves en la calle ni a vendedores ambulantes porque ellas son las que sufren mayor impacto de estrés, por lo tanto pueden desarrollar más enfermedades. Por otro lado, al comprar estas aves se fomenta su comercio ilegal.
  • Comprar aves anilladas que son las que provienen de un criadero y ya nacieron en cautiverio. Es preciso hacerlo en comercios habilitados, exigir certificado sanitario firmado por un veterinario con matrícula y solicitar comprobante de compra.
  • Desinfectar con lavandina diluida jaulas, bebederos y comederos de las aves en cautiverio. Mantener su ambiente ventilado, alimentarlas en forma correcta y no exponerlas a factores estresantes.
  • No liberar aves enfermas o que podrían estarlo, acudir a un veterinario para que recomiende un tratamiento específico para su caso. Tampoco mezclar aves criadas en cautiverio con aves salvajes o que no tengan certificado sanitario.
  • Evitar permanecer por largos períodos de tiempo en habitaciones cerradas y con aves.
  • De tener un ave enferma y con síntomas o que muere de manera sospechosa, envolverla en un diario embebido en lavandina, colocarla dentro de una bolsa plástica y llevarla al veterinario en la brevedad. Con más razón si el ave vive en la misma casa que comparte la familia.
  • Nunca levantar aves muertas de la vía pública, es una gran oportunidad para poner en riesgo la salud.

El alerta nacional que advierte el brote de psitacosis en la Argentina nos obliga a ser parte consciente y activa de la situación. Siempre es una mala decisión quitarles a las aves su libertad y retirarlas de su hábitat natural para encerrarlas en una jaula, ahora con más razón. Si no se piensa en ellas al ponerlas en cautiverio al menos habría que pensar en que el humano puede enfermar por esa misma razón.

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