Hinchada tomba

mayo 25, 2016 8:42 am

Que el árbol no tape el bosque. Godoy Cruz Antonio Tomba ha realizado una de sus mejores campañas en este tránsito por la primera división del fútbol argentino. De eso no hay ningún tipo de dudas, ya que las estadísticas así lo dicen, y lo dirán a lo largo de la historia. Será irrefutable al repasar dentro de unos años y ver como un conjunto del interior del país y con un presupuesto acotado, dio batalla hasta la última fecha para instalarse en una final de un torneo, peleando para tal cometido contra otros equipos con mucho más historia y poder.

Los fundamentos de esta lucha del equipo de Sebastián Méndez ya han sido materia de análisis en otras oportunidades. En tal sentido, basta con remontarse a la primera jornada para recalar en esta realidad y ver la evolución y el crecimiento futbolístico derrochado en cada una de las canchas en donde le tocó dirimir.

Un partido de fútbol se puede ganar o perder de casualidad, pero depende de la causalidad mantenerse en lo más alto de la tabla de puntuaciones en condiciones poco favorables durante gran parte del certamen. El Tomba lo hizo. Con mucho esfuerzo y compromiso se planteó como único objetivo ganar el campeonato; y estuvo muy cerca. Estuvo, y está, en un lugar de privilegio. En ese lugar en donde quisieran estar los treinta equipos que comenzaron a disputar este Torneo de Transición y que el reglamento adjudicó sólo para cuatro. Ahí está el Expreso, entre los mejores cuatro equipos del país, por delante de casi todos los grandes y de otros con mucho más recorrido en la élite de nuestro fútbol doméstico.

No es poco lo conseguido, al contrario, es la recuperación de un estilo, de una estirpe, hasta si se quiere de una mística que insertó nuevamente a la institución de nuestra provincia en el plano nacional. Pero esencialmente se recuperó el prestigio que en los últimos tiempos se veía como algo lejano, aquí está lo importante.

El último domingo en Pueblo Viejo no fue la mejor presentación de los muchachos del Gallego. Jugó mal el partido que debía jugar mejor que ningún otro. Sólo eso. No es tiempo de buscar culpables de un resultado adverso, ni ver fantasmas externos que sólo sirven para desviar la atención de lo que en definitiva un juego puede aportar para analizar. Se perdió un partido de fútbol, como otras veces se ganó o se empató. Tan simple y sencillo como eso, con la mirada siempre enfocando al bosque. Aún queda la oportunidad de volver a estar en un torneo internacional, y Godoy Cruz debe afrontar ese compromiso con la humildad y la rebeldía de siempre. Pero debe ser consciente de lo que está en disputa, que también es muy importante.

Entonces, tiene que ser el momento del reconocimiento y el agradecimiento a este grupo de jugadores, entrenadores y dirigentes por poner en alto nuevamente al fútbol de nuestra provincia, y entender que este es el camino apto para transitar. La institución bodeguera volvió a tener prestigio, condición que no se compra ni se negocia, sólo se consigue en base a mucho trabajo, perseverancia, sentido de pertenencia y solvencia institucional. Valores que debe atesorar y no volver a poner en juego, para seguir solidificando la estructura social y deportiva de un club en constante crecimiento. Y por si todo esto fuera poco, cuenta además con el apoyo de todo el pueblo bodeguero, que como siempre, estuvo a la altura de los acontecimientos.

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