Inmortalidad

mayo 16, 2016 11:45 am

La mayoría de los seres vivos estamos condenados a morir de una u otra manera. Pero existe un animal en este planeta que es virtualmente inmortal. Y decimos virtualmente porque puede ser asesinado por un yunque, como cualquier cosa del universo, pero no puede morir de viejo. Y esto no significa que no envejezca, sino algo mucho más extraño y fascinante: cuando llega a viejo, rejuvenece.

TURRIT 02

Se trata de una especie de medusa llamada Turritopsis Nutricula, a la que de ahora en adelante vamos a llamar Turrito por cuestiones prácticas. Turrito es un hidrozoo, o sea, un animal marino de unos milímetros de largo y casi transparente, y es el único ser viviente que los científicos consideran que ha logrado engañar a la muerte.

Los Turritos, cuando alcanzan su madurez sexual, revierten completamente su estado hacia una nueva pubertad. En realidad no rejuvenecen en un sentido técnico, pero sus cuerpos cambian de la misma forma radical que lo haría el tuyo si mañana despertaras siendo un bebé. Vuelven a empezar casi desde cero. No sólo sus características sexuales cambian, sino que, por ejemplo, pasan de tener casi 100 tentáculos a tener sólo unos pares, para luego volver a comenzar todas las etapas de crecimiento (y decrecimiento, otra vez).

TURRIT 01 copia

Lo logran transformando sus células en otro tipo de células a través de un proceso llamado transdiferenciación, que generalmente sólo se observa en animales que pueden regenerar órganos o extremidades. Los Turritos lo aplican invariablemente a todo su cuerpo cada vez que alcanzan determinado punto de sus ciclos. Los detalles de este proceso pueden leerse en inglés en Developmental Biology.

Conocé a la Medusa Inmortal en este video:

Turrito no es la única idea en la que está trabajando la naturaleza para alcanzar la inmortalidad (o lo más parecido a ella): en el reino vegetal, no sólo las semillas pueden permanecer en suspensión animada durante siglos para luego vivir como si nada, sino que también hay especies de álamos que comparten las raíces y el ADN, por lo que, biológicamente, cada árbol es sólo una extremidad de un organismo gigantesco (un bosque) que, hasta donde sabemos, puede vivir al menos 80 mil años. Por otro lado, también existen colonias clonales como estas pero de algas, con más de 100 mil años de edad.

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