tomba aaj

agosto 3, 2015 10:26 am

En tiempos egoístas y mezquinos, es fácil engañarse con lo que, supuestamente, son propuestas audaces. En el fútbol argentino de hoy, evidentemente, no hay que hacer mucho mérito para sobresalir. Basta con tratar de imitar modelos que fueron exitosos, más desde lo ideológico que desde el resultado.

Es una constante de la última década, que varios de los nuevos entrenadores, sean discípulos de Marcelo Bielsa, el tema es que para ser Bielsa no basta con que te haya entrenado, por que lo que lo diferencian a él del resto, son los detalles futbolísticos y extra futbolísticos.

Velocidad no es lo mismo que vértigo, de hecho la primera es parte de la segunda. Un equipo puede ser muy vertical y sus transiciones muy veloces pero nunca más rápidas que el elemento, o sea, la pelota. Los jugadores son atletas, pero no deben olvidar que la segunda es una condición de la primera y no al revés.

En Godoy Cruz, es admirable el cambio de velocidad y el compromiso con que sus jugadores presionan corriendo por todo el campo, pero confunden velocidad con vértigo, que es la precisión en velocidad con ideas. En algunas circunstancias del juego, el Tomba piensa más en la recuperación que en la elaboración, cuando consigue el elemento, confunde intensidad con ansiedad y eso sucede cuando no hay ideas o interpretes para entender lo que pide esa situación de ataque, o una posible situación de ataque originada en aquel que entienda el juego y sus circunstancias.

Hoy los jugadores piensan solamente en el concepto, pero se olvidaron de la improvisación y de jugar. Hoy parecen atletas futbolistas, que se olvidaron de jugar a la pelota.

Por Gabriel Landart

Dejá tu opinión

comentarios