CFK

abril 18, 2016 7:54 am

Hace poco expresábamos que la capacidad de asombro del pueblo argentino se muestra inagotable. La misma, que por estos días tuvo nueva convocatoria ante los ojos del país.

La justicia funcionando a pleno convoca, imputa, procesa y va en camino de esperados juicios a todos aquellos que han sometido a la República Argentina a volúmenes de corrupción tan grandes que no tienen precedentes en la historia de la nación. Al mismo tiempo recibe una andanada de insultos e injurias de aquellos a los que sus brazos ejecutores están alcanzando.

Quizá la lentitud de los procedimientos judiciales son los más cuestionados y los menos entendibles por la gente. Pero la justicia está encaminada como lo está esperando la ciudadanía desde hace mucho tiempo. Si bien no es lo deseado, porque se ha tomado sus tiempos, (característica de la justicia argentina) y se los seguirá tomando, por sus estrados han comenzado a desfilar quienes cometieron delitos de corrupción y faltaron a sus deberes de funcionario público. También quienes fueron el soporte externo de tamañas maniobras, que ya fueron imputados, procesados y encarcelados.

A contra partida de lo expresado sucede con contundencia, rapidez y determinación la citación en una de las causas en las que está involucrada Cristina Fernández de Kirchner. El denominado “dólar a futuro” es una causa que para muchos es la más “débil”, ya que las maniobras realizadas durante el segundo gobierno de la ex mandataria estaban enmarcadas en políticas de estados, de acuerdo al argumento de la defensa. Para la parte acusatoria hay delito de cómo se concibieron desde el Banco Central aquellos contratos negociados con diferentes empresas con un valor de “dólar a futuro” a 10 pesos, cuando la moneda norteamericana no superada los 6 pesos. Como se sabe hoy el dólar está a 14,50 y el Central debe hacerse cargo de desfasaje de algo que en su momento tuvo la especulación electoral que no iba a cambiar el esquema político doctrinario del gobierno, por lo que las medidas cambiarias se mantendrían. El cambio de manos políticas que administran la nación y la liberación del dólar dejaron todo este asunto al descubierto y aún así no se puede determinar si lo actuado por el gobierno “kirchnerista” constituyó delito.

Ante la primera causa que involucra a la ex primera mandataria se arma un “verdadero circo mediático”, cual si fuese añejas revoluciones del pueblo para salvar a su líder de la hoguera. Con la diferencia que la gente que fue a los tribunales federales de Comodoro Py (Capital Federal) no era un pueblo con reacción espontánea, ya que a los que allí fueron se les pagó con la movilidad, la comida y un dinero extra. Y porque NO había ningún líder en la hoguera. Todo esto sirvió para que Cristina Kirchner y sus seguidores “le faltaran el respeto a la justicia, a las instituciones y a la constitución de la nación. Una cuestión que ni siquiera contó con el aval político del justicialismo que no solo estuvo ausente de ese sitio, sino que se llamó a sugestivo silencio.

De todas maneras allí estuvo la ex mandataria arengando a la multitud que juntó ese brazo político que creó alguna vez el extinto presidente Néstor Kirchner, llamado “La Cámpora”. Faltando a la historia cuando evocó maliciosamente al presidente Hipólito Yrigoyen, quien sufriera en su momento la intolerancia del autoritarismo cívico-militar. Provocando al poder judicial con irrespetuosa dialéctica por la causa de la que había sido imputada y al mismo tiempo con descaro intencional NO expresar un ápice sobre las causas Hotesur, los desvíos de fondos y lavado de dinero en la que está involucrada, junto a su desaparecido marido y tiene detenido a Lázaro Báez y su contador.

Pero también Cristina Kirchner con sorprendente desparpajo le habló a esa gente a la que no solo NO le había hablado en sus dos mandatos presidenciales, sino que había ignorado en aquellas respuestas que ese argentino necesitaba por la pobreza e indigencia que los sometía. Tanto como inseguridad, desocupación, precaria salud y endeble educación. A la misma gente que le legó inflación y un destruido sistema energético, que alguna vez supo de gloria para el pueblo de la nación y orgullo de país ante los ojos del mundo. Aspectos que aún persisten y que el actual gobierno todavía no ha dado respuestas, pero que NO es el responsable como intencionalmente la imputada ex presidenta le endilga.

Ante todo esto el remache de un discurso prácticamente transmitido en cadena por todos los canales de televisión del país, a pesar que despotricó y vilipendió (como es su costumbre) a la prensa argentina, la señora “llamó a un frente ciudadano”. Estratégica y maquiavélica postura que sorprendió a propios y extraños por eso que analizábamos de cómo trató a la gente y porque jamás en sus discursos utilizó el término y mucho menos se dirigió a ese “ciudadano”. Toda una muestra que Cristina Fernández de Kirchner se está quedando sola, que la estructura del Movimiento Nacional Justicialista ya no la contiene. Esto último se confirma cuando en el armado de lista de futuras autoridades, el kirchnerismo queda afuera. Sola, sin acompañamiento sindical, social y empresario que supo tener. Ni hablar el silencio de los gobernadores peronistas, que en muchos casos (o en todos) se sobre entiende un pase de factura al modo autoritario y de sometimiento que tuvieron las provincias y sus mandatarios durante los dos períodos de sus presidencias.

Es evidente que Cristina Fernández de Kirchner está desesperada, aunque no “lo quiera demostrar”. Que con la única compañía de “La Cámpora” y un puñado de legisladores de la nación se hace fuerte para intentar frenar lo que para ella es una embestida, mientras que para la DEMOCRACIA argentina es el real funcionamiento de los poderes e instituciones del estado. Por lo que la justicia la volverá a imputar, citar y si se comprueba lo que el país sospecha, procesar y enjuiciar. Con aquellas “otras causas” que no revisten dudas y tienen contundente peso a diferencia por la que recientemente con absoluta soberbia fue ante los tribunales.

Mientras tanto ella, instalada en la ciudad de Buenos Aires intentará tardíamente acordarse de que existía ese ciudadano haciendo caldo de cultivo del difícil momento que viven los argentinos. Otro grave error que puede llegar a cometer o quizá el último, por subestimar la capacidad intelectual y de memoria ciudadana. La misma que tiene bien claro quiénes HAN SIDO responsables de la precariedad absoluta a la que fue sometida la nación. Y al mismo tiempo los responsables de esa división sectaria que los habitantes quieren superar con el ejercicio de la democracia y todo lo que ella contiene.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

Dejá tu opinión

comentarios