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mayo 16, 2016 8:48 pm

La escalada de tensión en Europa del Este a causa de los “movimientos” en el equilibrio estratégico entre la Federación Rusa y la OTAN puede arrastrar a una inestabilidad creciente en toda la región. “Hemos acordado que vamos a elaborar juntos las medidas adecuadas de reacción”, dijo el canciller bielorruso, Vladimir Makei, en una conferencia de prensa tras reunirse en Moscú con su colega ruso, Serguei Lavrov. “Nuestros socios occidentales ahora están hablando del despliegue adicional de tropas en varios países vecinos. Esto nos causa preocupación”, aseguró para advertir luego sin medias tintas: “Se lo decimos claramente a nuestros socios europeos. Esto aumenta la tensión en la región”.

Por su parte, el canciller ruso manifestó que Moscú y Minsk comparten la preocupación por el fortalecimiento de la presencia de la OTAN en el Este de Europa.

La semana pasada, el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció que su país se verá obligado a estudiar cómo neutralizar las amenazas a su seguridad que supone el escudo antimisiles. “Después del emplazamiento de estos elementos del sistema de defensa antimisiles, nos veremos obligados a pensar en cómo neutralizar las amenazas a la seguridad de la Federación Rusa”, dijo el jefe del Kremlin.

Putin indicó que la ampliación del escudo de misiles estadounidense al Mediterráneo, Rumania y Polonia es un intento de “desatar una nueva carrera armamentista”. Estados Unidos sostiene que se trata de un “sistema defensivo”, algo que rechazó de plano Putin asegurando que son “parte del arsenal nuclear estadounidense”, por lo que advirtió que realizará cambios en sus planes armamentísticos y militares “para dar una respuesta adecuada a las amenazas”.

Esa advertencia de Putin fue realizada, además, el mismo día en que Estados Unidos comenzó la tercera fase de la parte polaca del escudo antimisiles de la OTAN, en Redzikowo, apenas a 250 kilómetros del enclave ruso de Kaliningrado.

El antiguo aeródromo militar de Redzikowo acogerá un contingente de 300 efectivos estadounidenses y 250 polacos, lo que el ministro de Relaciones Exteriores polaco, Witold Waszczykowski, calificó como un “notable” refuerzo de la seguridad de su país.

En contrapartida, el presidente Barack Obama y sus pares de los países nórdicos dieron vuelta la acusación y denunciaron el pasado viernes la “creciente” presencia militar de Moscú en el mar Báltico al tiempo que reafirmaron las sanciones en su contra por la anexión de Crimea al territorio ruso en 2014.

Fue en ocasión de celebrarse una cumbre en la Casa Blanca con los mandatarios de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, en la que expresaron sus “preocupaciones sobre la agresiva presencia militar de Rusia”, según declaró el mandatario a los periodistas al término de la cumbre.

El dispositivo antimisiles americano en Europa consta de un radar de alerta temprana en Turquía, operado desde la base aérea de Ramstein en Alemania,cuatro navíos estadounidenses anclados en Rota (Cádiz) y equipados con cohetes interceptores SM-3, otros 24 misiles del mismo tipo instalados en Deveselu (Rumanía) y por lo menos 10 más que tendrá Polonia en Redzikowo.

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Las bases rumana y polaca contarán también con sus propias estaciones de radar y, junto con la situada en Turquía, vigilarán cualquier disparo de misil, sobre todo de corto y medio alcance, que se produzca en la proximidad inmediata del ámbito de la OTAN. Si el cohete detectado es considerado hostil, se efectuará el lanzamiento de los misiles interceptores SM-3 desplegados en Deveselu, Redzikowo o en los barcos con base en Rota. El sistema “Aegis” será el encargado de guiar a los cohetes hasta su objetivo y la destrucción del ingenio enemigo se produciría fuera de las fronteras de la Alianza.

 

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