accidente

octubre 23, 2016 9:09 am

Un estudio realizado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) Argentina sobre seguridad vial incluyó un circuito por una ciudad y otro mixto (ciudad y autopista). En ambos, se comprobó que, a mayor velocidad, se ganan pocos minutos pero aumenta considerablemente la posibilidad de sufrir un siniestro.

A modo de ejemplo, la diferencia entre circular a 130 o 110 kilómetros por hora en un trayecto de 107,5 kilómetros sólo permite ganar 8 minutos e incrementa 33% las chances de sufrir un siniestro. Esto, según los dados dados a conocer en Mendoza por la Unidad Ejecutiva de Seguridad Vial, bajo la órbita de la Secretaría de Servicios Públicos.

A mayor velocidad, el conductor tiene menor margen de error para la maniobra y las consecuencias pueden ser más graves. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que el 40% de los choques se deben al exceso de velocidad. Según diversos estudios internacionales, un aumento del 5% en la velocidad media supone un incremento aproximado del 10% de los siniestros con heridos y del 20% de los siniestros mortales.

¿Cómo influye la velocidad?

Incrementar la velocidad no sólo infringe una norma sino que también afecta considerablemente a la conducción y al vehículo en distintos aspectos.

Visión periférica: cuando una persona circula a una velocidad excesivamente superior a la máxima permitida, el campo de visión del conductor se achica y sólo comienza a prestar atención a lo que pasa adelante. Entonces, deja de tener noción de lo que sucede a los costados de la ruta.

Por ejemplo, a 40 km/h, el conductor tiene un campo de visión de 100 grados, lo que le permite ver obstáculos situados en los laterales de la vía y otros peligros potenciales. A 70 km/h, el campo disminuye a 75, mientras que a 130 km/h, su campo de visión cubre unos 30º, lo que reduce considerablemente su capacidad de valorar cualquier peligro potencial.

Distancia de frenado: desde el momento que uno percibe un potencial riesgo en la conducción y decide frenar, pasa aproximadamente 1 segundo. En este tiempo, el conductor percibe, reacciona y comienza a frenar. Teniendo en cuenta esto, a modo de ejemplo, un conductor que circula a 90 km/h y frena a fondo recorre aproximadamente 70 metros hasta detener su vehículo a cero. Mientras que el vehículo que circula a 110 km/h recorrerá 98 metros y el que circula a 130 km/h avanzará 131 metros hasta detenerse por completo.

Comportamiento estructural: las estructuras de los vehículos son diseñadas para absorber la mayor cantidad de energía posible para que las deformaciones no alcancen el habitáculo y no dañen a los pasajeros. Pero cuando se supera una cierta velocidad, no hay estructura que resista un impacto, tanto sea de frente como de lateral./ Fuente: Prensa Mendoza

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