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octubre 16, 2014 5:47 pm

El sábado se conmemoró el Día Internacional de los Cuidados Paliativos, fecha en la que muchos países reparan en la temática para acercarla a la sociedad y revisar sus acciones de salud al respecto. En Mendoza, durante los últimos días hubo entrega de folletos y difusión del concepto en la comunidad y se realizó en la Legislatura un encuentro para continuar con la concientización del tema.

Estas medidas se enmarcan en una propuesta de la Organización Mundial de la Salud (OSM) que tiene como objetivo abordarlos mediante un enfoque de atención integral, interdisciplinaria, que mejora la calidad de vida de las personas y de sus familias al afrontar situaciones de diagnóstico de enfermedades que no responden a un tratamiento curativo. Así, los cuidados paliativos refieren a la prevención, evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas físicos, psicológicos y espirituales.

En su inicio, los cuidados paliativos se asociaron con la atención de personas con cáncer, pero en la actualidad la OSM amplía ese concepto para acercarlo a otros enfermos que puedan recibir beneficios de su aplicación, como por ejemplo aquellos que sufren HIV, enfermedad pulmonar crónica (EPOC), demencia, insuficiencia cardíaca, renal o hepática avanzadas o enfermedades neurológicas como Parkinson y esclerosis múltiple o amiotrófica, entre otras.

Estos cuidados proporcionan alivio al dolor y otros síntomas; afirman la vida y consideran a la muerte como un proceso natural y no intentan acelerarla o retrasarla; integran aspectos espirituales y psicológicos del cuidado del paciente y ofrecen un sistema de soporte para acompañar a la familia en la adopción a la enfermedad, el tratamiento y en situaciones de duelo. Para poder brindar todo este abanico de servicios los cuidados paliativos deben otorgarlos equipos multidisciplinarios de profesionales, de modo que los pacientes y sus familiares reciban respuesta a sus necesidades.

Cualquier profesional de salud, o relacionado a ella, puede hacerse cargo aunque algunos se especializan en ellos: médicos, enfermeros, nutricionistas, trabajadores sociales, psicólogos, masajistas, religiosos. Por otro lado, deberían ofrecerse en hospitales, agencias de atención médica domiciliaria, clínicas de oncología y de convalecencia, entre otros prestadores de salud.

Quienes trabajan en forma diaria en este tipo de abordaje aseguran que estos cuidados mejoran la calidad de vida y pueden aplicarse desde el momento del diagnóstico, en el curso de la enfermedad, los tratamientos y al final de la vida. A su vez, incluyen aquellas investigaciones que se precisan para comprender mejor la afección y afrontar situaciones clínicas complejas.

Es preciso distinguir entre cuidados paliativos y tratamiento paliativo. Ambos procuran otorgar bienestar a enfermos graves pero los primeros pueden empezar en el momento del diagnóstico y continuar durante el tratamiento; mientras que el segundo comienza al suspenderse el tratamiento de la enfermedad porque se sabe que el paciente no sobrevivirá a ella. Este tratamiento especial suele ofrecerse cuando se estima que la persona vivirá seis meses o menos.

Por su parte, los cuidados paliativos incluyen todos los servicios que una persona cuya enfermedad no tiene cura puede necesitar:

  • Mitigación de los problemas físicos: dolor, dificultad para dormir y/o respirar, inapetencia o enfermedades del estómago, entre otros. En este sentido se utilizan medicamentos, orientación nutricional, fisioterapia, terapias integradoras, etc.
  • Mitigación de los problemas emocionales, sociales y de afrontamiento: los pacientes y su familia enfrentan estrés durante una enfermedad que puede provocar miedo, ansiedad, desesperanza o depresión. Los miembros de la familia pueden ser parte activa de los cuidados paliativos y brindarlos sin abandonar sus quehaceres cotidianos.  En este aspecto es importante el asesoramiento, los grupos de apoyo, las reuniones familiares y las remisiones a profesionales en salud mental.
  • Mitigación de los problemas prácticos tales como laborales o de dinero, inquietudes sobre el seguro y asuntos legales. Aquí el equipo de cuidados paliativos puede, por ejemplo, explicar formularios médicos complejos o ayudar a las familias a entender opciones de tratamiento, proporcionar o remitir a las familias a asesoría financiera y ayudar a conectarse con recursos de transporte y alojamiento.
  • Asuntos espirituales: cuando  una persona sufre una enfermedad grave puede cuestionar su fe o intentar buscarle un sentido a su presente. El equipo de cuidados paliativos puede ayudar a los pacientes y a sus familias a explorar sus creencias y valores para acercarlos a la aceptación y a la paz.

Si una persona enferma de gravedad se ve frente a estos cuadros complejos de situación debe comentarle al médico qué es lo que más le molesta y lo que más le preocupa. De ser necesario, debe darle una copia de su testamento vital o un poder de asistencia médica. Es recomendable que le pregunte al profesional qué servicios de cuidados paliativos están disponibles y si son cubiertos por el seguro médico; si no se cuenta con él entonces es bueno hablar con un trabajador social o un asesor financiero del prestador de servicios de salud. Se recomienda conocer todas las opciones disponibles para su bienestar y también aquellas que se relacionan con la prolongación o no de la vida.

En Mendoza, la Ley 8312 creó el Programa Provincial de Cuidados Paliativos y al menos dos de sus centros se destacan por su labor y sus resultados, el del Hospital Central y el del Notti. Además, la Fundación AMPARO de Cuidados Paliativos también proporciona ayuda y contención a quienes sufren enfermedades graves y a sus familias: si desea información, acceda a su páginahttp://www.grupoamparo.org/.

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