Marcos Peña Macri Prat Gay

mayo 16, 2016 9:30 pm

Se le torna difícil al presidente Mauricio Macri la gestión en estos primeros cinco meses de gobierno, con varios frentes de extrema oposición abiertos en tan escaso tiempo.

Él mismo admite que “el camino a veces se torna difícil”, pero invita a no perder la esperanza porque entiende que se hace lo necesario para progresar. “Vamos a estar mejor. Confíen”, les asegura a los argentinos.

La estrategia de Massa…

En estas últimas semanas, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, no ha dejado de hostigar al Gobierno macrista; su mayor exposición como firme opositor la está ejerciendo por estos días fogoneando el proyecto de la ley antidespidos, la cual seguramente será aprobada, con reformas y con la colaboración de sus legisladores, este miércoles en la Cámara de Diputados, para de ese modo volver a ser tratada en el Senado nacional.

Resulta sospechosa esta repentina virulencia para con el Gobierno nacional, y algunos analistas ven detrás de esta mediática oposición el relanzamiento de Massa como futuro presidenciable, algo que para el hombre común suena por demás extemporáneo, y deja visualizar el poco apoyo patriótico de algunos dirigentes, los que se aprovechan del mal momento del país, sin percatarse que los problemas del Gobierno son también problemas de la gente.

Cuando todos piden al unísono la unidad de la clase dirigente como un modo de empezar a morigerar tantos ajustes e inflación, algunos sólo piensan en su propio posicionamiento, una forma egoísta que aprovecha las falencias y debilidades del Gobierno para llevar agua para su molino.

…El kirchnerismo, sin autocrítica

Decididamente, el sector conformado por el ala dura que sostiene a Cristina Fernández, cuyos principales referentes son dirigentes de La Cámpora, no se ha tomado ni un solo segundo en hacer una autocrítica de las tantas falencias que tuvo su gestión. Para colmo de males, no se les ocurre una mejor idea que achacarle los males de toda la Argentina al actual gobierno macrista.

También lo consideran como el ejecutor de las medidas judiciales por las cuales se procesa a varios funcionarios del anterior gobierno, entre ellos a la ex presidenta CFK, además de Jaime, Kicilloff, De Vido, Aníbal Fernández, Vanoli, entre otros, como si también fuera la culpa del PRO que Lázaro Báez, Ricardo Jaime y Milagro Sala se encuentren detenidos, cuando hay evidencias de corrupción por doquier, con bolsos, maletas, bóvedas y máquinas de contar dinero incluidos.

La Justicia –en apariencia– ha empezado a ponerse los pantalones largos y por eso hay que dejar de pensar que cada vez que se procesa a alguien es porque detrás de esa decisión está la política. En venganza, el kirchnerismo aprovecha cualquier oportunidad para hostigar al macrismo, aunque a veces se olvide de cómo actuó en circunstancias similares.

Por ejemplo, en tiempos pasados, cuando otros proponían la ley antidespidos y la propia CFK, por entonces legisladora, se abstenía mostrando su disconformidad con ese proyecto. Ahora, desde Calafate imparte la orden a sus legisladores de motorizar esta ley, además de indicarles que se opongan a todas las iniciativas del Gobierno; no importa que sean malas o buenas, lo importante es obstaculizar y ponerle palos en la rueda al Presidente.

Nadie pide que piensen ideológicamente como el actual Gobierno, sólo se les pide que ayuden a arreglar este gran desaguisado que ellos ayudaran a formar y que al menos tengan algo de memoria.

…Un sindicalismo revoltoso

Parece que la regla de oro del folclore del PJ de que para un peronista no hay nada mejor que otro peronista, es aplicado ahora a la perfección por algunos sindicalistas.

Será por eso que a los gobiernos radicales de Alfonsín y De La Rúa les hicieron 22 paros nacionales en sólo ocho años, pero a Menem, en diez, le hicieron sólo ocho paros, a Duhalde uno, a Néstor Kirchner ninguno y a CFK en ocho años, cinco.

Ahora es el turno de la administración de Mauricio Macri, quien tiene que sufrir los caprichos de sindicalistas que terminan perjudicando a todo un país. Vale la pena aclarar que todavía no se cumple ni medio año de un gobierno que heredó una pesada herencia, lo que parece que algunos han olvidado y presionan, cuando en realidad son tiempos de ayudar.

En realidad, el sindicalismo todo tendría que aplicar otra frase de cabecera del general Perón: “A esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”. El pueblo lo agradecería.

…Y los errores propios

Otro frente que el Gobierno debe solucionar lo antes posible son sus propias debilidades, entre las que se encuentran los errores de comunicación.

Debería poner también mayor firmeza para frenar a algunos empresarios inescrupulosos que se están haciendo la primavera a costa de la pobreza de la gente. Es que demasiado tarde se efectuó el ‘acuerdo’ suspendiendo despidos por noventa días, cuando la ley antidespidos ya estaba demasiada avanzada en el Congreso.

Pero también se necesita de un jefe de Gabinete con cintura política. Como Menem tuvo a Corach, Néstor Kirchner a Alberto Fernández y CFK a Aníbal Fernández, Macri debería fortalecer a una de sus principales espadas, que por el momento aparece como demasiado tranquilo e impávido. No es que Marcos Peña sea un mal funcionario, sino que por estos tiempos se requiere de un filtro importante que pare los golpes que van directos hacia la figura del Presidente.

Si bien es cierto que están ordenando una pesada herencia, también lo es que a los Ceos hay que ponerles más refuerzos a su lado, como podrían ser dirigentes experimentados en la política en quienes puedan apoyarse al tomar sus decisiones más críticas.

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