Bandera argentina

diciembre 4, 2015 7:30 pm

Por estos días los ciudadanos de estas tierras tienen dentro de sí una mezcla rara de alegría, expectativa, incertidumbre, preocupación y hasta temor.

La transición de provincias y de la nación que deberían ser democráticas y pletóricas de lógicas esperanzas que implican las renovaciones de gobiernos, están llegando a un inmerecido punto de máxima tensión con ingredientes  desagradables y nocivos para la democracia en sí.

La economía acompasada por una despiadada inflación se muestra insultante y con agresiva depredación en la manutención de los hogares argentinos. Situación que deja un escenario de descontrol de precios sobre la canasta básica de alimentos. Allí donde la especulación se muestra sin tapujos y en un innecesario sálvese quien pueda. Pero ojo, también con aquellos que hacen eso de, “a río revuelto ganancia de pescadores”, que nunca faltaron en distintos momentos de esa historia de país que se mostró traumática en muchos de sus tramos

Y ahí están “transición democrática y estado económico”, haciendo tortuosos la finalización del complejo ciclo gubernamental, el año calendario, el año electoral y el precario vivir de la gente. Todos juntos y empecinados para que le cuestión se dispare en cualquier dirección, menos hacia esos caminos que el país, la provincia y sus habitantes merecen.

Uno no puede concebir que cierta clase política, algunos empresarios y dirigentes se refrieguen las manos al son de maquiavélicos pensamientos que “solo perjudiquen al conjunto de la nación”. Sectarias maniobras que se muestran sin tapujos. Que los ciudadanos deben contrarrestar sin dilación alguna con enérgicas posturas aferrados a las leyes y a la constitución que contienen sus derechos.

Las señales de todo lo expresado se inician desde el núcleo central del poder donde las decisiones presidenciales le dicen a la gente dos cosas: “que durante todo este tiempo se esquilmaron las arcas provinciales que alimentan el sacrificio de cada ciudadano que paga impuestos, negando modificaciones a la coparticipación federal de impuestos. Y que ahora que dejan el poder, abren los maliciosos diques que contenían nuestros dineros para que vuelvan a las provincias, acondicionando la maniobrabilidad del futuro gobierno con los escasos dineros que dejan en la reserva monetaria del país”. Eso, entre algunos puntos de la economía argentina, porque está también lo institucional donde “desplante y falta de consideración hacia quienes asumirán el gobierno de la nación” es el vergonzoso ejemplo de esas antinomias que fueron sembradas intencionalmente en los últimos tiempos. Está claro que la división del país se ha consumado y eso es muy preocupante. Debilita las instituciones, debilita el pensamiento por diferente que sea y su sano disenso; debilita esa democracia que tanto nos costó alcanzar.

El convulsionado escenario mendocino

En este estado provincial cuyano las cosas no son tan diferentes a lo que muestra el país. Si, sobresale la angustia que tienen los mendocinos, porque no recuerdan situación similar desde el regreso a la democracia. Una situación de dura convulsión alimentada  por marchas y protestas. Hospitales paralizados por falta de insumos y de pago de salario de profesionales y no profesionales de la salud. Escuelas que han detenido el ciclo lectivo 2015 porque sus edificios están deteriorados, no se da el servicio nutricional a miles de niños pobres que allí concurren por falta de pago a proveedores y porque a sus docentes se les abonó en forma tardía sus magros salarios. Municipios que están agobiados de deudas a proveedores. Deudas que surgen en esa rara mezcla de falta de pago de coparticipación municipal por parte de la provincia, pero también por graves irregularidades que hicieron los responsables de los ejecutivos comunales y que la justicia penal está investigando. En definitiva, municipios que tuvieron que cerrar sus puertas porque la basura los tapa en el paso de cada virulenta marcha de sus empleados.

A pesar de todo lo anteriormente expresado, los pasos de la historia nacional y provincial se dirigen a nuevos tiempos. Tiempos que el ciudadano debe asumir y hasta se diría “abrazar” con fuertes convicciones que sus decisiones de un tiempo mejor para el país y la provincia deben sobrevenir sin interferencias y sin golpes bajos. Ese ciudadano y su familia lo merecen. Y así lo deben asumir “políticos y todos aquellos” que todavía no entendieron o no quisieron entender que en nuestra tierra soplan vientos de igualdad en el vivir de la gente. Eso que Cristina Fernández de Kirchner y el esquema de poder que la ha contenido NO comulgaron. Eso que Francisco Pérez “no supo o no quiso defender”. Dirigentes que estarán hasta el próximo miércoles en esos luminosos lugares que con absoluta convicción los colocó el 54 % del electorado nacional y que desde hace mucho tiempo los fue apagando hacia los oscuros lugares de la historia olvidada del país en general y de Mendoza en particular.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

Foto: Gustavo Val

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