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octubre 27, 2016 9:45 am

Tomó media sanción una propuesta de ley de mi autoría que viene a fortalecer la prevención de la violencia de género, incorporando la problemática en los establecimientos de salud pública estatales mediante la organización de Unidades de Atención de Violencia de Género (UAVG) en cada uno de los efectores.

Los lamentables femicidios ocurridos el último mes en nuestra provincia, en la mayoría de ellos sin haber denuncias previas, nos lleva a pensar que no sólo hay que legislar y atender sobre las situaciones donde ya se ha violentado a las mujeres.

En esos casos se ha avanzado desde el Ejecutivo con la creación de un programa de ayuda social directa a mujeres en situación de violencia de género; se construye el primer refugio provincial que espera desde 1994; el ministro de Salud anunció 29 millones de pesos asignados para el presupuesto; Mendoza fue la primera provincia del país en adherirse al Plan Nacional de Acción para dar efectivo cumplimiento a la Ley Nº 26.485; se efectiviza la Fiscalía Especial por Violencia de Género; se actualiza un protocolo de actuación y recepción de denuncias; se impulsan pulseras electrónicas, botones antipánico y aplicación para teléfonos móviles para darle mayor respaldo a las medidas judiciales como la prohibición de acercamiento.

Necesitamos llegar antes a la identificación y la atención de la violencia hacia las mujeres, entendiendo el derecho de cada una de ellas a vivir una vida sin violencia.

Un actor fundamental en la vida cotidiana de todas las mujeres, incluyendo a las que viven en zonas rurales y sectores urbanos marginales, son los centros de salud o salas de atención primaria, es decir, los centros médicos asistenciales. Es allí donde van con sus hijos e hijas frecuentemente, realizan los controles de salud y reciben diferentes servicios sociales. Es el espacio público estatal al que mayormente concurren, además de las escuelas a las que asisten sus hijos/hijas.

Propongo acercar a las mujeres de Mendoza a través de este proyecto, la posibilidad de contar con equipos interdisciplinarios de atención integral en violencia de género en los centros médicos asistenciales más próximos a sus hogares mediante la organización de UAVG.

Las mismas tendrán a su cargo tanto la detección e identificación así como el apoyo y seguimiento mientras permanezcan en la institución, atención oportuna e integral y eventual derivación de las mujeres víctimas de violencia de género, en los términos de la Ley Nº 26.485, que asistan a cualquier efector de salud pública.

Entre sus objetivos se destaca el apoyar la restitución de derechos, la protección de las mujeres y la adopción de medidas tendientes a evitar cualquier tipo de violencia de género y su réplica; el implementar herramientas técnicas que permitan facilitar el manejo, reconocimiento y detección de violencia de género y el coordinar y articular acciones entre los organismos provinciales o municipales de salud pública, y/o de las áreas que implementen políticas de género.

Desde los servicios sanitarios se puede desempeñar un papel decisivo para ayudar a las mujeres que son objeto de violencia. Es posible que el/la profesional sanitario sea la única persona al margen de la familia a quien acude en busca de ayuda.

El principal desafío para los/las profesionales de la salud es aprender a detectar los casos de violencia, y ofrecer apoyo y seguimiento con el refuerzo y coordinación de los recursos disponibles.

Es ahí donde apuntamos con esta ley, que las mujeres encuentren en un espacio amigable, conocido y cercano a su hogar, a profesionales capaces de detectar posibles situaciones de violencia de género y prevenir su intensificación con el acompañamiento necesario.

Considero que el principal aporte de este proyecto es que está pensado desde las realidades de las mujeres que en la mayoría de los casos no llega a realizar la denuncia, y no sólo desde la mirada que pone el foco sólo en la atención y penalización luego de episodios graves y recurrentes de violencia.

Con esta ley las mujeres de las zonas más vulnerables y alejadas tendrán a una organización cercana, como lo son los centros médicos asistenciales que puedan brindarle apoyo, seguimiento y derivación si fuera necesario.

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