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julio 11, 2014 8:55 am

La obesidad y el sobrepeso son parte de las consideradas enfermedades modernas y devienen de una alteración en el balance de energía entre las calorías consumidas y las gastadas. En el mundo y en nuestro país cada vez hay más personas que las sufren, por ello se pide a la población cambiar los hábitos alimentarios en pro de conseguir mejor salud y por ende, mejor calidad de vida.
En la actualidad, a nivel mundial, se dan dos situaciones que profundizan el desarrollo tanto de una como de la otra: por un lado, el aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos ricos en grasas, sal y azúcares, pero pobres en fibras, vitaminas, minerales y otros micronutrientes; y por otro, el descenso de la actividad física debido a las nuevas formas de trabajo sedentario y/o las nuevas formas de desplazamiento.
Tanto la obesidad como el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa en el organismo que puede perjudicar la salud; tal es así, que algunos especialistas sostienen que más gente muere por ellas que por fumar. Un estudio reveló que las personas que sufren obesidad extrema tienen entre 7 y 14 años menos de vida que aquellos que poseen un peso saludable; mientras que los fumadores que tienen ese peso perderían alrededor de 9 años.

Conocé tu IMC
Para detectarlas es preciso determinar el índice de masa corporal (IMC), que es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla (altura). Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2). Calculá el tuyo en el link http://www.msal.gov.ar/argentina-saludable/plan/imc.html
Es importante conocer el IMC para saber si se está dentro de los parámetros saludables o dentro de los grupos de riesgo:
– IMC igual o superior a 25: sobrepeso
– IMC igual o superior a 30: obesidad
Es necesario que obesidad o sobrepeso se detecten a tiempo porque el peligro aumenta con los kilos. Además, un obeso mórbido tiene más riesgo general de morir en cualquier momento a causa de enfermedades cardiovasculares, como cardiopatías y accidentes cerebrales, cáncer (del endometrio, mama y colon), diabetes y trastornos del aparato locomotor, en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones que culmina en altos niveles de discapacidad.
Además de conocer el IMC es preciso tener en cuenta dónde se acumula la grasa. En el hombre es más frecuente sudistribución abdominal y en la mujer a nivel de la cadera. Esta distribución se evalúa a través de la medición de la cintura y es importante pues se la asocia a tener más probabilidades de padecer enfermedades asociadas, como las descriptas con anterioridad. Respecto a este parámetro de medición, se considera obesos a los hombres de más de 102 cm de cintura y a las mujeres de más de 88 cm.

Cómo se tratan la obesidad y el sobrepeso
En gran parte, tanto ellas como sus enfermedades asociadas, pueden prevenirse. Para ello es preciso una comunidad comprometida, un entorno favorable para apoyar a la persona en el proceso de realizar mejores elecciones básicas para su vida y la voluntad personal de adquirir y practicar hábitos saludables todos los días:
– Comer con moderación e incluir alimentos variados en cada comida.
– Limitar la ingesta energética que proceda de las grasas.
– Aumentar el consumo de frutas y verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, leche, yogures y/o quesos.
– Limitar la ingesta de azúcares y sal.
– Consumir una amplia variedad de carnes rojas y blancas, retirarles la grasa visible.
– Preparar comidas con aceite crudo y evitar cocinar con grasa.
– Consumir variedad de panes, pastas, harinas y féculas.
– Disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitarlo en niños, adolescentes, embarazadas y madres lactantes.
– Tomar abundante cantidad de agua potable durante el día.
– Aprovechar el momento de las comidas para el encuentro y el diálogo.
– Realizar actividad física periódica.
Cabe destacar que la preocupación por controlar estas enfermedades se extiende a nivel mundial ya que casi el 30% de la población, es decir, alrededor de 2.100 millones de personas, son obesas o tienen sobrepeso. Argentina no está exenta y ve con preocupación cómo crece el número de niños y adultos que las padecen. Sus índices están entre los más elevados de Latinoamérica.
El sobrepeso afecta a un 23 % de los adultos y a un 7 % de los niños en edad preescolar, lo que equivale a 3.8 millones de menores de cinco años. Por su parte, la obesidad alcanza al 29.4 % de la población; lo que la coloca sólo por detrás de México (32.8 %) y Venezuela (30.8 %).
El hecho se agrava si se tiene en cuenta que sólo la obesidad infantil creció 9.9 % en los últimos 20 años y si se considera que la obesidad masculina (37.4 %) ocupa el segundo puesto mundial después de Estados Unidos (44.2 %). Y si bien la mujer argentina ocupa el puesto 17 en el ranking mundial de obesidad (37.8 %) no se debe a que se cuidan más que los hombres, ya que la proporción es similar, sino a que existen países con mucha obesidad entre las mujeres, como
Barbados, donde casi el 60 % de las féminas son obesas.
Los datos de Mendoza no tranquilizan a nadie, un estudio del año pasado de la DGE, arrojó que hay más de 12.000 chicos de entre 10 y 18 años con problemas de obesidad. Es decir, la provincia estaría por encima de la media nacional en lo que es considerado una epidemia por la Organización Mundial de la Salud. Según el informe, el 6,55% de los varones y el 6,15% de las mujeres en edad escolar son obesos; es decir, 12.212 alumnos escolarizados padecen la enfermedad.
Los números son alarmantes si se considera también a los chicos que sin ser obesos, tienen sobrepeso: el 19,53% de los niños y el 21,45% de las niñas, lo que equivale a 39.406 alumnos de las escuelas analizadas.
Para contrarrestar estas enfermedades en el país, el Ministerio de Salud de la Nación ejecuta el Plan Argentina Saludable. Desde la cartera se admite un aumento de los casos por eso intenta prevenir otros al tiempo que aconseja cambiar los hábitos nocivos de quienes la padecen. En Mendoza existen grupos de ayuda públicos y privados que trabajan con los mismos objetivos, entre los primeros, el Hospital Gailhac.
El gran desafío de los gobiernos, sus sociedades y sus individuos es la toma de conciencia. El número de personas con obesidad y sobrepeso aumenta año tras año y esta evolución se agravará de seguir a este ritmo. Se precisa reconocer a las personas que las sufren como enfermos y tratarlos para mejorar tanto su organismo como sus hábitos de vida. Lograrlo implica que ellos recuperen su equilibrio físico, emocional y hasta económico, pues muchos necesitan más comida de la que pueden costear. Y para los Estados, ese logro implica reducir el costo económico y social de las enfermedades asociadas que causan.
Nunca es tarde para ninguna de las partes.

 

 

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