nathan_copeland

octubre 16, 2016 12:12 pm

Una noche de lluvia del invierno de 2004, Nathan Copeland se rompió el cuello en un accidente de tránsito. Tenía entonces 18 años y estudiaba nanofabricación en su primer año en la universidad. Tuvo que dejarlo al quedar tetrapléjico e insensible del pecho para abajo y muy poca movilidad en los brazos. Ahora, 12 años después, Copeland ha vuelto a sentir que alguien le tocaba la mano gracias a un implante colocado dentro de su cabeza.

“Puedo sentir casi cada uno de mis dedos. Es una sensación extraña”, declaraba Copeland un mes después de que le implantaran dos minúsculas placas con 32 electrodos cada una en el córtex somatosensorial primario o S1, el área del cerebro encargada del sentido del tacto. “Algunas veces siento como una corriente y otra presión, pero en la mayoría puedo identificar con precisión qué dedo es. Siento cómo tocan y presionan mis dedos”, recuerda el joven en una nota distribuida por la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.), a la que pertenecen los responsables de este experimento.

Los investigadores usaron una técnica conocida como microestimulación intracortical (ICMS, por sus siglas en inglés) con la que se activan neuronas de un área específica del cerebro con señales eléctricas por medio de chip o electrodos colocados directamente sobre el cerebro. Esta metodología difiere de otros experimentos en los que se usan cascos externos que captan las ondas cerebrales desde fuera. Con ICMS, otro grupo de científicos ya logró que otro tetrapléjico pudiera mover sus dedos y tocar la guitarra. Esta vez buscaban recuperar sensaciones antes que movimientos.

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