tribunales

noviembre 13, 2016 9:00 am

Especial de NA, por Gabriel Profiti – “Te voy a cagar a trompadas”, le gritó el hoy diputado de Cambiemos y ex vicepresidente de la AMIA, Waldo Wolff, a Daniel Rafecas, luego de que el juez federal le anticipara a un grupo de dirigentes de la comunidad judía que iba mantener archivada la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman contra la expresidenta Cristina Kirchner. El episodio muestra el nivel de tensión que se vive en los tribunales respecto de la presentación que hizo el fiscal de la causa AMIA cuatro días antes de aparecer muerto y que desde hace unas semanas altera a la Cámara de Casación.
Recopilemos: basado en el Memorandum de Entendimiento con Irán y sobre la base de escuchas telefónicas, Nisman denunció por encubrimiento del atentado a la AMIA a los expresidenta, el excanciller Héctor Timerman, el diputado Andrés Larroque, Luis D’Elía, Jorge Alejandro Yussuf Khalil, el exjuez Héctor Yrimia, Ramón Allan Bogado y el líder de Quebracho, Fernando Esteche.
Tras la muerte Nisman, el fiscal Gerardo Pollicita solicitó 49 medidas de prueba para avanzar con la denuncia, pero Rafecas decidió archivarla. El año pasado el magistrado estaba acosado en el Consejo de la Magistratura por el kirchnerismo -al que iban a sumarse radicales por antiguas cuentas- pero este año mantuvo la línea de acción pese a que Wolff lo denunció ante el mismo cuerpo por esta causa. Frente a los dirigentes comunitarios, Rafecas habría argumentado que el fiscal fallecido no estaba en su sano juicio.
La decisión del juez fue ratificada por los jueces de la Sala I de la Cámara Federal Eduardo Freiler y Jorge Ballestero -Eduardo Farah votó en disidencia- y que también desestimó el fiscal ante la Cámara de Casación Penal, Javier De Luca. Paralelamente, el juez federal Claudio Bonadio dio curso a una denuncia por traición a la patria contra Timerman por haber reconocido en una conversación que los iraníes con los que se estaba negociando el Memorándum eran los autores del atentado. Esa causa también está en Casación, en la Sala IV.
Este año, con la nueva administración, la DAIA, brazo político de la comunidad judía, buscó desbloquear el archivo de la denuncia de Nisman señalando que aquella conversación de Timerman comprendía nueva prueba del encubrimiento. El derrotero fue el mismo: rechazo de Rafecas, ratificación de la Cámara Federal y desestimiento de De Luca, aunque el hecho de que la DAIA pretenda ser querellante habilitó un subterfugio para que la denuncia pueda ser analizada finalmente por la Sala I de la Cámara de Casación, pese al bloqueo del fiscal.
La Sala I está presidida por Ana María Figueroa, ligada al kirchnerismo, al igual que el presidente de la Cámara Alejandro Slokar y De Luca, activo miembro de la agrupación Justicia Legítima. La completan los jueces Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, quienes actúan como subrogantes. Estos dos últimos estarían dispuestos a que la denuncia se investigue.
Hay una idea generalizada en tribunales y en la comunidad judía de que la presentación que hizo Nisman contra Cristina y compañía es endeble. El argumento de que el memorándum se firmó para intercambiar soja por crudo no es sólido, pero dejó 330 discos compactos de escuchas telefónicas. Más bien, si hubo un pacto, pudo pasar por una gestión del entonces presidente venezolano Hugo Chávez para que la Argentina
asistiera a Irán en materia nuclear. “Todos dice que Nisman se había guardado información para presentarla con el correr de la causa”, señalan voceros comunitarios. Difícil saberlo.
Pero hay condicionantes o agravantes. Este año la Corte Suprema de Justicia determinó que la Justicia federal investigue la muerte de Nisman, porque sobrevino a causa de su trabajo como fiscal. El expediente lo tiene el juez Julián Ercolini, a quien la DAIA ya le solicitó que tenga en cuenta la denuncia de Nisman contra Cristina para ver si puede tener vinculación con su muerte.

Maniobras y contramaniobras
En un amplio entramado de querellantes, defensores, jueces y fiscales, uno y otro sector tejen estrategias para lograr el avance o el bloqueo de la causa, mientras que la verdad y la justicia parecen accesorias detrás de la pelea política. En ese contexto, el fiscal De Luca solicitó que se desestime el pedido de la DAIA de ser querellante por cuestiones formales y el abogado de Timerman, Alejandro Rúa, solicitó la recusación de todos los jueces que se hayan excusado en alguna las múltiples causas derivadas del atentado a la AMIA. Si prosperaba el planteo, solo era posible que intervinieran Ana María Figueroa, presidenta de la Sala I y Ángela Ledesma, dos camaristas que vienen votando en sintonía con el kirchnerismo.
El pedido fue rechazado por la Sala IV que analiza la causa por traición a la patria y también integran Borinsky y Hornos junto a Juan Carlos Gemignani. Ahora debe ser analizado por la Sala I, pero Figueroa decidió excusarse a raíz de las publicaciones que hicieron foco en la pulseada y solicitó a sus pares que la sigan. Hornos y Borinsky se abocaban este fin de semana a resolver la cuestión. Lo más probable es que no se excusen, rechacen la recusación y admitan como querellantes a la DAIA. En esa línea, reabrirían la investigación contra Cristina. Si eso ocurre, habrá que ver si el caso vuelve a Rafecas o si se sortea un nuevo juez. Es probable, sin embargo, que la decisión judicial termine en la Corte por el recurso extraordinario de uno o en queja del otro. El máximo tribunal resolvería el año próximo.
Si la denuncia sigue bloqueada, Bonadio la asumirá por la conexidad de la “traición a la patria”: “Terminaría investigando el bombardeo de Hiroshima a partir de un tiroteo en la esquina”, graficó un hombre cercano a los expedientes.
Dentro de esta pulseada a Fernando Esteche, acusado por Nisman, se le ocurrió decir que los jueces deben abstenerse de investigar a Cristina Kirchner porque “pueden aparecer muer…”.

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