chorrrrrrrros

junio 21, 2016 10:27 am

Señor,…señor, ¡señor, por favor!, ¿me puede decir cuándo nos construirán las viviendas que nos prometieron? Es la pregunta que se repite una y otra vez a cualquier funcionario que se reconozca en pasillos o dependencias del municipio de Guaymallén o en la Casa de Gobierno mendocina. Expresiones y preguntas similares que se hacen en regiones del sur del país o en el norte argentino, cuando se interroga al respecto de los anunciados gasoductos del Noa-Nea y el sur patagónico. O cuando afloran las esperanzas de una vivienda que suponía el proyecto de “Sueños Compartidos”. Preguntas que se multiplican hacia todos los sentidos de la vida estructural de la nación, a la que se le debería haber atendido, solucionado, construido, acrecentado, remodelado o reconstruido. Allí donde hubo anuncios que acompañaban millonarias cifras. Tal cual sucedía para atender la educación en su estructura didáctica y edilicia. Tal cual sucedía con la salud en sus instrumentos, medicamentos y edificios. Tal cual sucedía para enfrentar todo programa especial hacia los sectores poblacionales más vulnerables.

Todo fue “EL GRAN NEGOCIO” de los que sin tapujos dominaron, mas no gobernaron los últimos tiempos a la República Argentina. Cada anuncio o acción de gobierno que implicaba determinada cifra, implicaba el asqueroso agregado de triplicar y hasta cuadriplicar el monto para llevar “hacia la corona la gran tajada”.

No se puede expresar públicamente y con tanta liviandad que lo de José López es una acción aislada de un ex funcionario. Porque ese ex funcionario fue un hombre “de estrecha confianza” del brazo de extrema confianza del kirchnerismo. Por lo tanto Julio De Vido y Cristina Fernández de Kirchner mienten sin el más mínimo decoro hacia la ciudadanía y las instituciones de la nación.

La lista sucia que compone el dantesco escenario de la corrupción es tan larga, oscura y siniestra, como dolorosa para el país. Y es en ella donde la gente debe encontrar (lamentablemente) todas esas respuestas de lo que se anunció y no se concretó, a pesar de existieron los fondos para cumplir. Porque precisamente la nación en su conjunto cae en la cuente de toda esa GRAN estafa del negocio sectario de los que manejaron la cosa pública.

Hoy la gente con el frío y la crisis energética que rodea un resistido tarifazo, cae en la cuenta que no existen esos gasoductos que no se construyeron porque  el proyecto que fue gerenciado por la empresa Transportadora de Gas del Norte, le indicó en su momento al Ente Nacional Regulador del Gas, que Skanska pagaba un 152% de sobreprecios. Esta cantidad representaba alrededor de unos 17 millones de pesos argentinos. Una maniobra que inmediatamente descubre un juez del fuero penal tributario. Allí, Javier López Biscayart tuvo semiplena prueba de que existió el delito al comprobar que Skanska había pagado en aquel año (2005) 118 facturas apócrifas a al menos 23 empresas fantasmas. Maniobra realizada en la órbita del Ministerio de Planificación Federal, el mismo cuyo titular era Julio De Vido, el mismo donde actuaba en zonas liberadas a placer el hoy procesado y encarcelado José López

El terrible ejemplo descrito de Skanska es parte de esa larga lista de la que hablamos y que engrosan: “Héctor Capaccioli, acusado y procesado de oscuras maniobras millonarias como Superintendente de Servicios de Salud. Cuestión en las que se involucró (y no por única vez) el mercado clandestino de medicamentos y la venta de efedrina hacia la fabricación de cocaína. La causa Boudou – Núñez Carmona con millonario negocio de Hhe Old Fund, en los que además de Ciccone Calcográfica y la fabricación de pesos argentinos;  se defraudó a una de las provincias más pobres del país(Formosa) con más de 7 millones de pesos por un asesoramiento de deuda pública que no existió. La orgía de millones continúa con el plan Qunita y los $ 1.100 millones repartidos entre empresas “amigas y fantasmas”. De allí y sin escalas en todo ministerio, subsecretaría y ente oficial la descontrolada utilización de fondos reservados, pasajes y viáticos. Y así, rincón del estado nacional donde se presione “solo unos instantes” cuan absceso generalizado en todo el cuerpo, salta el pus pestilente de la cuestionada corrupción que dominó el escenario de los últimos años del país. El último acto, mas no el único que protagonizó el ex secretario de obras públicas José López cuando prendía ocultar más de U$S 8 millones fue el punto que terminó por romper esa resistencia blindada de impunidad política-judicial que amparó el kirchnerismo en los últimos años. El efecto dominó derribó además la cabeza de las huestes negras de la corrupción por donde se inició la importante investigación judicial: “¡los millones y millones de Lázaro Báez y lo que él representa!”. Saber esto último implicaría abrir completamente el telón de la macabra obra de todo lo que se le robó a los argentinos.

Mientras tanto cientos de miles de familias deambulan por Mendoza y el resto del país; y se quedarán esperando que lleguen las máquinas, el material y los obreros que debían construir sus casas, sus hospitales, sus escuelas, sus caminos y ese proyecto de Argentina mentiroso y robado.

Por eso y si queda un rasgo de dignidad, honrando la historia política de un partido, de quienes lo militaron con límpida pasión y aquellos honorables ciudadanos que en su momento los votaron en la creencia de ese país que declamaban, deberían reconocer el daño infringido. Abandonando la actitud soberbia, mentirosa, insultante y facciosa que continúa produciendo más daño a la nación y a su democracia.

 

 

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