lula

marzo 19, 2016 10:43 am

El ministro Gilmar Mendes del Tribunal Supremo de Brasil puso fin a la seguidilla de medidas cautelares y decisiones judiciales sobre el nombramiento del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva como Ministro de casa Civil, y determinó la suspensión del mismo.

Esta decisión prevalece en relación con los mandatos de primera instancia, hasta que el pleno de la Corte Suprema se expida sobre el caso, si es que el Gobierno apela la decisión.

Gilmar también decidió que las investigaciones en contra de Lula estarán en manos del juez federal Sergio Moro, líder de la investigación por corrupción de la petrolera estatal Petrobras conocida como Lava Jato.

Dilma Rousseff junto a Lula da Silva en el momento del nombramiento como ministro
De acuerdo con el magistrado, la presidente Dilma Rousseff hizo “mal uso” de la finalidad del nombramiento y “fraude a la Constitución”. Explicó que el propósito era claro: otorgarle privilegios especiales al ex presidente y, por lo tanto, retrasar las investigaciones contra él.

Del mismo modo, Gilmar argumentó que el principio de la moralidad debe guiar al Gobierno, inclusive en el nombramiento de un ministro, “con el fin de evitar que sean ensuciados los principios de la honestidad, la integridad y la buena fe”.

A su vez, el recordó la jurisprudencia del Tribunal Supremo, para que no sean aceptadas renuncias de autoridades investigadas con el fin de escapar al tribunal, haciendo que el proceso vuelva a primera instancia. “El argumento del mal uso de los fines es muy aplicable para demostrar la invalidez de la persona involucrada penalmente cuando predomina el fin de darle espacio privilegiado”, escribió Gilmar.

Para Gilmar la intención era impedir que fuera arrestado por las fuerzas policiales: “El objetivo de la presidente para nombrar a Luiz Inacio Lula da Silva para evitar su detención se revela en la conversación”. También, el magistrado refutó la explicación dada por Dilma, según indicó el diario local O’Globo, que el documento sólo se utilizaría si Lula no podía asistir al acto de inauguración.

“El objetivo de la falsedad es clara: evitar el cumplimiento de la orden de detención del juez de instancia. Una especie de salvoconducto expedido por el Presidente de la República. Es decir, el comportamiento demuestra no sólo los elementos de la desviación del objetivo, sino también la intención de defraudar”.

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