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noviembre 17, 2016 9:03 pm

Se sabe decir que hay niños que vienen con “un pan debajo del brazo” y presidencias que asumen con millones de barriles de petróleo bajo tierra.

Apenas una semana después de que Donald Trump se impusiera en las elecciones del 8 de noviembre, el Servicio de Estudios Geológicos de EE.UU. (USGS, por sus siglas en inglés) ha confirmado la presencia de la mayor reserva de petróleo y gas descubierta en la historia del país. Se trata de un extenso yacimiento de 20.000 millones de barriles de crudo y 453.000 millones de metros cúbicos de gas natural en la región de “Wolfcamp” al Oeste de Texas, muy cerca de la frontera con Nuevo México. Esas reservas energéticas son tres veces superiores a todo el consumo de productos derivados del petróleo de EE.UU. en un año.

La zona de Wolfcamp ha sido perforada desde hace décadas con procedimientos convencionales, pero ahora la USGS determinó el tesoro que esconde todavía. “El hecho de que esta sea la mayor estimación de petróleo no convencional que hemos hecho muestra que, incluso en zonas que han producido miles de millones de barriles de crudo hay potencial para encontrar miles de millones más”, explicó en un comunicado Walter Guidroz, coordinador del Programa de Recursos Energéticos de la USGS.

Pioneer, una compañía que controla los derechos de perforación en más de 300.000 hectáreas de la zona dejó el año pasado de utilizar la perforación vertical tradicional para centrarse en métodos horizontales. Otras petroleras con intereses en la zona, como “Conoco Phillips” y “Concho Resources” habían anunciado nuevos planes de perforación en la región y el aumento de su producción, según el sitio Bloomberg.

Las reservas estimadas para Wolfcamp son cerca de tres veces más grandes que las que la USGS determinó en Bakken, Dakota del Norte, una región que ha vivido una fiebre del “oro negro” que ahora podría pasar a esta zona de Texas. Si se tiene en cuenta el precio actual del barril de crudo West Texas, que ronda unos 45 dólares; el valor del yacimiento sería de unos 900.000 millones de dólares.

El hallazgo supone un empujón importante a los planes de EE.UU. para consolidar su independencia energética, en un país que se ha convertido en el mayor productor mundial de petróleo y gas natural desde 2012.

También coincide con la llegada a la Casa Blanca de un presidente que ha mostrado dudas sobre su intención de respetar los compromisos medioambientales de EE.UU. como el Acuerdo de París, por el que Washington “planea” reducir las emisiones de CO2 entre un 26% y un 28% para 2025.

 

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