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julio 22, 2014 9:01 am

Los abusos sexuales infantiles en nuestra provincia representan un problema mucho más grave de lo que se cree. La Asociación para la Sanación y Prevención de Abusos Sexuales Infantiles (ASPASI) estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños sufre, antes de cumplir los 17 años, este tipo de maltrato, que sucede en todos los niveles sociales y en la mayoría de los casos son cometidos por familiares y allegados de la víctima, de forma repetida. Este es, según especialistas, el principal motivo que ocasiona que se silencie en un alto porcentaje de los casos, alrededor del 86%. El 14% restante se denuncian, pero solo un 35% logra esclarecerse. Mientras tanto, de acuerdo a registros 2011/2012 del Programa de Prevención y Atención Integral del Maltrato Infantil, en Mendoza, se registran 700 casos por abuso sexual contra la infancia.

Partiendo de estas cifras, se podría suponer que en total son 4.900 los chicos que hoy podrían estar siendo víctimas de abusos del tipo sexual. De esta manera, teniendo en cuenta que solo se denuncian 700 casos, serían 4.200 lo que aproximadamente quedan impunes.

Cualquiera puede ser abusador

En base a las últimas investigaciones del ASPASI, donde se relevaron y estudiaron casos en la Argentina y España, los abusadores suelen ser varones aparentemente normales, integrados socialmente, que desarrollan a menudo habilidades interpersonales importantes y mantienen una vida sexual normal.

Las consecuencias inmediatas del abuso sexual infantil pueden ser físicas (pesadillas, cambios de hábitos de comida) y emocionales (miedo, agresividad, aislamiento). A largo plazo, algunas de las secuelas más importantes que pueden acabar desarrollando las víctimas van desde la anorexia, depresión, psicosis y/o prostitución, hasta la drogadicción, autolesiones e incluso el suicidio.

La misma organización asegura que “se puede enseñar a niños y niñas a protegerse ellos mismos de estos abusos, dándoles herramientas para reconocerlos y saber decir que no a tiempo. O bien, si el maltrato ya se ha producido, animar a contarlo cuanto antes a una persona de su confianza para que le dé solución al problema, reduciendo al mínimo las secuelas”./ Orlando Tirapu

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