burkini francia

agosto 26, 2016 7:47 pm

El Consejo de Estado, máxima instancia jurídica del estado francés, ha suspendido la prohibición del burkini decretada en una treintena de las 30.000 alcaldías de Francia. Esa sentencia es una autorización “de facto” del uso del burkini en Francia, en las playas, piscinas o parques acuáticos.

La Liga de los derechos del hombre y otras organizaciones habían presentado ante el Consejo de Estado una denuncia contra la prohibición del burkini decretada por varios alcaldes de la Costa Azul. Con una celeridad muy fuera de lo común, el Consejo de Estado suspende la prohibición municipal en las alcaldías que motivaron la querella de la Liga de los derechos del hombre. Tratándose de la máxima instancia jurídica del Estado, la sentencia parcial tiene el valor de jurisprudencia, sin posible apelación.

Algunos de los alcaldes que decidieron prohibir el burkini en las playas de sus municipios han comenzado por reaccionar afirmando que “no aceptarán” la sentencia del Consejo de Estado mientras tal decisión no les sea comunicada “personalmente”.

Si los alcaldes y la policía municipal de algún municipio decidiesen interpelar, detener o interrogar a una mujer musulmana que decidiese presentarse vestida con un burkini en una playa local, la mujer podría presentar una denuncia judicial, amparándose en la jurisprudencia del Consejo de Estado.

La sentencia jurídica del Consejo no entierra la polémica cultural y política, que continúa haciendo estragos. Varias ministras socialistas habían denunciado con cierta agresividad verbal la política personal de Manuel Valls, primer ministro, apoyando la prohibición del burkini.

Antes de la sentencia firme del Consejo de Estado, sin posible apelación, la polémica francesa del burkini había tomado una cierta dimensión internacional. En Londres y Berlín se sucedieron varias manifestaciones de protesta contra la prohibición municipal del burkini. Las manifestantes enarbolaban pancartas que decían: “Islamofobia no es libertad”.

J.K. Rowling, creadora de la saga Harry Potter, por su parte, decidió intervenir personalmente en un tono entre irónico y sarcástico, para criticar una prohibición que, a su modo de ver, “tiene un tufo entre histérico y arcaico”.

 

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