inflación

mayo 3, 2016 6:30 pm

De acuerdo a los resultados de un estudio privado, el 48% de las familias argentinas no llega a fin de mes. El estancamiento salarial frente a la inflación y la suba de todos los servicios públicos –y la mayoría de los privados– determinó un importante desbalance en la economía familiar de este país.

El estudio, que comprendió una serie de encuestas realizadas en zonas estratégicas, marcó bajas en todos los niveles socioeconómicos que determinó un consecuente descenso del Índice de Bienestar Económico anual de un 4,7%. Esto es alarmante, ya que este factor, por lo general, disminuye por debajo del 1,5% (promedio).

Lo cierto es que al margen de tantos números, a la familia mendocina, cada vez le cuesta más reunir los fondos necesarios para sacar adelante el hogar. Los ajustes en las tarifas de transporte, energía y los aumentos del combustible, los lácteos, las carnes y las verduras determinaron un clima de estancamiento que podría hacer peligrar puestos de trabajo, si es que el consumo se frena.

Por otra parte, los despidos y la aceleración de la tasa de inflación impactaron fuertemente sobre el poder adquisitivo de los hogares, lo cual deterioró la percepción de bienestar. Otro dato que se desprende del mismo análisis es que para el 34,7% de las familias, su bienestar económico se deterioró frente a un año atrás, mientras que para el 57,8% se mantuvo igual y sólo un 7,5% percibió mejoras.

En tanto, el 53,3% de la población calificó su nivel de bienestar económico actual como regular y otro 4% como malo. Para el 37,2% fue bueno, al tiempo que para el 6% fue muy bueno. “La percepción de bienestar vinculada con los ingresos y el empleo fue lo que más influyó en el deterioro de bienestar económico”, sostuvo el informe.

El 47,2% de los trabajadores consultados declararon que la satisfacción con su empleo es entre regular, mala y muy mala, mientras que para el 52,8% restante es buena o muy buena. “Ya sea para cubrir sus gastos o por la dinámica de su empleo, el 31,5% de la población consultada trabaja más horas de las que desea, mientras que el 18% trabaja menos”, resaltó el sondeo.

De acuerdo con el informe, una familia promedio dice necesitar $16.925 para vivir “dignamente dentro de las expectativas del hogar”, un monto que representa un 23% más de lo requerido en el semestre anterior. Para alcanzar esos niveles, las familias estiman que sus ingresos deberían mejorar un 42,1%.

En ese escenario, sólo un 55,3% de los hogares evaluó que obtiene los ingresos necesarios para alcanzar su nivel de vida deseado. El IBE es elaborado semestralmente y mide el nivel de satisfacción de la población con un conjunto de variables que conforman el bienestar económico de su hogar, como sus ingresos, la calidad y acceso al sistema de educación y salud, la situación de empleo y la situación habitacional.

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