Di Maria

junio 7, 2016 4:42 pm

El seleccionado nacional de fútbol debutó en la Copa América Centenario con un triunfo por 2 a 1 sobre su par chileno. En uno de los partidos más destacados de la primera jornada del certamen continental, el conjunto dirigido por Gerardo Martino fue el justo ganador del encuentro, y seguramente este duelo marcará, a la postre, el primero y el segundo lugar en la tabla de posiciones del Grupo D, de cara a los cuartos de final.

La incógnita estaba dada por la reacción de los jugadores argentinos sin la presencia de su capitán Lionel Messi, enfrentando al último ganador de la Copa América 2015, el elenco chileno adiestrado tácticamente por el argentino Juan Antonio Pizzi. Y la prueba resultó más que exitosa, ya que nuestro seleccionado no sólo ganó el partido justificadamente, sino que encontró respuestas futbolísticas, especialmente en el segundo tiempo, a pesar de la ausencia de su as de espadas. El score quizás debió ser un poco más holgado, empañado por el descuento trasandino después de una mala acción del arquero Romero. Argentina ganó bien, sin dudas, aunque habrá que ir ajustando algunos desacoples que a esta altura de la era Martino ya empiezan a resultar habituales: desajustes defensivos en la zaga central, escasa compañía en la recuperación que muestra Javier Mascherano cuando el equipo retrocede, o la falta de un socio de área que a veces disminuye las chances goleadoras de Gonzalo Higuaín. Síntomas que el entrenador seguramente está trabajando para corregir, y que con el correr del torneo esperemos pueda conseguirlo.

Se vienen dos partidos que en la previa aparecen casi un trámite, Panamá y Bolivia, aunque siempre los partidos hay que jugarlos para ganarlos, pero todo hace suponer que Messi no será arriesgado físicamente ante rivales de menor envergadura que Chile. Habrá que esperar. Quizás en la mentalidad del cuerpo técnico nacional esté preservar a nuestro máximo crack para los partidos de cuartos de final en adelante. Es ahí donde verdaderamente empezará la Copa en serio.

Este grupo de jugadores consagrados en sus clubes necesita imperiosamente conseguir un éxito con la casaca celeste y blanca, y esta parece ser una oportunidad única. Ellos mismos se han proclamados los máximos favoritos a obtener el título, haciéndose cargo de la presión que esto significa. Y no es para menos. Argentina es el máximo favorito por sus individualidades, pero además porque el resto de los equipos no presenta un riesgo serio. Sin menospreciar a ninguno, da la sensación que estamos un escalón por sobre algún otro candidato. Brasil, sin Neymar, anda pensando en ganar los Juegos Olímpicos en su casa, y no se lo nota tan compenetrado en esta edición especial del campeonato americano. Uruguay, sin el recambio necesario y con la falta de Luis Suárez en este tramo tampoco muestra grandes argumentos. Además ya cayó derrotado por el que puede asomar como el equipo más peligroso: México. Juega prácticamente de local, posee buenos jugadores y tiene una intención clara de buen juego. Es cierto que su historia lo aparta un poco del favoritismo, pero intenta mostrar la cara de un rival de cuidado. El resto de los equipos sudamericanos está en otra cosa. Habrá que esperar a Paraguay y Colombia, aunque lo propuesto en la primera jornada no hace pensar que conseguirán alzarse con el objetivo principal.

Está todo dado para que la Selección Argentina de el zarpazo y se quede con la Copa América Centenario. Es casi una obligación. Este equipo se lo merece después de haber llegado a dos finales y no poder conseguir los títulos. Este debe ser el paso fundacional para llegar con el mejor estado de ánimo a Rusia 2018. Ese debe ser el objetivo final. Para muchos de ellos, no habrá más oportunidades de conseguir la gloria deportiva.

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