Polar Mist

mayo 11, 2016 9:54 am

Polar Mist era un pesquero chileno que se hundió con un enorme cargamento de oro y plata, generando  una historia fabulosa llena de misterios que en la actualidad continúan despertando mucha curiosidad.

El comienzo de la historia del Polar Mist

El 14 de enero de 2009 el barco pesquero “Polar Mist” zarpó por Ordenanza marítima 4-980  del puerto argentino de Punta Quilla, a 30 Kms de la localidad de Puerto Santa Cruz, con bandera chilena y destino a Punta Arenas (Chile) al mando del Capital chileno Patricio Olivares Huerta, siendo el agente del buque la Agencia Marítima Hansen y Cia S.C de Punta Quilla, Santa Cruz.  El barco transportaba un cargamento secreto de 474 lingotes de oro y plata.

El 16 de enero de 2009 una señal de alerta fue recibida por el personal del MRCC-Ushuaia, Centro Coordinador de Rescate en el Mar de Ushuaia, perteneciente a la Armada Argentina, a través de su par de Punta Arenas (Chile).  A las 10:40 horas recibieron un mensaje de emergencia transmitido por el buque pesquero “Polar Mist”  de bandera chilena, informando que se encuentra sin propulsión  a 20 millas al noreste de Punta Dúngenes (Estrecho de Magallanes), en posición 52º 10′ de latitud sur y 067º 50′ de longitud oeste,  en el cuadrante 51-51.9 S 67-57.4 W,  con grandes olas de entre 7 y 8 metros de altura y 8 personas a bordo.

La señal de alerta era emitida por el capitán del pesquero Patricio Olivares que solicitaba auxilio urgente por radio, informando de una peligrosa situación insostenible. A través de la radio, el timonel de la nave de 23 metros de eslora comunicaba su posición a  20 millas de Punta Dúngenes  en la boca oriental del estrecho de Magallanes.  Según las primeras informaciones una fuerte tormenta con olas de 8 metros y vientos de 150 km/h. estaba poniendo en peligro la vida de los 7  tripulantes y un pasajero.  Durante la comunicación por radio con la Prefectura de Río Gallegos (autoridad marítima argentina), el capitán del Polar Mist informó que no descartaba el abandono del buque.
En respuesta a la llamada de emergencia el MRCC-Ushuaia asumió las funciones de Búsqueda y Rescate (SAR) desplazando a la zona a la zona un helicóptero “Sea King” de la Armada Argentina, que inicia el vuelo desde la Base Aeronaval “Rio Grande” a las 12:30 horas con previsión de alcanzar la vertical del pesquero a las 13:15 horas.

En las proximidades del barco “Polar Mist”, que solicita auxilio, se encuentra el Remolcador “Golondrina” de Bandera Argentina.  La Armada Argentina envía orden de acudir a la zona al Transporte A.R.A. “CANAL BEAGLE”, que está localizado a una distancia de 106 millas náuticas (195 km) y al Buque Logístico A.R.A. “PATAGONIA” ubicado a 208 millas náuticas.

El helicóptero “Sea King” llegó a la vertical del pesquero a la hora prevista. Como la aeronave no podía permanecer en la vertical del Pesquero para rescatar a las personas a bordo el responsable de la operación ordenó a los ocupantes que se lanzaran al mar por parejas. El rescate de las 8 personas finalizó con éxito a las 13.50 horas,  procediendo a la evacuación de los rescatados hasta Río Gallegos, donde fueron correctamente atendidos.
El barco sin tripulación quedó abandonado “al garete” en la inmensidad del océano  y con las bodegas llenas de oro y plata.

Horas más tarde, llegó al lugar el remolcador “Beagle”, propiedad de la filial de la naviera Ultramar que se encontraba a más de 300 kilómetros del lugar y que acudió en auxilio del pesquero tras una comunicación recibida desde Punta Arenas, navegando a toda máquina para asistir al pesquero sin que fuera avisado para acudir al rescate.

Las causas del naufragio, un misterio sin aclarar

A partir de aquí comenzaron una serie de extraños hechos que aún son un misterio. El primero es que apenas llegó la ayuda, los tripulantes del Polar Mist ya tenían decidido abandonar el barco. Todos estaban preparados y vestidos con los trajes herméticos isotérmicos. Al abandonar el barco el capitán dejó encendido el motor en marcha avante, algo totalmente contrario a los estrictos procedimientos de los códigos marítimos.

Cuando el “Beagle” alcanzó al pesquero en la boca oriente del estrecho, los tripulantes se encontraron con una extraña imagen desoladora.  El pesquero Polar Mist estaba vacío, el motor seguía encendido y no había tripulación.  Para los tripulantes del “Beagle” esta situación les llamó la atención porque lo normal es detener  motores y tratar de abandonar el buque anclado.

Al acercarse al barco fantasma, los ocupantes del Beagle vieron que todas las escotillas de la nave estaban abiertas y algunas habían sido arrancadas y no las podían cerrar.   La norma básica en navegación es mantenerlas cerradas, especialmente con fuerte oleaje, para impedir que el agua penetre en los compartimentos interiores  y evitar la inundación del buque.

Cuando el Beagle remolcaba el barco con destino a Punta Arenas recibió una llamada de “las autoridades argentinas”  que ordenaron remolcar  el barco a Río Gallegos, obligando al remolcador chileno a poner proa en dirección opuesta.

Tras unas millas de marcha, cerca de la salida del estrecho al Atlántico, el Polar Mist comenzó a escorarse y  el agua comenzó a penetrar en el interior del barco por las escotillas abiertas.  El Polar Mist se fue hundiendo lentamente y se perdió en la inmensidad del azul,  en las frías aguas del océano, para descansar con sus secretos a 80 metros de profundidad el día 17 de enero de 2009.

Los enigmas del Polart Mist

Los enigmas que rodean a este suceso refleja sensaciones de un negocio desconocido. Los múltiples detalles que rodean al misterioso hundimiento del barco pesquero, permiten sospechar que en todo el proceso hay una enorme irregularidad. Uno los misterios, es saber porque un pequeño barco pesquero llevaba como carga en sus bodegas lingotes de oro, utilizando además una ruta peligrosa. Seguramente con el naufragio se descubre algo que hasta ahora se desconocía: “la extraña ruta del oro desde las minas hasta su destino final.

Nadie entiende por qué se ordenó al buque chileno, con tripulación chilena y en aguas chilenas, regresar Río Gallegos. Tampoco está claro por qué se hundió mientras era remolcado. Ninguna  explicación puede aportar exactitud a lo sucedido.  La presencia de un “pasajero” no ha sido totalmente aclarada.  El misterio de los seguros no ha tenido respuestas transparentes. De la cantidad y calidad de la carga solo se puede dar fe a través de los documentos oficiales.  Los tripulantes del Polar Mist fueron trasladados rápidamente a Punta Arenas, por vía aérea, sin que se les permitiera hacer declaraciones.  Muchas dudas están cubiertas por el silencio de las autoridades.

El remolcador chileno “Beagle” alcanzó al pesquero después de una aproximación y búsqueda de 24 horas, cuando el remolcador más cercano era el argentino “Golondrina”. El Beagle tomó remolque del pesquero por orden de Prefectura Naval Argentina e inició la navegación hacia Chile.  Unas horas más tarde la PNA le ordenó cambiar rumbo hacia Santa Cruz. Tres horas después de esta orden el pesquero comenzó a escorarse y se hundió en aguas internacionales.

Fuente: nuestromar.org

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