futbol mendocino

mayo 9, 2016 4:15 pm

Siempre ha dado la misma sensación. A todos nos cuenta pronunciar la palabra fracaso cuando nos referimos a una campaña sin lograr los objetivos de un equipo de fútbol. Y, hasta puede llegar a sonar entendible. Todo proceso futbolístico está conformado por diversas metas que, juntas, amalgaman lo que en definitiva termina siendo el objetivo principal, y siempre, estadística mediante, el más importante: conseguir un logro deportivo, es decir, un título, una clasificación o superar alguna instancia para ir en la búsqueda de otra. Entonces los más optimistas pueden decir que no han fracasado porque no se consiguió el último objetivo, habiendo obtenido logros parciales. Otros, más resultadistas, dirán que si no se logra cual o determinado fin, se habrá fracasado. Puntos de vista.

Pero lo concreto es que el fútbol de nuestra provincia otra vez ha desaprovechado oportunidades. Porque no se sabe cuándo volverán a aparecer los “torneos de transición”, haciendo énfasis especialmente en los certámenes de ascenso. Lo de Godoy Cruz, obviamente, va por otro camino que ya hemos abordado. Estos torneos de ascenso que ha propuesto la Asociación del Fútbol Argentino han arrojado para los equipos mendocinos resultados que están muy cerca del fracaso.

Si hablamos de Independiente Rivadavia, deberemos entender que de no existir un reordenamiento institucional rápido y contundente, no se podrán exigir resultados deportivos coherentes. Hoy el equipo de Daniel Córdoba se encuentra en los últimos lugares de la tabla de posiciones, con un andar que naturalmente no está a la altura de lo que una institución tan grande merece.

En cuanto a los equipos del Torneo Federal A, da mucha pena ver la tabla final de la fase 1 en su zona 2 y encontrar a Gimnasia y Esgrima, Gutiérrez Sport Club y al Deportivo Maipú eliminados en un grupo de 5 equipos. Algún simpatizante del “cruzado” dirá: “mantuvimos la categoría”. Todos conocemos que el equipo de los hermanos Sperdutti no se preparó para eso, como tampoco lo hizo el “lobo” del parque. Ambos fueron por el ascenso, y fracasaron en el intento. Otra realidad quizás fue la del “celeste”, que intentó permanecer en la categoría y no sólo lo consiguió sino que fue el que más cerca estuvo de avanzar de ronda. Cumplió su “objetivo parcial”.

Si bajamos un escalón, en el torneo Federal B, sólo un equipo mantiene posibilidades de ascenso, y es Huracán Las Heras que debe enfrentar al siempre complicado Estudiantes de Rio IV en instancias de cuartos de final. El resto, todos eliminados.

Panorama desolador por donde se lo mire. En un fútbol del interior ferozmente relegado por los intereses unitarios de Capital Federal, nuestras instituciones deben replantearse el futuro inmediato. Pero deben hacerlo en conjunto con la Liga Mendocina de Fútbol, alzando la voz en pos de conseguir modificar estos torneos que desangran a nuestros clubes. Y, al mismo tiempo, los dirigentes deben comenzar a ordenar dichas entidades con la premisa que los logros no se consiguen de un día para otro y sin una base sólida en su estructura. Para ello deberán imitar a los que realizan las cosas de manera seria, responsable y con proyección de futuro, sin hipotecar las instituciones, y tener la paciencia necesaria para trabajar pensando en solidificar un  argumento genuino, que cuesta mucho hilvanar, pero es la piedra fundacional: conformar el sentido de pertenencia. En estos casos, nunca es bueno apresurarse.

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