pobreza en Brasil modificado

noviembre 6, 2014 11:51 am

Fueron diez años indiscutibles de movilidad social ascendente, gracias a la implantación de los programas sociales, pero por primera vez desde que el Partido de los Trabajadores (PT) asumió el Gobierno en 2002, el número de brasileños por debajo de la línea de la miseria avanzó. Según datos oficiales, el número de indigentes subió un 3,7% en 2013, de 10.08 millones en 2012 hasta los 10.45 millones en 2013.

La noticia difundida esta semana por el Instituto de Investigaciones Económicas (IPEA), ya era esperada, y la decisión del Gobierno de Dilma Rousseff de dar los datos sólo después de la elección, en la que acaba de confirmarse por cuatro años más, generó críticas y la renuncia de un director de esa institución, el mes pasado.

Los datos del IPEA se basan en el análisis del estudio de muestras por domicilio realizado por el Gobierno el año pasado, e incluye a la población que no tiene un ingreso per-cápita suficiente para comprar una canasta básica de alimentos con el mínimo de calorías necesarias para vivir.Los datos revelan una tendencia preocupante después del éxito de los programas de subsidios, que en los últimos años disminuyeron la pobreza de forma gradual y significativa en el país.

Luiz Inácio Lula da Silva, que asumió su primer mandato con la promesa de acabar con la pobreza, redujo el número a la mitad, desde los 26.24 millones que se registraban en el 2003,a 13.6 millones de personas al finalizar su gestión. Rousseff también venía recogiendo buenos frutos de las políticas sociales, que actualmente benefician a cerca de 50 millones de familias.

Según el columnista Gerson Camarotti, del portal G1 de la cadena O Globo, los datos estaban disponibles desde el día 15 de octubre, once días antes del ballotage del pasado domingo 26. El periodista afirmó que el IPEA prefirió no difundir los datos, alegando que la ley electoral prohibe su difusión en época de votación. Herton Araujo, director de Estudios y Políticas Sociales del IPEA, renunció el 17 de octubre, por no concordar con esa decisión de la institución, en un caso que repercutió entre la oposición.

El Gobierno también dejó para después de la elección el anuncio de otros datos económicos, como el aumento del déficit en las cuentas públicas. La economía es el talón de Aquiles del actual Gobierno, que debe anunciar en un par de semanas quién será su futuro ministro de Hacienda.

 

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