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octubre 26, 2016 10:46 am

“Vivir en plenitud”, reza un gran cartel ubicado en Gutiérrez al 900, del barrio Bancario, de Godoy Cruz. Allí, El Ciudadano conoció uno de los centros de jubilados del departamento donde se desarrollan muchas actividades para la tercera edad, pero que martes y jueves se transforma para posibilitar una cita obligada para los amantes del tenis de mesa. En ese lugar, Sergio Pérez, Alejandro Hernando, Dante Cappelletto y Daniel Ibáñez detallaron la ruta que siguieron para llegar desde Villa Marini al barrio Bancario, pasando antes por los barrios Municipal y La Estanzuela.

Todos tienen distintas actividades diarias, pero una misma pasión que los llevó a conocerse alrededor de una mesa de tenis. “En otoño de 2012 estábamos jugando en La Estanzuela con el profesor que nos entrenaba. Teníamos seis mesas allá y era un grupo de entre 12 y 18 personas”, comienza explicando Sergio. Pero el profesor se fue a Salta, y como las mesas en las que jugaban se las había provisto la Federación Mendocina de Tenis de Mesa, se la pidieron para devolvérselas con la condición de que armaran un proyecto ellos. “Entonces no teníamos ni mesas ni lugar donde jugar”, resume Pérez.

El taller

Mientras conversamos, en el amplio salón se juegan varios partidos en forma simultánea, como ocurre cada noche de martes y jueves. Aunque para llegar a este espacio todavía les faltaba pasar por aquél que no sólo los define como grupo de amigos, sino que además les da el nombre: les faltaba pasar por ‘el taller’. Y entonces comenzó otra historia…

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“Un día, hablando con Alejandro sobre que teníamos ganas de jugar, me dijo que si no me molestaba que fuera a su taller. El tenía dos mesas ahí, así que fui y llamamos a Dante. Jugábamos los tres, no venía nadie más… Muchas veces se le complicaba por el trabajo y jugábamos sólo nosotros dos, martes y jueves”, explica Sergio sobre este renacer del grupo, en el espacio de trabajo de Alejandro, en su mismísimo taller mecánico.

Ahí se sumaron otros jugadores, como Daniel Ibáñez, quien asegura entre risas que “lo hizo porque lo necesitaban”. Luego llegó otro entusiasta y los cinco compartieron el espacio durante varios meses, hasta que de boca en boca se fue corriendo la noticia de que en el taller de Alejandro se jugaba al tenis de mesa dos veces por semana.

El tenis de mesa, una religión

A medida que pasaba el tiempo, cada semana los sorprendía con la llegada al grupo de un nuevo integrante que manifestaba sus ganas de sumarse. El problema era que sólo tenían dos mesas, por lo que para que nadie se fuera sin jugar desarrollaron el ‘método Pérez’ que, como creación de un buen contador, permitía gracias a la combinación de fórmulas matemáticas que todos jugaran un par de partidos antes de volver a sus rutinas.

Aunque estos deportistas se reconocen como jugadores amateur, saben que la práctica ayuda a la excelencia. “Al taller venía cada vez más gente, teníamos un buen nivel constante ya que siempre martes y jueves había tenis de mesa. Hemos sido siempre muy constantes y sobre todo somos un grupo de amigos y veíamos que en otros lados había buen nivel, pero la relación entre ellos no era tan amigable”, explica Alejandro, a lo que los demás agregan: “Después de jugar siempre nos íbamos a comer algo todos juntos o nos hacíamos un asado… Hoy lo seguimos haciendo”.

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Si bien las palabras “competencia” y “amistad” son términos de distinta naturaleza, al parecer en este grupo de “mecánicos del tenis” son totalmente compatibles. “Acá somos muy competitivos, nos sacamos los ojos por un partido. Nadie te va a regalar un punto, de hecho, cuando jugábamos en el taller teníamos un cartel que decía: ‘Acá nadie regala nada’”, aseguran, y rematan: “Martes y jueves es una religión terminar de jugar y todos juntos irnos a comer un lomito a un lugar por acá cerca. Con respecto a lo competitivo que pueden llegar a ser, Alejandro dice que eso les ha ayudado a subir el nivel de juego. “Nos dábamos cuenta porque empezó a venir gente de otros lados a jugar con nosotros”, cuenta Sergio.

En la casa de los abuelos

Cuando la cantidad de jugadores amantes del tenis de mesa superó la capacidad del taller de Hernando, comenzaron a buscar un espacio para seguir rindiendo culto a su pasión. En esa búsqueda se encontraron con Sergio Domen, de la Municipalidad de Godoy Cruz, quien los acercó al espacio que hoy comparten con los abuelos del centro de jubilados, por el cual se sienten felices y eso los motiva a seguir creciendo como grupo deportivo de amigos.

Ellos mismos se encargan de que todo quede como se los dejan para que jueguen. “Tenemos una relación fantástica con el centro de jubilados, aquí son muy tolerantes con nosotros y nosotros nos portamos más que bien. Acá todo está muy limpio y prolijo y tratamos de que quede igual cuando terminamos de jugar”, asegura uno de los amigos.
“Entre nosotros pusimos plata y fuimos mejorando la iluminación. Hoy tenemos socios de (el club) Regatas que también pagan la cuota acá para los gastos. Nadie pretende ganar plata, sino que funcione para que podamos seguir jugando”, aseguran cuatro de los más de quince amigos que habitualmente comparten el ritual.

Lo que se viene

“Hoy estamos acá pero esto no ha terminado, porque la Federación Mendocina (de Tenis de Mesa) tiene un par de proyectos y uno de esos se va a implementar acá. Es un torneo, y vemos que esto puede seguir creciendo y en alguna medida estamos empezando a buscar un lugar más grande, que entren cuatro o cinco mesas, para que no quede gente sin jugar y se sigan sumando”, explican.

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Y aseguran que también sería una forma de que los que están en el nivel inicial puedan tener un lugar para crecer en la disciplina. Incluso sueñan con tener un profesor que una o dos veces por semana los ayude a seguir entrenando.
“Lo mejor de pertenecer es la amistad, el tiempo que compartimos”, aseguran a modo de cierre.

Nueva sede, el mismo nombre

“El 20 de marzo de 2015 empezamos acá”, dice Sergio, quien se refiere al espacio que ocupan semanalmente por estos días. “Acá pagamos un alquiler y la Federación nos dio las mesas al ver que teníamos un proyecto. Si bien nos daba un poco de miedo, sabíamos que algunos nos iban a seguir porque cuando iban al taller esperaban afuera hasta que les tocara jugar, ya que solo teníamos dos mesas, y dos mesas para diez personas es aburrido”, reflexiona Pérez.

Llamado a los entusiastas

Los jugadores que en el próximo torneo de diciembre van a inaugurar una categoría nueva para la provincia, la Maxi 35, aprovechan la visita de El Ciudadano para invitar a los mendocinos que deseen sumarse a contactarlos a través del correo Sergio_tacu@hotmail.com, o bien personalmente los martes y jueves, a partir de las 20.30, en Gutiérrez 950, de Godoy Cruz.

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