Factura Gas

junio 6, 2016 7:09 am

Es, sin lugar a dudas, el momento más dramático y determinante que asumió el pueblo de la nación en los últimos tiempos. Solo comparado con la masiva y decidida participación electoral del 10 de diciembre pasado. Ni siquiera la angustiante inflación que ha carcomido con saña y sin distinciones, desde poderosos industriales, agropecuarios y comerciantes; pasando por las pymes y llegando a los hogares de cada argentino, “había podido producir sincronizada y fulminante reacción de la gente”, como el tarifazo del gas.

El atípico adelanto del crudo invierno que se avecina les dejaba claro a los ciudadanos que el gas jugaría un papel vital para la calefacción y la cocción de alimentos en hogares, escuelas y hospitales. Que del mismo modo seguiría siendo necesario para todo el aparato industrial y productivo. Es entonces que aparecería también aquí el desfasaje de lo que ha ocurrido en los últimos tiempos en materia energética, su inversión, su producción y el cobro de la misma. Y aunque el gobierno nacional tenía argumentos técnicos, económicos y hasta apocalípticos, esto último porque aseguraba que si no se hacía algo, el país no contaría con gas por mucho tiempo; “nadie (ni antes, ni ahora) podía justificar semejante disparo al cuadro tarifario que zarandeó a toda la nación”.

En este estado de situación la reacción de la gente no se hizo esperar y es por primera vez que la ciudadanía de la mano de amparos que se fueron irradiando desde diferentes juzgados federales, que le mostró a la administración de Mauricio Macri que todo tiene un límite.  Que muchas cosas se pueden “aguantar” en esta transición política, social y económica de un gobierno a otro, más no “soportar” esos excesos que provienen de laboratorios económicos y financieros poco humanos, donde solo importa la estadística de bajar o subir. Porque “aquí hay personas de carne y hueso que trabajan y se sacrifican de igual modo para que el país crezca en todo aspecto y sentido”, fue el mensaje sin escalas a la Casa Rosada. Mensaje que amerita desde esferas del gobierno central una revisión de los caminos y políticas de estado a futuro, dicen en los círculos íntimos del Frente Cambiemos.

Como no podía ser de otra forma y a la manera argentina (sello distintivo ante los ojos del mundo) apareció “san política”. Pero aquí también hubo de todo y para todos. En un principio, cuando la gente se hizo escuchar acompañada por algunas ONGs, comenzaron a pegarse inmediatamente dirigentes políticos, gremiales y legisladores afines al kirchnerismo. El momento daba para hacer “leña del árbol caído” y no se debería perder movilización y toda acción que se llevara a cabo para detener el abuso tarifario. El expuesto descontento social al gobierno nacional venía de para bienes. Porque en la concepción que ellos practicaron en la denominada década ganada, creyeron que todo gobernante mostraría “esa repugnante obediencia debida” hacia la Capital Federal, olvidándose la representatividad de los intereses generalizados de la gente. Y es ahí donde reciben el primer cachetazo ciudadano, cuando el intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso sale públicamente a apoyar movilizaciones y el no pago de los vecinos de las facturas de gas. Mientras, aquí en Mendoza la ONG Protectora organizaba el “frasadazo” y producía un amparo al aumento tarifario que impuso la jueza federal Olga Pura Arrabal, es cuando sucede el segundo golpe al oportunismo político. Alfredo Cornejo, demostrando y poniendo a prueba a la vez su cintura política, sale a expresar públicamente que: “está al lado del reclamo de la ciudadanía, que es inadecuado el aumento, que respalda el fallo judicial, que no se debe pagar el abuso de gas e invita al gobierno nacional a la revisión del cuadro tarifario”. Acción remachada con el logro de que en Mendoza el aumento solo sea del 80 %, mientras que para gran parte del país se decidió que fuera del 400%. Aspecto bien recibido por una comunidad que necesitaba cobijo estatal para enfrentar algo que a todas luces fue innecesariamente abusivo.

La tercera demostración al oportunismo político de algunos provino de las esferas del gobierno de la nación, cuando en boca del propio ministro del interior Rogelio Frigerio se expresó que “cuando nos equivocamos, debemos reconocer y corregir el error”. Esferas que hacía mucho tiempo no mostraban esa cara, acostumbrados al paso autoritario de una sola voz que estuvo por más de diez años lejos de reconocer todos esos males que hoy el país debe curar con muchas dificultades.

El tarifazo al servicio de gas dejó muchas cosas en claro en la vida turbulenta de la Argentina de estos tiempos. Que todo esquema gubernamental (municipal, provincial y nacional) no debe abusar de la comprensión ciudadana a los pasos que da para que salgamos del difícil tramo económico y financiero que nos impone la inflación y otros inconvenientes heredados de un país concebido para unos pocos. Que no se le puede pedir más a la gente de lo mucho que ya ha dado. Y, fundamentalmente que el esquema político tome nota del contundente mensaje que ha dejado el ciudadano: “no a la sucia chicana política y al oportunismo de los tema coyunturales del país. Puntos que en su conjunto solo muestran mentirosas preocupaciones que solo llevan el fin de cooptar adeptos para sectarios planes a futuro, mas no aportar ideas y posiciones a los problemas de la ciudadanía”.

Dejá tu opinión

comentarios